domingo, 3 de junio de 2012

Jataka Nº 78 El Tesorero Avaro. (Illisa Jataka)

Esta historia fue contada por el Buda en el Monasterio de Jetavana, y trata sobre un tesorero real, tremendamente rico, el cual vivía en una ciudad llamada Sakkara, cerca de la ciudad de Rajagaha. Había llegado a ser tan tacaño que nunca daba nada, ni tan siquiera la más pequeña gota de aceite que uno pudiera coger con una hoja de hierba. Peor aún que eso, él no usaba ni la más minúscula cantidad para su propia satisfacción. Su gran riqueza no le servía para nada a él, a su familia, o a la gente digna de ser recompensada en aquellas tierras.
Sin embargo, Moggallana llevó a este avaro y a su esposa a Jetavana, donde sirvieron una gran comida de pasteles al Buda y a quinientos monjes. Tras escuchar las palabras del Buda agradeciéndoselo, el tesorero real y su esposa “entraron en la corriente” .
Esa tarde los monjes estaban reunidos en el Salón de la Verdad y decían: “¡Qué grande es el poder del Venerable Moggallana. En un momento él convirtió al avaricioso a la generosidad, lo trajo a Jetavana, e hizo posible su logro! ¡Qué destacable es el Pionero!”
Mientras hablaban de este modo, el Buda entró, y les preguntó por el objeto de su conversación. Cuando se lo dijeron, el Buda les respondió: “Monjes, esta no es la primera vez que Moggallana ha convertido a este tesorero avaro. En otros tiempos, también el Muy Venerable le enseñó cómo las acciones y sus efectos están unidas”. Y entonces el Buda contó esta historia del pasado.
Hace mucho, mucho tiempo, cuando Brahmadatta reinaba en Varanasi, había un tesorero llamado Illisa que tenía ochenta clases de riquezas. Este hombre tenía todos los defectos posibles en una persona. Era cojo y jorobado, y también era bizco. Era un avaro recalcitrante, nunca daba nada de su fortuna a los demás, y tampoco él gozaba de ella.
Sin embargo, es interesante que las siete generaciones anteriores de sus antepasados hubieran sido generosos, dando lo mejor que tenían libremente. Cuando este tesorero heredó las riquezas familiares, rompió con la tradición, y comenzó a acaparar su riqueza.
Un día, cuando volvía de una audiencia con el rey, vio a un paisano cansado que estaba sentado en un banco, y que estaba bebiendo una taza de licor barato con gran placer. Al verlo, el tesorero sintió el deseo de beber también licor, pero pensó: “Si yo bebo, los demás también querrán beber conmigo. ¡Eso sería un gasto ruinoso!”.
Cuanto más intentaba suprimir su sed de licor, más fuerte se hacía el anhelo. Su esfuerzo por vencer su sed hizo que se volviera tan amarillo como el algodón viejo. Llegó a estar cada vez más y más delgado, hasta que las venas se le notaban en su figura demacrada. Después de algunos días, aún incapaz de olvidar el licor, se fue a su habitación y se tumbó en su cama. Su esposa entró, le frotó la espalda, y le preguntó: “Esposo, ¿Qué va mal?”
El respondió: “Nada”
Entonces ella aventuró: “Quizás el rey está enfadado contigo”
“No, no es eso”
“¿Han hecho tus hijos o tus sirvientes algo que te disguste?”
No, nada de eso”
“Bien, ¿entonces tienes un deseo por algo?”
Debido al miedo de que pudiera llegar a gastar su fortuna, él aún siguió sin pronunciar ni una sola palabra.
Entonces ella le suplicó: “Habla, esposo mío. Dime, ¿Qué es lo que deseas?”
En voz baja él le dijo: “Bueno, siento deseo por una cosa”
“¿Qué es, esposo mío?”
El susurró: “Quiero beber licor”
Entonces ella exclamó aliviada: “¿Por qué no lo dijiste antes? Haré licor suficiente para servir a toda la ciudad”
“¡No! No metas en esto a los demás. ¡Que cada uno se gane su propia bebida!”
“Bueno, entonces solo haré lo suficiente para nuestra calle”
“¡Qué rica eres!”
“Vale, entonces solo para nuestra casa”
“¡Qué extravagante!”
“De acuerdo, solo para nosotros y nuestros hijos”
“¿Por qué molestarlos?”
“Muy bien, que tan solo sea bastante para nosotros dos”
“¿Tú lo necesitas?”
“¡Naturalmente que no! Haré un poco de licor solo para ti”
“¡Espera! Si haces algo de licor en la casa, te verá mucha gente. De hecho, es imposible el beber nada aquí”
Dándole una sola moneda de poco valor, él envió a un esclavo a que comprara una jarra de licor en la taberna. Cuando el esclavo retornó, Illisa le ordenó que llevara el licor a las afueras de la cuidad, a una remota espesura cerca del rio.
“Ahora déjame solo” le ordenó Illisa.
Después de que el esclavo hubo caminado un buen trecho, el tesorero se internó en la espesura, llenó su copa, y comenzó a beber.
En aquel momento, el propio padre del tesorero, el cual había renacido como Sakra, el rey de los dioses, se estaba preguntando si la tradición de generosidad aún se mantenía en su casa, y entonces tuvo noticia del comportamiento escandaloso de su hijo. El supo que su hijo no solo había roto con la tradicional magnanimidad de su familia, sino que también había quemado las casas de beneficencia, y que había golpeado a los pobres para apartarlos de su puerta. Sakra vio que su hijo, no queriendo compartir ni tan siquiera una gota de licor barato con nadie, estaba sentado en la espesura bebiendo solo.
Cuando vio esto, Sakra exclamó: “Tengo que demostrarle a mi hijo que las acciones siempre tienen sus consecuencias. He de hacerle generoso, y digno de renacer en el reino de los dioses”
En ese mismo instante, Sakra adoptó la forma de su hijo de forma completa, con su cojera, su joroba, y su estrabismo; y entró en la ciudad de Varanasi. Se dirigió directamente a la puerta de palacio, y pidió que le anunciaran al rey.
El rey dijo: “Dejad que se acerque”
Sakra entró en la cámara real, y le presentó sus respetos.
El rey le preguntó: “¿Qué te trae por aquí a esta hora tan inusual, mi Tesorero Mayor?”
“Señor, he venido porque me gustaría añadir mis ochenta tipos de riquezas a tu tesoro real”
El rey le contestó: “No, mi querido Tesorero Mayor. Yo poseo un gran tesoro. No necesito del tuyo.”
“Señor, si tú no lo aceptas se lo daré a los demás”
“De todas formas, tesorero, haz como quieras”
“Así será, Señor” dijo Sakra. Entonces, postrándose de nuevo ante el rey, se dirigió a la casa del tesorero. Ninguno de los sirvientes podría decir que no fuera su verdadero señor. Mandó llamar al portero, y le ordenó: “Si alguien que se me pareciese apareciera y dijera que es el dueño de esta casa, esa persona debería de ser fuertemente golpeada, y arrojada fuera”.
A continuación subió por las escaleras, se sentó en un diván con brocados, y mandó buscar a la esposa de Illisa. Cuando ella llegó, le sonrió, y le dijo: “Querida mía, seamos generosos”
Cuando su mujer, sus hijos, y todos los sirvientes escucharon esto, pensaron: “¡Nunca hemos visto al tesorero pensar de esta forma! Tiene que haber bebido mucho para mostrar tan buen corazón y generosidad”
Su esposa le contestó: “Se tan caritativo como te plazca, esposo mío”
Sakra ordenó: “Id a buscar al pregonero. Quiero que él anuncie a todos los ciudadanos de la cuidad, que todo el que quiera oro, plata, diamantes, perlas, o otras gemas debería de venir a la casa de Illisa, el tesorero”.
Su esposa le obedeció, y pronto se congregó una gran multitud llevando cestos y sacos. Sakra les dio instrucciones a los sirvientes para que abrieran las puertas de los almacenes, y entonces se dirigió a la gente diciendo: “¡Estos son mis regalos para vosotros! ¡Coged lo que os guste! ¡Qué tengáis buena suerte!”
La gente de la ciudad llenó sus sacos y se llevó todo el tesoro que eran capaces de transportar. Un granjero unció dos de los bueyes de Illisa a un hermoso carro, lo lleno de cosas valiosas, y salió de la ciudad. Según iba rodando, iba cantando una canción en alabanza del tesorero; aconteció que pasó cerca de la espesura en la que Illisa estaba escondido.
“¡Qué puedas vivir cien años, mi buen señor Illisa!” cantaba el granjero. “Lo que tú has hecho por mí en el día de hoy, me permitirá vivir sin tener que volver a trabajar. ¿Quién me dio estos bueyes? ¡Tú lo hiciste! ¿Quién me dio este carro? ¡Tú lo hiciste! ¿Quién me dio todas las riquezas que hay en este carro? ¡Una vez más, fuiste tú! Ni mi padre ni mi madre me dieron algo como esto. No, solo vino de ti, mi señor”
Estas palabras entraron hasta los huesos del tesorero. Se preguntó: “¿Por qué este tipo menciona mi nombre? ¿Habrá el rey dado toda mi riqueza?” Salió de la espesura, e inmediatamente reconoció a su carro y sus bueyes.
Saliendo de entre los arbustos tan rápido como pudo, sujetó a los bueyes por el aro de la nariz, y grito: “¡Para!¡Estos bueyes me pertenecen!”
El granjero se apeó del carro y comenzó a golpear al intruso. “¡Farsante! Esto no es tuyo. Illisa, el tesorero, está dando todas sus riquezas a toda la cuidad” Golpeó al tesorero dejándolo tirado en el suelo, se volvió a subir al carro, y comenzó a rodar.
Agitado por el enfado, Illisa se levantó solo, corrió tras el carro, y volvió a coger a los bueyes. Una vez más, el granjero saltó del carro, cogió a Illisa por los cabellos, y lo golpeó fuertemente. Entonces volvió a subir al carro, y partió.
Dolorido y ensangrentado, intentó entrar en su propia casa, diciendo que él era Illisa, pero los porteros lo detuvieron.
“¡Tú villano! ¿Dónde crees que vas?” le gritaron. Y siguiendo las órdenes le golpearon con varas de bambú, lo cogieron por el cuello, y lo tiraron escaleras abajo.
“Solo el rey me puede ayudar ahora” gimió Illisa, y se arrastró hasta el palacio del rey.
“Señor, ¿Por qué? ¿Por qué me has robado de esta forma?”
“Yo no te he robado, mi querido Tesorero Mayor. Tú mismo me ofreciste en primer lugar todas tus riquezas. Y entonces tu ofreciste tus propiedades a los ciudadanos de la ciudad”
“Señor, ¡Yo nunca hice tal cosa! Su Majestad sabe cómo soy de cuidadoso con el dinero. Usted sabe que yo nunca daría ni la más pequeña gota de aceite. Quizá Su Majestad quisiera mandar a buscar a la persona que ha robado mis riquezas. ¡Por favor, interróguelo sobre este asunto!”
El rey ordenó a su guardia que le trajeran a Illisa, y ellos volvieron con Sakra. Los dos tesoreros eran tan exactamente idénticos que ni el rey, ni nadie en la corte podrían decir cuál era el verdadero tesorero.
“Señor, yo soy el tesorero. ¡Este es un impostor!” suplicaba Illisa.
El rey le contestó: “Mi querido señor, yo realmente no puedo decir cuál de los dos es el verdadero Illisa. ¿Hay alguien que pueda distinguir con seguridad entre ambos?”
Illisa respondió: “Si Señor, mi esposa puede”
Entonces el rey mandó buscar a la esposa, y le preguntó cuál de los dos era su marido. Ella sonrió a Sakra, y se puso a su lado. Cuando los hijos de Illisa y los sirvientes fueron llamados, y se les hizo la misma pregunta, todos ellos respondieron que Sakra era el verdadero tesorero.
De repente, Illisa recordó que él tenía una cicatriz en la parte superior de su cabeza, que estaba oculta por el pelo, y que solo era conocida por su barbero. Como último recurso, pidió que fuera llamado su barbero. El barbero vino, y cuando se le preguntó si podría distinguir al verdadero Illisa del falso, respondió: “Por supuesto Señor, puedo decirlo si es que puedo examinar las cabezas de ambos”
El rey ordenó: “Por todos los medios, mírales a ambos sus cabezas”
El barbero examinó la cabeza de Illisa, y encontró la cicatriz. Cuando comenzó a examinar la cabeza de Sakra, el rey de los dioses rápidamente hizo aparecer una cicatriz en su propia cabeza, de forma que el barbero exclamó: “Su Majestad, ¡ambos son bizcos, ambos son cojos, y ambos son también jorobados!¡Ambos tienen cicatrices exactamente en el mismo lugar de sus cabezas!¡Ni siquiera yo puedo decir cuál es el verdadero Illisa!”
Cuando Illisa escuchó esto, se dio cuenta de que su última esperanza se había desvanecido, y comenzó a temblar ante la pérdida de sus amadas riquezas. Vencido por sus emociones, sufrió un colapso, y cayó al suelo desvanecido. Ante esto, Sakra volvió a adoptar su forma divina y se elevó en el aire.
Oh, Rey. Yo no soy Illisa. ¡Soy Sakra!”
Los cortesanos  rápidamente arrojaron agua a la cara de Illisa para revivirlo. Tan pronto como recobró su consciencia, el tesorero se arrastró a sus pies y se postró ante Sakra.
Sakra dijo en voz alta: “¡Illisa! Esa riqueza era mía, no tuya. Yo fui tu padre. Durante mi vida yo fui generoso para con los pobres, y me regocijaba en hacer el bien. Debido a mi caridad, yo he renacido en este estado de grandeza. Pero tú, hombre necio, no estás andando tras mis huellas. Tú has llegado a ser un terrible avaro. Para atesorar mis riquezas, tú derruiste quemándolas mis casas de beneficencia, y arrojaste a los pobres. No has obtenido ningún disfrute de tu riqueza; ni tampoco sirve de beneficio para ningún otro ser humano. Tu tesoro es como un estanque obsesionado por demonios, en el que nadie puede saciar su sed. Sin embargo, si reconstruyes mis casas de beneficencia, y muestras caridad hacia los pobres, tú obtendrás un gran mérito. Si no lo haces, te quitaré todo lo que tienes, y destrozaré tu cabeza con mis relámpagos”
Cuando Illisa oyó esto, tembló de miedo, y sollozó: “¡A partir de ahora seré generoso!¡Lo prometo!”
Aceptando esta promesa, Sakra estableció a su hijo en los preceptos, le predicó el Dharma, y volvió al reino de los dioses.
Fiel a su palabra, Illisa practicó la caridad con diligencia, y acometió muchas buenas obras. Llegó incluso a renacer en el cielo.
Entonces el Buda dijo: “Ya veis monjes, esta no es la primera vez que Moggallana ha convertido a este tesorero avaro. En aquellos tiempos, el tesorero era Illisa; Moggallana era Sakra, el rey de los dioses; Ananda era el rey; y yo mismo era el barbero”



Trad. por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.

sábado, 2 de junio de 2012

Jataka Nº 89 La Paja que Valía más que el Oro. (Kuhaka Jataka)

El Buda contó esta historia en Jetavana al existir un monje amigo de la intriga, el cual era la fuente de numerosos problemas para los demás monjes.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando Brahmadatta estaba reinando en Varanasi, un taimado asceta con unas largas greñas vivía cerca de cierto pequeño poblado. El terrateniente había construido una modesta ermita en el bosque para él, y diariamente lo proveía con excelente comida en su propia casa.
El terrateniente tenía un gran miedo a los ladrones, y decidió que la forma más segura  de proteger su dinero era esconderlo en un sitio inverosímil. Creyendo que el asceta de las largas greñas era un modelo de santidad, le trajo cien piezas de oro a la ermita, las enterró allí, y le pidió al asceta que guardara el tesoro.
No hay necesidad de decirle más, Señor, a un hombre como yo que ha renunciado al mundo. Nosotros los ermitaños nunca codiciamos lo que les pertenece a otros”
“Eso es maravilloso” dijo el terrateniente, quien se marchó completamente confiado con las declaraciones del ermitaño.
Tan pronto como el terrateniente se perdió de vista, el asceta se dijo a sí mismo: “¡Aquí hay bastante para que un hombre pueda gastar durante toda su vida!”
Tras dejar pasar unos días, el ermitaño sacó el oro y lo volvió a enterrar convenientemente a un lado del camino. A la mañana siguiente, después de comer arroz y suculento curry en la casa del terrateniente, el asceta dijo: “Mi buen Señor, yo he permanecido aquí, mantenido por ti, durante mucho tiempo. Francamente, el vivir tanto tiempo en un mismo sitio es como vivir en el mundo, lo cual les está prohibido a los ascetas como yo. Verdaderamente yo no puedo permanecer aquí más tiempo; ha llegado el tiempo de que yo me vaya”.
El terrateniente le instó a que se quedara, pero nada pudo torcer la determinación del ermitaño.
“Bien, entonces si tiene que irse, le deseo buena suerte” dijo el terrateniente. De mala gana escoltó al asceta hasta las afueras del poblado, y retornó a su casa.
Después de haber andado un trecho solo, el asceta pensó que sería bueno engatusar al terrateniente. Colocando una paja en sus greñas, se apresuró a volver al poblado.
“¿Qué le trae de vuelta?” preguntó el sorprendido terrateniente.
“Me he dado cuenta de que una paja de tu tejado se ha metido en mi pelo. Nosotros los ermitaños no podemos coger nada que no nos haya sido dado, por lo tanto yo te la traigo de vuelta”
“Tírela al suelo, Señor, y siga su camino” dijo el terrateniente.
Y pensó para sí: “¡Imagínate! Este asceta es tan honesto que ni siquiera quiere coger una paja que no le pertenezca. ¡Qué persona tan rara!”
Entonces, grandemente impresionado por la honestidad del asceta, el terrateniente lo despidió de nuevo deseándole un buen viaje.
En aquel tiempo, el Bodhisattva, que había renacido como un mercader, iba de viaje hacia la frontera por motivos de negocios, y sucedió que paró en el mismo pequeño poblado, donde él vio al asceta volver con el trozo de paja. En su mente creció la sospecha de que el asceta tenía que haberle robado algo al terrateniente. Él le preguntó a aquel hombre tan rico si él había depositado algo al cuidado del asceta.
El terrateniente le contestó bastante excitado: “Si, cien piezas de oro”
El mercader le sugirió: “Bien, ¿Por qué no va, y ve si aún están a salvo?”
El terrateniente se dirigió a la ermita abandonada, escavó donde había dejado su dinero, y encontró que había desaparecido.
Volviendo a toda prisa a dónde se encontraba el mercader, gritó: “¡No está allí!”
El mercader dijo: “Con toda seguridad el ladrón es ese pillo de pelo largo, que aparenta ser un asceta. ¡Cojámoslo!”
Los dos hombres corrieron tras el pícaro, y lo alcanzaron rápidamente. Ellos lo patearon y golpearon hasta que el les mostró dónde había escondido el oro. Después de que habían recuperado el dinero, el mercader miró a las monedas, y con desprecio le preguntó al asceta: “¿Por qué estas cien monedas de oro no turbaron tanto tu conciencia como lo hizo la paja? ¡Ten cuidado, hipócrita, de no volver a emplear este truco nunca más!”
Cuando su vida llegó a su fin, el mercader murió y le fue de acuerdo a sus abandonos.
Cuando terminó esta lección, el Buda dijo: “Por lo tanto, monjes, podéis ver que este monje era tan amigo de la intriga en el pasado como lo es hoy”.
Entonces identificó el nacimiento diciendo: “Este monje era el intrigante asceta de aquellos días, y yo era el sabio y buen mercader”



Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.

jueves, 10 de mayo de 2012

Sutra del Gran Discurso del Rugido del León

SUTRA DEL GRAN DISCURSO DEL RUGIDO DEL LEON.
Traducido del Pali por Ñanamoli Thera, y editado y revisado por Bhikkhu Bodhi.

1)      Esto he oído. En una ocasión el Bhagavan estaba viviendo en Vesali, en la arboleda que había al Oeste, en las afueras de la ciudad.
2)      En esa ocasión Sunakkhatta, el hijo de los Licchavis, hacía poco tiempo que había abandonado este Dharma y la disciplina. Él estaba haciendo esta afirmación ante la asamblea de Vesali: “El asceta Gotama no tiene ningún poder sobrehumano, ni tampoco se distingue por poseer la visión y el conocimiento propio de los Nobles. El asceta Gotama enseña un Dharma basándose meramente en el razonamiento, siguiendo su propia línea de investigación respecto a lo que le sucedió a él, y cuando él le enseña el Dharma a alguien, cuando lo practica, lo lleva a la completa destrucción del sufrimiento”
3)      Cuando llegó la mañana, el Venerable Shariputra se vistió, y cogiendo su cuenco y su manto, se dirigió a Vesali en busca de limosnas. Entonces fue cuando él escuchó a Sunakkhatta, el hijo de los Licchavis, hacer esta afirmación ante la gente de Vesali. Cuando terminó de mendigar las limosnas en Vesali, y una vez que ya había vuelto de ellas, tras comer, se dirigió a donde estaba el Bendito, y tras rendirle homenaje, se sentó a un lado y le contó al Bendito lo que estaba diciendo Sunakkhatta.
4)      Entonces el Bendito dijo: “Shariputra, ese hombre equivocado llamado Sunakkhatta, está enfadado; y sus palabras son pronunciadas desde el enfado. Pensando en desacreditar al Tathagata, en realidad lo alaba; porque para el Tathagata es una alabanza que digan de Él: “Cuando el enseña el Dharma a alguien, cuando lo practica, lo lleva a la completa destrucción del sufrimiento”
5)      Shariputra, este hombre equivocado llamado Sunakkhatta nunca podrá inferir sobre mi gracias al Dharma:”Ese Bendito es Realizado, Completamente Iluminado, Perfecto en Conocimiento y Conducta, Sublime, Conocedor de los Mundos, Incomparable Líder de las personas que han de ser domadas, Maestro de dioses y de humanos, Iluminado, Bendito”.
6)      Y él nunca podrá inferir sobre mi gracias al Dharma:”Ese Bendito disfruta de los diversos tipos de poderes supra normales: él siendo uno llega a ser muchos; él siendo muchos, llega a ser uno; él aparece y se desvanece; él pasa sin obstáculos a través de una pared, a través de lo cerrado, a través de una montaña, como si lo hiciera a través del espacio; él se sumerge en la tierra como si fuera agua; él anda sobre el agua sin hundirse como si fuera sobre la tierra; sentado con las piernas cruzadas, viaja a través del espacio cómo si fuera un pájaro; con sus manos él toca y golpea la Luna y el Sol, así es de capaz y poderoso; el posee la maestría sobre el cuerpo, incluso en lugares tan lejanos como el mundo de Brahma”
7)      Y él nunca podrá inferir sobre mi gracias al Dharma:”Con el elemento del Ojo Divino, que está purificado y que es superior al humano, ese Bendito oye ambos tipos de sonidos, los celestiales y los humanos, tanto aquellos que están lejos como los que están cerca.”
8)      Y él nunca podrá inferir sobre mi gracias al Dharma: “Ese Bendito abarca con su propia mente las mentes de los demás seres, de las demás personas. El comprende a una mente afectada por la lujuria como una mente afectada por la lujuria, y a una mente no afectada por la lujuria como una mente no afectada por la lujuria; el comprende a una mente afectada por el odio como una mente afectada por el odio, y a una mente que no está afectada por el odio como una mente no afectada por el odio; el comprende a una mente que está afectada por el engaño como una mente afectada por el engaño, y a una mente que no está afectada por el engaño como una mente que no está afectada por el engaño; el comprende a una mente contraída como una mente contraída y a una mente distraída como una mente distraída; el comprende a una mente exaltada como una mente exaltada y a una mente no exaltada como una mente no exaltada; el comprende a una mente superable como una mente superable y a una mente insuperable como una mente insuperable; el comprende a una mente concentrada como una mente concentrada y a una mente no concentrada como una mente no concentrada; el comprende a una mente liberada como una mente liberada y a una mente no liberada como una mente no liberada.”
LOS DIEZ PODERES DE UN TATHAGATA.
9)       Shariputra, el Tathagata tiene estos diez poderes, al poseerlos el reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma (Rueda del Dharma). ¿Cuáles son los diez poderes?
10)  1. El Tathagata comprende lo que verdaderamente es posible como posible, y lo imposible como imposible. Y este es un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
11)  2. También el Tathagata comprende verdaderamente como es el resultado de las acciones cometidas en el pasado, en el futuro, y en el presente, con sus posibilidades y sus causas. Ese también es un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
12)  3. También el Tathagata comprende verdaderamente cuales son los caminos que llevan a todos los destinos. Ese también es un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
13)  4. También el Tathagata comprende verdaderamente cómo es el mundo con sus múltiples y diferentes elementos. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
14)  5. También el Tathagata comprende verdaderamente las distintas inclinaciones de los seres. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
15)  6. También el Tathagata comprende verdaderamente cual es la disposición de las facultades de otros seres, de otras personas. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
16)  7. También el Tathagata comprende verdaderamente como son las impurezas, la forma de eliminarlas, y lo que emerge en relación a las sabidurías, liberaciones, concentraciones, y logros. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y  hace girar la Rueda de Brahma.
17)  8. También el Tathagata recuerda todas sus numerosas vidas pasadas, esto es, un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro nacimientos, cinco nacimientos, diez nacimientos, veinte nacimientos, treinta nacimientos, cuarenta nacimientos, cincuenta nacimientos, cien nacimientos, mil nacimientos, cien mil nacimientos, muchos eones de contracción del mundo, muchos eones de expansión del mundo, muchos eones de contracción y expansión:” Allí yo era llamado así, era de tal clan, tenia tal apariencia, tal era mi alimento, tales fueron mis experiencias de placer y de dolor, tal fue mi muerte; y una vez muerto allí, yo reaparecí aquí.” Por lo tanto, con todos sus aspectos y particularidades, el recuerda sus numerosas vidas pasadas. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
18)  9. También, con el Ojo Divino, el cual está purificado y supera al humano, el Tathagata ve a los seres muriendo y reapareciendo, como inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados, y comprende cómo los seres renacen de acuerdo a sus acciones: “Estos buenos seres, que se portaron mal con su cuerpo, habla, y mente, que estaban enfrentados con los Nobles, que mantenían puntos de vista equivocados, que en sus acciones manifestaban esas visiones equivocadas, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, han reaparecido en un estado de privación, en un mal destino, en la perdición, incluso en el infierno; pero aquellos buenos seres que se comportaron bien con cuerpo, habla, y mente, que no se enfrentaron a los Nobles, que tenían visiones correctas, que en sus acciones manifestaban esas visiones correctas, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, han reaparecido en un buen estado, incluso en el mundo celestial”. Por lo tanto, con el Ojo Divino, el cual está purificado y supera el humano, él ve a los seres muriendo y reapareciendo, como inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados, y el comprende cómo los seres renacen de acuerdo a sus acciones. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
19)  10. También al realizarlo por él mismo con el conocimiento directo, el Tathagata aquí y ahora entra y permanece en la liberación de la mente, la cual es inmaculada, siendo liberado de todas las impurezas, que son destruidas por la sabiduría. Ese es también un poder de los Tathagatas que el Tathagata tiene, por virtud del cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
20)  El Tathagata tiene esos diez poderes de los Tathagatas, y al poseerlos, reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
21)  Shariputra, cuando yo sé y veo esto, ¿podría alguien decir de mí: “El asceta Gotama no tiene ningún poder sobrehumano, ni tampoco se distingue por poseer la visión y el conocimiento propio de los Nobles. El asceta Gotama enseña un Dharma que está meramente basado en el razonamiento, siguiendo su propia línea de investigación respecto a lo que le sucedió a él”?
Salvo que él abandone esa afirmación, ese estado mental, y abandone esa visión, será como si fuera llevado y confinado en el infierno.  Lo mismo que un monje que posea ética, concentración, y sabiduría, disfrutaría aquí y ahora del conocimiento último, en este caso yo digo que salvo que él abandone esa afirmación, y ese estado mental, y abandone esa visión, entonces con seguridad será como si le hubieran llevado y lo hubieran confinado en el infierno.
LAS CUATRO CLASES DE INTREPIDEZ
22)  Shariputra, el Tathagata tiene estas cuatro clases de intrepidez, y por poseerlas el reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma. ¿Cuáles son estas cuatro?
23)  Aquí, yo no veo ninguna base por la cual ningún asceta, o Brahmín, o dios, o Mara, o Brahma, o cualquier otro en el mundo pueda, de acuerdo al Dharma, acusarme de esta forma: “Mientras que tu afirmas estar completamente iluminado, tú no estás completamente iluminado respecto a ciertas cosas”. Y viendo que no hay fundamento para esto, yo permanezco en la seguridad, la ausencia de miedo, y la intrepidez.
24)  Yo no veo ninguna base por la cual ningún asceta, o Brahmín, o dios, o Mara, o cualquier otro en el mundo pueda, de acuerdo con el Dharma, acusarme de esta forma:”Mientras que tu afirmas haber destruido las impurezas, estas impurezas aún no han sido destruidas por ti”. Y viendo que no hay fundamento para esto, yo permanezco en la seguridad, la ausencia de miedo, y la intrepidez.
25)  Yo no veo ninguna base por la cual ningún asceta, o Brahmín, o dios, o Mara, o cualquier otro en el mundo pueda, de acuerdo con el Dharma, acusarme de esta forma: “Aquellas cosas llamadas por ti obstrucciones no son capaces de obstruir a quien se involucra en ellas”. Y viendo que no hay fundamento para esto, yo permanezco en la seguridad, la ausencia de miedo, y la intrepidez.
26)  Yo no veo ninguna base por la cual ningún asceta, o Brahmín, o dios, o Mara, o cualquier otro en el mundo pueda, de acuerdo con el Dharma, acusarme de esta forma: “Cuando tu enseñas el Dharma a alguien, cuando él lo practica no le lleva a la completa destrucción del sufrimiento”. Y viendo que no hay fundamento para esto, yo permanezco en la seguridad, la ausencia de miedo, y la intrepidez.
27)  Un Tathagata posee estas cuatro clases de intrepidez, y es por poseerlas por lo que en virtud de lo cual reclama el lugar del líder, ruge con su rugido de león en las asambleas, y hace girar la Rueda de Brahma.
28)  Shariputra, cuando yo sé y veo esto, ………y lo hubieran confinado en el infierno.
LAS OCHO ASAMBLEAS
29)  Shariputra, existen estas ocho asambleas. ¿Qué ocho asambleas? Hay una asamblea de los nobles, una asamblea de los Brahmines, una asamblea de los cabezas de familia, una asamblea de los ascetas, una asamblea de los dioses del cielo de los Cuatro Grandes Reyes, una asamblea de los dioses del cielo de los Treinta y Tres, una asamblea del séquito de Mara, una asamblea de Brahmas. Poseyendo estas cuatro clases de intrepidez, el Tathagata se acerca y entra en estas ocho asambleas.
30)  Yo recuerdo haberme acercado a muchos cientos de asambleas de nobles, a muchos cientos de asambleas de brahmines, a muchos cientos de asambleas de cabezas de familia, a muchos cientos de asambleas de ascetas, a muchos cientos de asambleas de los dioses del cielo de los Cuatro Grandes Reyes, a muchos cientos de asambleas de los dioses del cielo de los Treinta y Tres, a muchos cientos de asambleas del séquito de Mara, a muchos cientos de asambleas de Brahmas. Y posteriormente yo me senté con ellos, y hablé con ellos, y sostuve conversaciones con ellos, y aún así yo no vi ninguna base para pensar que el miedo o la timidez pudieran afectarme allí. Y no viendo fundamento para esto, yo permanezco en la seguridad, la ausencia de miedo, y la intrepidez.
31)  Shariputra, cuando yo sé y veo esto,…….. y lo hubieran confinado en el infierno.
LOS CUATRO TIPOS DE NACIMIENTO
32)  Shariputra, existen cuatro tipos de nacimiento. ¿Cuáles son estos cuatro tipos de nacimiento? Son: el nacer de un huevo, el nacer en un vientre, el nacer de la humedad, y el nacer espontáneamente.
33)  ¿Qué es el nacer de un huevo? Son aquellos seres que nacen rompiendo la cáscara de un huevo; esto es lo que se llama nacer de un huevo.
¿Qué es el nacer en un vientre? Son aquellos seres que nacen por la rotura de la placenta
¿Qué es el nacer de la humedad? Son aquellos seres que nacen en un pescado podrido, en un cuerpo corrompido, en una masa corrompida, en un pozo negro, o en una cloaca; esto es llamado el nacer de la humedad.
¿Qué es llamado el nacer espontáneamente? Son los dioses y los habitantes del infierno, y ciertos seres humanos, y algunos seres en los reinos inferiores; esto  es llamado nacimiento espontáneo. Estos son los cuatro tipos de nacimiento
34)  Shariputra, cuando yo sé y veo esto,….. y lo hubieran confinado en el infierno.
LOS CINCO DESTINOS Y EL NIRVANA- BREVEMENTE.
35)  Shariputra, existen estos cinco destinos. ¿Cuáles son estos cinco? El infierno, el reino animal, el reino de los fantasmas, los seres humanos, y los dioses.
36)  1.Yo conozco el infierno, y el sendero y el camino que llevan al infierno. Y yo también conozco cómo uno que ha entrado en ese sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en un estado de privación, en un destino desgraciado, en la perdición, en el infierno.
2. Yo conozco el reino animal, y el sendero y el camino que llevan al reino animal. Y yo también conozco cómo uno que ha entrado en ese sendero, con la disolución de  cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en el reino animal.
3. Yo conozco el reino de los fantasmas, y el sendero y el camino que llevan al reino de los fantasmas. Y también conozco cómo uno que ha entrado en este  sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en el reino de los fantasmas hambrientos.
4. Yo conozco a los seres humanos, y el sendero y el camino que llevan al mundo de los humanos. Y yo también conozco cómo uno que ha entrado en este sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá entre los seres humanos.
5. Yo conozco a los dioses, y el sendero y el camino que llevan al mundo de los dioses. Y yo también conozco cómo uno que ha entrado en este sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en un destino feliz, en el mundo celestial.
6. Yo conozco el Nirvana, y el sendero y el camino que llevan al Nirvana. Y también conozco, cómo alguien que ha entrado en este sendero, al realizarlo por él mismo con el conocimiento directo, aquí y ahora entra y permanece en la liberación de la mente, y en la liberación por la sabiduría que son inmaculadas, con la destrucción de las máculas.
        LOS CINCO DESTINOS Y EL NIRVANA. DETALLADAMENTE.
37)  1.Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero, que con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en un estado de privación, en un destino desgraciado, en la perdición, en el infierno”. Y entonces, más tarde, con el Ojo Divino , el cual está purificado y supera al ojo humano, yo veo que con la disolución del cuerpo, tras la muerte, él ha reaparecido en un estado de privación, en un destino desgraciado, en la perdición, en el infierno, y está experimentando extremos sufrimientos, atroces y desgarradoras sensaciones. Supón que hubiera hoyo con carbón vegetal, más hondo que el tamaño de un hombre, lleno de carbón ardiendo, sin que de llamas ni humo; y que entonces un hombre que estuviera con su piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado, y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que lo llevara directamente a ese hoyo con carbón vegetal. Un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría: “Esta persona se comporta así, se conduce así, ha tomado dicho sendero, este lo llevará mismamente a ese hoyo con carbón vegetal”; y más tarde ve que él se ha caído dentro del hoyo con el carbón vegetal, y que está experimentando extremos sufrimientos, atroces y desgarradores sensaciones. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente……..y desgarradoras sensaciones.
38)  2. Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, él reaparecerá en el reino animal”. Y entonces, más tarde, con el Ojo Divino, el cual está purificado y supera al ojo humano, yo veo que con la disolución del cuerpo, tras la muerte, él ha reaparecido en el reino animal, y está experimentando extremos sufrimientos, atroces y desgarradoras sensaciones. Supón que hubiera un pozo negro más profundo que la altura de un hombre lleno de inmundicias; y entonces un hombre que estuviera con su piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que este lo llevara mismamente a ese pozo negro. Entonces un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría: “Esta persona se comporta de tal manera….que lo llevará mismamente a ese pozo negro”; y más tarde él ve que ha caído dentro del pozo negro, y que está experimentando extremos sufrimientos, atroces y desgarradoras sensaciones. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente………..y desgarradoras sensaciones.
39)  3. Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero, que con la disolución del cuerpo, tras la muerte, él reaparecerá en el reino de los fantasmas”. Y entonces, más tarde……..Yo veo que…. él ha reaparecido en el reino de los fantasmas, y está experimentando extremos sufrimientos, atroces y desgarradoras sensaciones. Supón que hubiera un árbol creciendo en una tierra escabrosa, con una escasa cantidad de hojas, que proyecta motas de sombra; y entonces un hombre con la piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que este lo llevara mismamente a ese árbol. Entonces un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría:”Esta persona se comporta de tal modo……….que lo llevará mismamente a ese árbol”; y entonces más tarde ve que él está sentado o tumbado a la sombra de ese árbol experimentando muchas sensaciones dolorosas. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente………….y muchas sensaciones dolorosas.
40)  4. Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero, con la disolución del cuerpo, tras la muerte, él reaparecerá entre los seres humanos”. Y entonces, más tarde… yo veo que…él ha reaparecido entre los seres humanos, y está experimentando muchas sensaciones agradables. Supón que hubiera un árbol que creciera en buena tierra, y que teniendo muchas hojas proyectara una gran sombra; y entonces un hombre con la piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que este lo llevara mismamente a ese árbol. Entonces un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría:”Esta persona se comporta de tal modo…….que lo llevará mismamente a ese árbol; y entonces más tarde ve que está sentado o tumbado a la sombra de ese árbol experimentando muchas sensaciones agradables. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente…………..y muchas sensaciones agradables.
41)  5. Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero que con la disolución del cuerpo, tras la muerte, reaparecerá en un destino feliz, en el mundo celestial”. Y entonces, más tarde…. Yo veo que… él ha reaparecido en un destino feliz, en el mundo celestial, y está experimentando sensaciones extremadamente placenteras. Supón que hubiera una mansión, con un aposento en la parte alta, bien lucido por dentro y por fuera, seguro, con ventanas con cierres y con barrotes, y en el que hay un canapé cubierto con mantas y sábanas, con una colcha de piel de ciervo, con un dosel, y con almohadones escarlatas tanto a la cabeza como a los pies; y entonces un hombre con la piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que este lo llevara mismamente a esa mansión. Entonces un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría:”Esta persona se comporta de tal modo….que lo llevará mismamente a esa mansión”; y entonces más tarde ve que él está sentado o tumbado en ese elevado aposento en esa mansión, experimentando sensaciones extremadamente placenteras. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente……….y muchas sensaciones extremadamente placenteras.
42)  6. Al abarcar la mente con la mente, yo comprendo a cierta persona de este modo:”Esta persona se comporta de tal modo, así se conduce; ha tomado tal sendero que al obtener la realización por sí mismo con el conocimiento directo, él aquí y ahora entrará y permanece en la liberación de la mente, y en la liberación por la sabiduría que son inmaculadas, gracias a la destrucción de las impurezas”. Y entonces, más tarde yo veo que al obtener la realización por sí mismo con el conocimiento directo, él aquí y ahora entra y permanece en la liberación de la mente, y en la liberación por la sabiduría que son inmaculadas, gracias a la destrucción de las impurezas, y está experimentado sensaciones extremadamente placenteras. Supón que hubiera un estanque con un agua clara, fresca, transparente y agradable, con unas orillas suaves, deliciosas, y al lado de una densa arboleda; y entonces un hombre con la piel quemada y exhausto por el tórrido calor, fatigado, y muerto de sed, estuviera transitando por un camino único, y que este lo llevara mismamente a ese estanque.
Entonces un hombre con buena vista que estuviera viéndolo diría:”Esta persona se comporta de tal modo……que lo llevará mismamente a ese estanque; y entonces más tarde ve que él se ha sumergido en el estanque, se ha bañado, ha bebido, y ha eliminado todo su aflicción, su fatiga, y su fiebre, y ha vuelto a salir del agua, y está sentado o tumbado en la arboleda, y está experimentando sensaciones extremadamente placenteras. Por eso, gracias al abarcar la mente con la mente….sensaciones extremadamente placenteras. Estos son los cinco destinos.
43)  Shariputra, cuando yo sé y veo esto, ¿Debería alguien decir de mí: “El asceta Gotama no tiene ningún poder sobrehumano, ni tampoco se distingue por poseer la visión y el conocimiento propio de los nobles. El asceta Gotama enseña un Dharma que está meramente basado en el razonamiento, siguiendo su propia línea de investigación respecto a lo que le ocurrió a él”. Salvo que él abandone esa afirmación, ese estado mental, y destruya esa visión, será como si fuera llevado y confinado en el infierno. Lo mismo que un monje que posea la virtud del comportamiento ético, concentración, y sabiduría, disfrutaría aquí y ahora del conocimiento último, yo digo que en este caso, salvo que él abandone esa afirmación y ese estado mental, y destruya esa visión, será como si fuera llevado y confinado en el infierno.
LAS AUSTERIDADES DEL BODHISATTVA
44)  Shariputra, yo recuerdo haber vivido una vida santa poseyendo cuatro factores. Yo he practicado el ascetismo, el culmen del ascetismo; yo he practicado el abandono, el culmen del abandono; yo he practicado la escrupulosidad, el culmen de la escrupulosidad; yo he practicado el retiro, el culmen del retiro.
45)  Tal fue mi ascetismo, Shariputra, que yo anduve desnudo, rechazando las convenciones, lamiendo mis manos, no yendo cuando me lo demandan, no parando cuando me lo demandaban; yo no acepté comida comprada para mi, ni tampoco comida especialmente hecha para mi, ni tampoco acepté las invitaciones a comer; yo no recibí nada de una cazuela, ni de un cuenco, a través de un umbral, a través de un palo, a través de un mortero, ni de dos que estuvieran comiendo juntos, ni de una mujer embarazada, ni de una mujer que estuviera amamantando, ni de una mujer que se estuviera acostando con un hombre, ni de donde se sabía que se distribuía comida, ni donde estaba esperando un perro, ni donde las moscas estaban volando; yo no acepté pescado o carne, yo no bebí licor, vino o bebidas fermentadas. De una casa yo obtuve un bocado; de dos casas, dos bocados; de siete casas, siete bocados. Yo viví con un platito al día, con dos platitos al día,….con siete platitos al día; yo comí una vez al día, una vez cada dos días,….una vez cada siete días, y así hasta una vez  cada  quince días; yo viví haciendo la práctica de comer a intervalos determinados. Yo fui alguien que comió hierba, o mijo, o arroz salvaje, o mondaduras, o musgo, o salvado de arroz, o desechos de arroz, o harina de sésamo, o hierba, o estiércol de vaca. Yo viví de las raíces y de las frutas del bosque, yo comí las frutas caídas. Yo me vestí con cáñamo, con ropa tejida con cáñamo, con sudarios, con andrajos desechados, con cortezas de árbol, con pellejos de antílope, con tiras de pellejo de antílope, con hierba de kusa tejida, con vestidos hechos de corteza, hechos de virutas de madera, con crines, con lana animal, con alas de búho. Yo fui alguien que  dejó crecer el pelo y la barba, siguiendo la práctica de no cortar el pelo y la barba. Yo fui alguien que estuvo siempre de pie, negándose a sentarse. Yo fui alguien que permaneció continuamente sentado, afecto a mantener la posición de sentado. Yo fui alguien que usó un colchón de puntas; yo hice de un colchón de puntas mi cama. Yo viví siguiendo la práctica de bañarse en el agua tres veces al día, incluyendo la tarde. He seguido toda esta variedad de caminos practicando el atormentar y el mortificar al cuerpo. Tal fue mi ascetismo.
46)  Tal fue mi abandono, Shariputra, que al igual que el tronco de un árbol de tinduka, que a través de los años acumula dureza y escamas, así mi cuerpo acumulando suciedad y polvo, estaba endurecido y con escamas. Nunca se me ocurrió el pensar: “Oh, he de quitar este polvo y esta suciedad con mi mano, o que me quite este polvo y esta suciedad con su mano”. Nunca se me ocurrió esto. Tal era mi abandono.
47)  Tal fue mi escrupulosidad, Shariputra, que yo siempre estaba atento al andar hacia delante, y al andar hacia atrás. Sentía una gran compasión incluso por los seres que viven en una gota de agua. “Que no dañe a las diminutas criaturas que viven en las grietas del suelo”. Tal era mi escrupulosidad.
48)  Tal fue mi retiro, Shariputra, que yo entré en algunos bosques y moré allí. Y cuando veía a un pastor de vacas, o a un pastor de ovejas, o a alguien recogiendo hierba o leña, o a un leñador, yo me marchaba de arboleda en arboleda, de espesura en espesura, de hondonada en hondonada, de montículo en montículo. ¿Por qué hacía eso? Para que no me vieran, o yo los viera a ellos. Lo mismo que un ciervo criado en el bosque, al ver a los seres humanos, se va de arboleda en arboleda, de espesura en espesura, de hondonada en hondonada, de montículo en montículo, así hacía yo también cuando veía a un pastor de vacas, o a un pastor de ovejas….Tal era mi retiro.
49)  Yo fui a los corrales cuando el ganado y el pastor se habían marchado, y comí los excrementos de los terneros recién nacidos. Mientras duraron mis propios excrementos y orina, yo los comí. Tal fue mi gran distorsión en la alimentación.
50)  Me introduje en algunas arboledas que inspiraban temor, y viví allí. En unas arboledas tan terroríficas que normalmente harían erizarse los cabellos de un hombre si este no estuviera libre de la lujuria. Cuando en esas noches frías de invierno durante los “ el intervalo de los ocho días helados”, por la noche yo vivía en a campo abierto, y por el día en la arboleda. En el último mes de la estación cálida y vivía por el día a campo abierto, y por la noche en la arboleda. Y allí surgió espontáneamente esta stanza que nunca antes fue escuchada:
“Helado a la noche, y abrasado por el día,
Solo en aterradoras arboledas,
Desnudo, sin fuego ante el que sentarse,
El sabio continúa con su búsqueda”
51)  Yo hice mi cama en un cementerio, con los huesos de un muerto como almohada. Unos jóvenes pastores de vacas vinieron y me escupieron, orinaron sobre mí, me arrojaron basura, y me metieron palos en los oídos. Y sin embargo, yo no recuerdo que nunca surgiera ningún pensamiento de odio hacia ellos. Tal era mi permanencia en la ecuanimidad.
52)  Shariputra, hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es como esta:” La purificación viene a través de la comida”.
Ellos dicen:”Vivamos de los frutos del Kola”, y entonces ellos comen frutos de kola, comen el fruto de kola en polvo, beben el agua del fruto de kola, y hacen muchas mezclas con el fruto de kola. Ahora yo recuerdo haber comido un único fruto de kola al día. Shariputra, tu puedes pensar que en aquel tiempo el fruto de kola era mayor, sin embargo no debieras de pensar así: el fruto de kola era más o menos del mismo tamaño que ahora. Debido al comer tan solo un fruto de kola al día, mi cuerpo alcanzó un estado de extrema demacración. Debido al comer tan poco, mis miembros llegaron a ser como los sarmientos de la vid o los tallos de un bambú. Debido al comer tan poco mi trasero llegó a ser como la pezuña de un camello. Debido al comer tan poco, mi espina dorsal parecía las cuentas hiladas en un cordel. Debido al comer tan poco mis costillas sobresalían al estar tan flaco, que parecía las ripias de un viejo granero sin techo. Debido al comer tan poco, el brillo de mis ojos hundidos profundamente en sus cuencas, parecía el destello del agua que se encuentra situada en un profundo manantial. Debido al comer tan poco, mi cabellera se rompió y se marchitó como una calabaza verde amarga que se rompe y se marchita con el viento y con el Sol. Debido al comer tan poco, la piel de mi vientre estaba adherida a mi espina dorsal, de forma que si yo tocaba la piel de mi vientre encontraba la espina dorsal; y si tocaba mi espina dorsal, encontraba la piel de mi vientre. Debido al comer tan poco, si yo intentaba aliviar mi cuerpo frotando mis miembros con mis manos, el pelo, podrido en sus raíces, se caía de mi cuerpo conforme lo frotaba.
53)  -55) Shariputra, hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”La purificación viene a través de la comida”
           Ellos dicen: “Vivamos con guisantes” “Vivamos con sésamo” “Vivamos con arroz”, y entonces ellos comen arroz, ellos comen polvo de arroz, ellos beben agua de arroz, y hacen
           varios tipos de mezclas con el arroz. Ahora yo recuerdo haber comido un solo grano de arroz al día. Shariputra, tu puedes pensar que en aquel tiempo el grano de arroz era mayor;
           sin embargo no debieras de pensar así: el grano de arroz era más o menos del mismo tamaño que ahora. Debido al comer un único grano de arroz al día mi cuerpo alcanzó un
           estado de extrema demacración. Debido al comer tan poco………….el pelo, podrido en sus raíces, se caía de mi cuerpo conforme lo frotaba.
      56) A pesar de ello, Shariputra, con tal conducta, con semejante práctica, llevando a cabo tales austeridades, yo no alcancé ninguno de los estados supra humanos, ni tampoco el
           conocimiento ni la visión propia de los Nobles. ¿Por qué fue esto? Porque yo no logré esa noble visión que cuando es realizada es noble, y libera, y lleva a quien practica de acuerdo a
           ello a la completa destrucción del sufrimiento.
     57) Shariputra, hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:” La purificación viene a través de la ronda de renacimientos”. Pero es imposible encontrar en el samsara
          un reino por el que yo no haya pasado en este largo viaje, excepto por el de los dioses de las Moradas Puras; si yo hubiera pasado en el samsara como un dios de las Moradas
          Puras nunca hubiera vuelto a este mundo.
     58) Hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”La purificación tiene lugar debido a un tipo particular de nacimiento”. Pero es imposible el encontrar un tipo de
         renacimiento en el que yo no haya renacido en este  largo viaje, excepto entre los dioses de las Moradas Puras….
     59) Hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”La purificación viene a través de una morada en particular”. Pero es imposible encontrar algún tipo de morada en el
         que yo no haya estado…. Excepto entre los dioses de las Moradas Puras….
     60) Hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”La purificación viene a través del sacrificio”. Pero es imposible encontrar algún tipo de sacrificio que no haya sido
        ofrecido por mí a en este largo viaje, cuando yo fui tanto un noble rey ungido como un Brahmín excelente.
     61) Hay ciertos reclusos y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”La purificación viene a través del culto al fuego” . Pero es imposible encontrar un tipo de fuego que ya no haya sido
        adorado por mí en este largo viaje, cuando yo fui tanto un noble rey ungido como un Brahmín excelente.
    62) Shariputra, hay ciertos ascetas y brahmines cuya doctrina y visión es esta:”Mientras que este buen hombre es aún joven, mientras sea un hombre joven de pelo negro bendecido por
       la juventud, en lo mejor de la vida, el es perfecto en su lúcida sabiduría. Pero cuando este buen hombre es viejo, anciano,  cargado de años, de edad avanzada, y llega a su etapa final,
       teniendo ochenta, noventa o cien años, entonces la lucidez de su sabiduría está perdida”. Pero esto no debiera de ser visto de esta forma. Ahora yo soy viejo, anciano, cargado de años,
       de edad avanzada, y he llegado a mi etapa final: mis años han superado los ochenta. Ahora supón que yo tuviera cuatro discípulos que vivieran durante cien años, con una atención
      mental perfecta, con retención, memoria, y la lucidez de la sabiduría. Lo mismo que un diestro arquero, bien entrenado, con práctica y probado, podría fácilmente lanzar una flecha
      ligera a través de la sombra de una palmera, supón que ellos hubieran alcanzado una perfección semejante en atención mental, retención, memoria, y lucidez de sabiduría. Supón que
      ellos me preguntaran continuamente sobre los cuatro fundamentos de la atención mental, y que yo les contestara cuando me preguntaran, y que ellos recordaran cada una de mis
     respuestas, y que nunca preguntaran nada secundario, que no pararan para nada excepto para comer, beber, consumir comida, para saborear, orinar, defecar, y descansa,r para
     eliminar el sueño y el cansancio. Aún la exposición del Dharma por parte del Tathagata, su explicación de los factores del Dharma, y sus contestaciones a sus preguntas aún no habrían
     llegado a su fin, pero mientras tanto, estos cuatro discípulos míos que vivirían durante cien años habrían muerto al final de sus cien años de vida. Shariputra, si aún así tuvierais que
     llevarme en una cama, aún no habría cambio en la lucidez de la sabiduría del Tathagata.
  63) Hablando la verdad, debería de decirse de alguien: “Un ser que no está sujeto al engaño ha aparecido en el mundo para el bienestar y la felicidad de muchos, lleno de compasión por
     el mundo, por el bien, bienestar, y felicidad de dioses y humanos”. Esto se debiera de ser dicho respecto a mí, hablando con verdad.
  64) En esa ocasión el Venerable Nagasamala permanecía de pie ante el Bendito abanicándolo. Entonces le dijo al Bendito:”¡Es maravilloso, Venerable Señor, es maravilloso! Conforme
     escuché este discurso sobre el Dharma, los bellos de mi cuerpo se erizaron. Venerable Señor, ¿Cuál es el nombre de este discurso sobre el Dharma?”
    El Buda dijo: “Nagasamala, tú puedes recordar este discurso sobre el Dharma como el “Sutra de los Cabellos erizados”
    Eso fue lo que el Bendito dijo. El Venerable Nagasamala quedó satisfecho y deleitado con las palabras del Bendito.

FIN DEL SUTRA.


Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.
     



lunes, 16 de abril de 2012

Jataka Nº 18 La Cabra que Reía y Lloraba (Matakabhatta Jataka)

Un día, mientras el Buda estaba en Jetavana, algunos monjes le preguntaron si había algún beneficio en el sacrificio de cabras, ovejas, y otros animales como ofrendas para los familiares difuntos.

El Buda respondió: “No monjes, nunca viene nada bueno del quitar la vida, ni siquiera cuando el propósito es el de dar un Festín a los Muertos.”

Entonces les contó esta historia del pasado.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando Brahmadatta estaba reinando en Varanasi, un brahmán decidió ofrecer un Festín a los Muertos, y compró una cabra para sacrificarla.

Les dijo a sus estudiantes: “Hijos míos, llevad a esta cabra hasta el rio, bañadla, cepilladla, colgadle una guirnalda alrededor de su cuello, dadle algo de grano para que coma, y traedla de vuelta aquí”

“Sí, señor” le contestaron, y llevaron la cabra hacia el rio.

Mientras la estaban acicalando, la cabra comenzó a reír con un sonido similar al de una cazuela rompiéndose. Entonces, de la misma forma tan extraña, comenzó a llorar de forma muy sonora.

Los jóvenes estudiantes estaban muy asombrados ante este comportamiento, y le preguntaron a la cabra: “¿Por qué comenzaste a reír de repente, y por qué ahora tú lloras tan alto”

La cabra les contestó: “Repetid vuestra pregunta cuando volvamos junto a vuestro maestro”

Los estudiantes, apresuradamente, llevaron la cabra de vuelta a su maestro, y le dijeron lo que había sucedido en el rio. Oyendo la historia, el propio maestro le preguntó a la cabra por qué se había raido, y por qué después había llorado.

La cabra contesto: “En tiempos pasado, brahmán, yo también fui un brahmán que enseñaba los Vedas, lo mismo que ahora haces tú. Yo también sacrifiqué una cabra como ofrenda para un Festín a los Muertos. Por haber matado a esa sola cabra, se me ha cortado la cabeza 499 veces. Reía en voz alta cuando realicé que este es mi último nacimiento como un animal destinado al sacrificio. Hoy me liberaré de mi miseria. Por otro lado, yo lloré cuando realicé que, debido al matarme, tú también puedes ser destinado a perder tu cabeza 500 veces. Fue apenado por ti por lo que lloré”

“Bien cabra” dijo el brahmán “en ese caso, no te voy a matar”

La cabra exclamó: “¡Brahmán, tanto que tú me mates, como que no lo hagas, yo no puedo escapar hoy de la muerte!”

El brahmán le aseguró a la cabra: “No te preocupes. Yo cuidaré de ti”

La cabra le contestó: “No comprendes. Tu protección es débil. La fuerza de mis malas acciones es muy fuerte”

El brahmán desató a la cabra, y les dijo a sus estudiantes: “No permitáis que nadie le haga daño a esta cabra”

Ellos obedientemente siguieron al animal para protegerle. Después de que la cabra fue liberada, comenzó a pastar. Ella estiró su cuello para alcanzar las hojas de un arbusto que crecía cerca de la parte superior de una gran roca. En ese mismo instante la chispa de un relámpago alcanzó la roca, rompiendo un afilado trozo de piedra, que voló por los aires e impactó cortando la cabeza de la cabra. Una multitud de gente se reunió alrededor de la cabra muerta, y comenzó a hablar de forma agitada sobre tan asombroso accidente.

Un dios había estado observándolo todo, desde la compra de la cabra, hasta su dramática muerte, y sacando una lección del incidente, les enseñó a la gente:”Si la gente tan solo supiera que el castigo será el renacer en el sufrimiento, dejarían de quitar la vida. Un horrible destino aguarda a quién mata” Con esta explicación de la ley del karma el dios instauró en sus oyentes el miedo al infierno. Le gente estaba tan atemorizada que abandonaron por completo el sacrificio de animales. El dios además instruyó a aquella gente en los Preceptos, y los instó a hacer el bien.

A su debido tiempo, ese dios murió de acuerdo sus méritos. Durante varias generaciones tras estos hechos, la gente permaneció guardando con fe los Preceptos, y pasaban sus vidas practicando la caridad y las obras meritorias, de tal forma que muchos fueron los que renacieron en los cielos.

El Buda finalizó esta lección, e identificó el nacimiento diciendo: “En aquellos días, yo era ese dios”

 

 

Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.

domingo, 15 de abril de 2012

Jataka Nº 3 Los Mercaderes de Seriva. (Serivavanija Jataka)

EL JATAKA DE LOS MERCADERES DE SERIVA.

 

Para que un desanimado monje no tuviera arrepentimiento en el futuro, el Buda le contó esta historia en Savatthi para animarle a perseverar. El Buda le dijo: “Si abandonas tu práctica de esta sublime enseñanza que lleva al nirvana, tu sufrirás durante mucho tiempo, lo mismo que el mercader de Seriva que perdió un cuenco de oro valorado en cien mil piezas”

Cuando se le pidió que lo explicara, el Buda contó esta historia del remoto pasado.

 

Hace cinco grandes eones, el Bodhisattva era un honesto mercader que vendía artículos de lujo en el Reino de Seriva. A veces él viajaba con otro mercader del mismo reino, un amigo codicioso, que llevaba la misma mercancía.

Un día ambos cruzaron el Rio Televaha para hacer negocios en la bulliciosa ciudad de Andhapura. Como habitualmente, para evitar hacerse la competencia uno al otro, se dividieron la ciudad entre ellos, y comenzaron a vender sus artículos de puerta en puerta.

En esa ciudad había una destartalada mansión. Años atrás la familia habían sido ricos mercaderes, pero en la época de esta historia sus fortunas se habían quedado en nada, y todos los hombres de la familia habían muerto. Los únicos supervivientes eran una chica y su abuela, y ambas se ganaban la vida trabajando al jornal.

Esa tarde, mientras el buhonero codicioso estaba haciendo su ronda, llegó a la puerta de esa misma casa, gritando: “¡Se venden abalorios!¡Se venden abalorios!”

Cuando la joven escucho estos gritos, le pidió a su abuela: “Por favor, abuela, cómprame una baratija”

La abuela le contestó: “Somos muy pobres, querida. No hay ni un céntimo en la casa, y yo no puedo pensar en nada que podamos ofrecer a cambio”

La muchacha de repente se acordó de un viejo cuenco. “Mira” gritó “Aquí hay un viejo cuenco. A nosotras no nos es de utilidad. Intentemos cambiarlo por algo más bonito”

Lo que la chica le mostraba a su abuela era un viejo cuenco, el cual había sido utilizado por el gran mercader, el difunto cabeza de la familia. Siempre había comido sus curris servidos en este hermoso y caro cuenco. Tras su muerte había sido arrojado entre las cazuelas y las sartenes, y había sido olvidado. Puesto que no había sido usado desde hacía mucho tiempo, estaba completamente cubierto por la suciedad. Las dos mujeres no tenían la menor idea de que era de oro.

La anciana le pidió al mercader que entrara y se sentara. Ella le mostró el cuenco, y dijo: “Señor, a mi nieta le gustaría una baratija. ¿Sería usted tan amable de coger este cuenco y darle a ella alguna cosa, u otro a cambio?”

El buhonero cogió el cuenco en sus manos y le dio la vuelta. Sospechando su valor, el rascó el fondo con una aguja. Con solo una mirada, el supo con certeza que el cuenco era de auténtico oro.

El se sentó allí ceñudo y pensando, hasta que su codicia se apropió de lo mejor de él. Por fin el decidió intentar apropiarse del cuenco sin darle nada a la mujer por él. Pretendiendo estar enfadado, el gruñía: “¿Por qué me traes este estúpido cuenco? ¡No vale ni medio céntimo!” El arrojó el cuenco al suelo, se levantó, y salió fuera de la casa aparentemente disgustado.

Puesto que habían llegado a un acuerdo ambos mercaderes por el que uno podía intentar vender en las calles que el otro ya había cubierto, el buhonero honesto llegó más tarde a la misma calle, y apareció ante la puerta de la casa gritando: “¡Se venden abalorios!”

Una vez más la joven le hizo la misma petición a su abuela, y la anciana le replicó: “Querida mía, el primer buhonero arrojó al suelo nuestro cuenco, y salió hecho una tormenta de la casa. ¿Qué nos queda por ofrecer?”

La chica repuso: “Oh, pero ese mercader era un antipático, abuela. Este parece y suena más amable. Pienso que lo aceptará”

Cuando el buhonero entró en la casa, las dos mujeres le ofrecieron asiento, y en silencio pusieron el cuenco en sus manos. Reconociendo inmediatamente que el cuenco era de oro, dijo: “Madre, este cuenco vale cien mil piezas de plata. Lo siento, pero yo no tengo tanto dinero”

Atónita ante sus palabras, la anciana dijo: “Señor, el otro buhonero que vino aquí hace poco dijo que no valía ni medio céntimo. Se enfadó, lo arrojó al suelo, y se fue. Si entonces no valía nada, tiene que haber sido debido a nuestras buenas acciones por lo que este cuenco se ha convertido en oro. Por favor, acéptelo y denos alguna cosa u otro a cambio. Nosotras estaremos más que satisfechas”

En aquel momento, el buhonero solo tenía quinientas piezas de plata, y artículos por valor de otras quinientas. El se lo dio todo a las mujeres, pidiéndoles poder quedarse él solo con su balanza, su bolsa, y ocho monedas para su pasaje de vuelta. Naturalmente, ellas estaban felices con el acuerdo. Después de darse profusamente las gracias por ambas partes, el mercader se dirigió al rio con el cuenco de oro. Le dio sus ocho monedas al barquero, y subió al bote.

No mucho después de que él se hubiera marchado, el buhonero codicioso retornó a la casa, dando la impresión de que había reconsiderado su oferta. Les pidió que sacaran su cuenco, diciendo que después de todo les daría alguna cosa u otro cuenco a cambio.

La anciana le espetó: “Eres un sinvergüenza. Nos dijiste que nuestro cuenco de oro no valía ni  tan siquiera medio céntimo. Afortunadamente para nosotras, vino un mercader honesto después de que tú te marcharas, y nos dijo que su verdadero valor eran cien mil piezas de plata. Nos dio mil por él, y se fue con el cuenco, así que tú has llegado demasiado tarde”

Cuando el buhonero oyó esto, un intenso dolor se apoderó de él. Comenzó a gritar: “Me robó, me robó. El tiene mi cuenco de oro que vale cien mil”

Llegó a ponerse histérico y perdió todo control. Arrojando al suelo su dinero y sus mercancías, él rasgó su camisa, agarró el astil de su balanza como si fuera un garrote, y corrió hacia la orilla del rio para coger al otro mercader.

Cuando él llegó al rio, el bote ya se encontraba en medio de la corriente, El gritaba para que el bote volviera a la orilla, pero el buhonero honesto, que ya había pagado, tranquilamente le dijo al barquero que continuara.

El frustrado mercader solo podía permanecer allí, en la orilla del rio, y ver como su rival escapaba con el cuenco de oro. El ver esto lo enfureció tanto que un odio fiero surgió dentro de él. Su corazón hervía, y la sangre le salía por la boca. Finalmente, su corazón se rompió como el barro que hay en el fondo de un charco secado por el Sol. Tan intenso fue el odio irracional que desarrolló contra el otro mercader debido al cuenco de oro, que pereció allí y en aquel momento.

El mercader honesto retornó a Seriva, donde vivió una vida plena ocupado en la caridad y en otras buenas acciones, y murió de acuerdo a sus merecimientos.

Cuando el  Buda terminó esta historia, él se identificó a sí mismo como el mercader honrado, y a Devadatta como el mercader codicioso. Este fue el comienzo del implacable rencor que Devadatta sintió contra el bodhisattva a través de innumerables vidas.

 

 

Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.