miércoles, 13 de marzo de 2019

Sutra del Desarrollo de la actividad completa (Lalitavistara) Cap 23 La alabanza.


Mientras el bodhisatva estaba sentado en el asiento de la Iluminación, los hijos de los dioses de las moradas puras[1], lo circunvalaron por tres veces; derramaron sobre él una lluvia de polvo de sándalo divino, y lo alabaron con estos versos:

“¡Tu eres la luz del mundo que ha aparecido!
¡Protector del Mundo que traes la luz!,
Tú has dado ojos al mundo cegado
Para que abandone las aflicciones.

¡Tú has resultado victorioso en la batalla!
¡A través del mérito has logrado tu propósito!
Repleto de cualidades virtuosas
Tú satisfarás a los seres.

¡Inmaculado, tú has cruzado el lodazal
Y permaneces en tierra seca, oh Gautama!
Tú llevarás a la otra orilla a los otros seres,
Quienes son arrastrados por el poder de la corriente.

¡Tu gran visión profunda te ensalza!
¡Eres sin par en los Tres Reinos!
¡Tú no estás manchado por los intereses mundanos,
Lo mismo que un loto flotando en el agua!

Con la antorcha de tu sabiduría,
Tú puedes despertar a este mundo
Que lleva sumido durante un largo tiempo
En la gran niebla de la oscuridad.

Al mundo de los seres,
Quienes están afectados crónicamente por la enfermedad de las aflicciones,
Tú has llegado, ¡Oh, Rey de los Médicos!,
Para curar al mundo de todas las enfermedades.

Ahora que has aparecido, ¡0h, Bhagavan!
Los estados desafortunados se quedarán vacíos.
Dioses y humanos
Estarán llenos de felicidad.

Aquellos que te buscan para seguirte,
¡Oh, Toro entre los hombres!,
Nunca irán a los reinos inferiores
En miles de eones.

Aquellos que escuchen el Dharma
Llegarán a ser eruditos, y estarán libres de la enfermedad.
Agotarán todo vestigio de sufrimiento, y tras extinguir los agregados,
Llegarán a verse libres del miedo.

Puesto que cortarán las cadenas de las aflicciones,
Todos ellos estarán libres del aferramiento,
Y llegarán a liberarse rápidamente,
Alcanzando así la fructificación de la virtud suprema.

¡Ellos serán objeto de la generosidad en el mundo,
Se convertirán de dignos de recibir  ofrendas!
Las donaciones que les hagan no disminuirán,
Sino que se convertirán en causas para que todos los seres alcancen el nirvana!” [359]

Monjes, una vez que los hijos de los dioses de las moradas puras hubieron alabado de este modo al Tathagata, se postraron ante el Tathagata con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Monjes, entonces los hijos de los dioses del Cielo Luminoso[2] hicieron ofrendas al Tathagata que estaba sentado en el asiento de la Iluminación, con ofrendas de flores celestiales, incienso, guirnaldas, ungüentos, parasoles, banderas, y estandartes de la victoria. Una vez realizadas las ofrendas, lo circunvalaron por tres veces, y entonces lo alabaron con estos versos:

“Sabio, tu mente es profunda y tu voz dulce;
¡Oh, Sabio supremo, tu voz, como una canción, es melodiosa como la voz de Brahma!
Tú has pasado a la otra orilla, alcanzando el supremo beneficio de la Iluminación;
¡Homenaje a ti, quien ha alcanzado la culminación de todas las canciones melodiosas!

Tú eres el refugio, la tierra firme;
Tú eres el defensor, protegiendo al mundo con amor y compasión;
Tú eres el mejor de los médicos, quien elimina el sufrimiento;
Tú eres el doctor que aplica el mejor de los remedios.

Tan pronto como viste al Buda Dīpamkara,
Tú completaste la maravillosa nube de amor y compasión;
¡Oh, Protector, derrama una lluvia de ambrosía
Que calme el sufrimiento de hombres y dioses!

Lo mismo que un loto, tú no resultas manchado por los Tres Reinos;
Como el Monte Meru, eres firme e inamovible;
Como un diamante, tu palabra es inmutable;
Como la Luna, estás repleto de las mejores cualidades.”

Monjes, una vez que los dioses del Cielo Luminoso hubieron alabado al Tathagata de este modo, se postraron con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces los dioses del Cielo de Brahma, encabezados por Subrahman, el hijo de los dioses, cubrieron con una red de joyas compuesta por trillones de gemas al Tathagata, que estaba sentado en el asiento de la Iluminación. Después circunvalaron al Tathagata por tres veces, y lo alabaron con los siguientes versos compuestos para la ocasión: 

“Nos postramos ante quien es infatigable,
Quien está dotado con virtud inmaculada y la luz de la sabiduría,
Quien posee las treinta y dos marcas más excelentes,
Quien posee atención, conocimiento, y sabiduría.

Completamente libre de las tres impurezas, eres inmaculado y puro;
Eres renombrado en los Tres Reinos, pues posees los tres conocimientos.
Tú confieres la sabiduría en las tres liberaciones,
Nos postramos ante ti, poseedor de los tres ojos puros. [360]

Tú has desterrado la oscuridad de este eón, tú que controlas perfectamente tu mente;
Eminente en compasión y amor, tú trabajas por el bienestar de los seres.
Sabio, eminente en el contentamiento y perfectamente calmado,
Deleitándote en la ecuanimidad, tú liberas a los demás de la duda.

Eminente en disciplina y austeridades, tú actúas para beneficio de los seres;
Tras haber purificado tu propia conducta, has alcanzado la perfección en la acción.
Como Maestro de las Cuatro Verdades, te delitas en la liberación;
¡Ser liberado, tú liberas también a los otros!

Cuando llegó Mara, poderoso y persistente,
Lo derrotaste con tu sabiduría, esfuerzo, y amor;
Y entonces alcanzaste el estado supremo e inmortal.
¡Vencedor del ejército maligno, te rendimos homenaje!

Monjes, una vez que los dioses del Cielo de Brahma, encabezados por Subrahman, el hijo de los dioses, hubieran terminado de alabar al Tathagata con estos versos, se postraron ante él con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces aquellos hijos de Mara que se habían puesto del lado de lo correcto, se aproximaron al Tathagata y lo cubrieron con parasoles y toldos gigantes hechos con joyas. Entonces, juntando las manos, alabaron al Tathagata con estos versos apropiados:

“Cuando nosotros, el terrible ejército de Mara, aparecimos ante ti,
Con tu gran poder, deshiciste instantáneamente nuestra terrible horda demoníaca,
Sin levantarte, moverte, o pronunciar una sola palabra.
¡Sabio que realizas todos los propósitos y eres honrado en los Tres Reinos, te rendimos homenaje!

Los trillones de demonios femeninos, tan numerosos como las arenas del Ganges,
No pudieron moverte o apartarte de al pie del sublime árbol de la Iluminación.
Te hicieron trillones de ofrendas, tantas como los granos de arena del Ganges,
¡Por eso es por lo que tú, Oh Señor, brillas sentado aquí, bajo el árbol de la Iluminación!

Mientras seguías la conducta que lleva a la Iluminación suprema,
Tú diste a tu querida esposa, tus hijos amados, sirvientes, jardines, aldeas,
Ciudades, reino, consortes, y elefantes. [361]
También tu cabeza, ojos, lengua, y pies. ¡Por eso es por lo que hoy brillas!

Como un Buda, vistiendo la armadura de la concentración, los poderes milagrosos, y el conocimiento,
Yo transportaré a trillones de seres, sacándolos del océano del sufrimiento,
En el barco del Dharma sublime. Esta aspiración que habías repetido,
Ahora se ha cumplido, y tú liberarás a todos los seres.

¡Que por el mérito de alabarte a ti, el “Más eminente de los oradores”, quien da ojos al mundo,
Podamos todos nosotros, gracias al regocijo, aspirar a la omnisciencia!
¡Que podamos alcanzar la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación que alaban todos los Budas,
Que podamos derrotar a las hordas demoníacas y despertar a la omnisciencia!”

Monjes, una vez que los hijos de Mara hubieran alabado de esta manera al Tathagata, se postraron ante el Tathagata con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces, Vasavartin, un hijo de los dioses del Cielo de Haciendo uso de las emanaciones de otros[3], rodeado y escoltado por millones de hijos de los dioses, rociaron al Tathagata con lotos dorados del Rio Jambu. Entonces, en su presencia, lo alabaron con estos versos:

“Tu palabra es amable, calmada, y franca;
Libre de las contaminaciones de los oscurecimientos, has realizado el estado inmortal.
Tú mereces un tratamiento sin paralelo en cielos y tierra,
¡Poseedor de la luz de la sabiduría, nos postramos ante ti!

¡Tú traes alegría, y has abandonado las aflicciones y los grilletes;
Con tus palabras alegres deleitas a dioses y humanos! [362]
¡Con los rayos que surgen de tu cuerpo sublime, inmaculado y luminoso,
Triunfas sobre este mundo, como el maestro de dioses y humanos!

Vencedor de los enemigos, tú conoces perfectamente la conducta de otros;
Querido en el mundo de dioses y humanos, tu aclaras la mente de otros;
Brillante y sabio, tú iluminas la conducta de otros.
¡Que podamos nosotros transitar ese sendero recorrido por aquellos que poseen los diez poderes!

¡Después de haber eliminado el aferramiento a la existencia, el sufrimiento falsamente construido,
Qué puedas entrenar a dioses y humanos domando sus mentes,
Qué puedas discurrir por el cielo en las cuatro direcciones lo mismo que la Luna;
Y así ser un ojo sublime y un refugio para los Tres Reinos!

¡Bien amado en el mundo de dioses y humanos, tú no te sientes atraído hacia los objetos de los sentidos;
Sin dejarte arrastrar por el deseo, tú encuentras placer en lo virtuoso.
Proclamado a lo largo y ancho, en los Tres Reinos no hay nadie igual a ti;
Tu eres el Protector, el Refugio, el único recurso de los seres!

Monjes, una vez que los hijos de los dioses del Cielo de Haciendo uso de las emanaciones de otros, quienes estaban dirigidos por Vasavartin, el hijo de los dioses, hubieron alabado al Tathagata, con las palmas de las manos juntas se postraron ante él, y se quedaron de pie a un lado.

Acto seguido, Sunirmita, el hijo de los dioses, rodeado y escoltado por una asamblea de los dioses del Cielo de Deleitándose en emanaciones, cubrieron al Tathagata con toldos de seda en los que había incrustadas diversas gemas, y lo alabaron en su presencia con estos versos:

“¡Tú eres la luz del Dharma que ha surgido de la desaparición de las tres impurezas;
Tu destruiste el engaño, las creencias, y la ignorancia; y revelas luminosidad y gloria!
¡Tú llevas a la inmortalidad a quienes se complacen en los senderos erróneos! [363]
Tú eres un objeto de veneración aquí en el mundo, honrado por medio de monumentos en cielos y tierra!

¡Tú eres un médico diestro en la curación, quien dispensa el elixir de la felicidad!
Tú erradicas las enfermedades de los seres por medio del sendero de los Budas del pasado;
Tú limpias la acumulación de propensiones hacia las creencias falsas, las aflicciones, y la ignorancia;
Por esta razón, tú eres el médico sublime y el guía que traviesa la tierra.

¡El brillo del Sol, la Luna, estrellas, del fuego, y de las joyas;
El brillo de Sakra y Brahma, ninguno destaca en presencia de tu esplendor!
¡Con tu sabiduría brillante e iluminadora, tú estás repleto de luminosidad y gloria!
¡Nos postramos ante ti, cuya extraordinaria sabiduría se ha manifestado directamente!

¡Guía consumado cuya voz melodiosa relata aquello que es cierto y falso,
Cuya mente está controlada y calmada, con los sentidos controlados y paz en su corazón;
Un maestro que puede instruir a dioses y humanos en busca de instrucción,
A ti, León de los Sakya, Toro entre los hombres, Honrado por dioses y humanos, te rendimos homenaje!

Poseedor de la sabiduría, dotado con palabras de sabiduría suprema que llevan conocimiento a los Tres Reinos;
Tú eliminas las tres impurezas, y enseñas las tres formas de liberación y las tres realizaciones;
¡Oh, Muni, tú sabes quién es un vaso adecuado y quién no!
¡Ante ti, único en los tres mil miles de mundos, y honrado en cielos y tierra, nos postramos!”

Monjes, una vez que Sunirmita, el hijo de los dioses, junto con su entorno, hubo alabado al Tathagata de este modo, se postraron ante el Tathagata con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Acto seguido, Santusita, junto con otros hijos de los dioses del Cielo de Tushita, se aproximaron al Tathagata que estaba sentado en el asiento de la Iluminación, y arrojaron sobre él una gran cantidad de prendas divinas. [364] Entonces, en su presencia, alabó al Tathagata con estos versos:

“Cuando morabas en el Cielo de Tushita, enseñaste el Dharma con liberalidad;
Esa enseñanza tuya aún continúa, pues incluso hoy los hijos de los dioses practican el Dharma.
No nos cansamos de mirarte, ni tampoco de escuchar el Dharma.
Océano de buenas cualidades, Lámpara del mundo, ante ti nos postramos de corazón.

Cuando partiste del Cielo de Tushita, tú agotaste todos los destinos desafortunados,
Mientras te sientas en el asiento de la Iluminación, tú disipas las aflicciones de los seres,
Para quienes tú descubriste la suprema Iluminación y derrotaste a Mara.
¡Rápido, ahora que has conseguido tu aspiración, gira la Rueda del Dharma de forma precisa!

En las diez direcciones hay muchos miles de seres,
¡Permite que el Dharma pueda ser oído por aquellos que lo buscan!
¡Que puedas girar la rueda de forma precisa!
¡Que puedas liberar a esos miles de seres de la existencia!”

Monjes, una vez que Santusita, el hijo de los dioses, y su entorno hubieron alabado al Tathagata, se postraron ante él con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces los dioses del Cielo de Libre de conflictos[4], dirigidos por el dios Suyāma, fueron a donde estaba sentado el Tathagata. Cuando llegaron, ofrecieron una gran cantidad de flores, incienso, guirnaldas, perfumes, e ungüentos al Tathagata que estaba sentado en el asiento de la Iluminación, y en su presencia lo alabaron con  versos apropiados:

“¿Quién es superior a ti, que no tienes igual,
En moralidad, concentración, y sabiduría?
¡A ti, Oh Tathagata, experto en inclinaciones y liberación,
Te rendimos homenaje postrando nuestras cabezas!

Nosotros somos testigos de las magníficas demostraciones
De los dioses en el asiento de la Iluminación.
¡Cómo eres adorado por dioses y humanos!
¡Ningún otro se merece todo esto!

Tú no has venido en vano,
Soportando en el proceso grandes penalidades. [365]
Derrotando al maligno y su ejército
Alcanzaste la Insuperable Iluminación.

Tú has iluminado las diez direcciones,
Iluminando los Tres Reinos con la luz de tu sabiduría.
¡Eres tú quien eliminará las cataratas del mundo
Dando los ojos más excelentes!

Estar alabándote durante todo un eón
No cubriría ni siquiera los poros de tu cuerpo.
¡Océano de buenas cualidades, afamado en todo el mundo,
A ti, Tathagata, te rendimos homenaje postrando nuestras cabezas!”

Una vez que los hijos de los dioses del Cielo de Libre de conflictos, liderados por Suyāma, el hijo de los dioses, hubieron alabado al Tathagata, se postraron con las manos juntas ante el Tathagata, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces Sakra, el jefe de los dioses, junto con los dioses del Cielo de los Treinta y Tres, rindió homenaje al Tathagata con una gran cantidad de flores, incienso, guirnaldas, ungüentos, parasoles, estandartes, y banderas; y entonces lo alabaron con estos versos:

“¡Oh Sabio, eres imperturbable, sin falta, y siempre estable; como el Monte Meru!
¡Dotada de mérito y esplendor, la luz de tu sabiduría es famosa en las diez direcciones!
¡Oh Sabio, tú en el pasado rendiste homenaje a cientos de miles de Budas,
En este mundo tú has vencido a la horda demoníaca bajo el árbol de la Iluminación!

¡Fuente de ética moral, conocimiento, concentración, y sabiduría; eres el estandarte de la sabiduría!
¡Destructor de la vejez y la muerte, eres el médico supremo, quien da ojos al mundo!
¡Oh Sabio, habiendo eliminado las tres impurezas y los defectos, dominas tus sentidos, y tu mente es serena!
¡Vamos por refugio a ti, Toro de los Sakyas, Rey del Dharma entre los seres!

¡Tu esfuerzo para alcanzar la Iluminación, gracias a la fuerza de tu perseverancia, fue infinita!
¡Tus poderes, los de tu sabiduría, medios hábiles, amor, y gran mérito, ya eran infinitos cuando, Bhagavan, te encaminaste hacia el estado de Iluminación!
¡Por ello tienes la fuerza de los diez poderes hoy, en el asiento de la Iluminación! [366]

Viendo las hordas infinitas del ejército enemigo, los dioses estaban ansiosos y atemorizados;
Temiendo que el Rey de los mendicantes tuviera problemas mientras estaba en reposo en el asiento de la Iluminación:
Pero los espíritus no te atemorizaron, ni fueron capaces de mover tu cuerpo;
Sino que tu mano los golpeó duramente, haciéndolos temblar, y derrotaste al ejército de Mara.

Lo mismo que los Budas anteriores alcanzaron la insuperable iluminación sobre el trono del león,
Tú seguiste sus pasos, alcanzando la Iluminación y siendo idéntico a ellos.
Idéntico en corazón y mente, tú has alcanzado la omnisciencia.
Así que, Ser sublime en el mundo, Surgido de Sí mismo, eres un campo de mérito para los seres.”

Monjes, una vez que Sakra, el jefe de los dioses, junto con los dioses del Cielo de los Treinta y Tres, hubieron alabado al Tathagata, se postraron con las manos juntas ante el Tathagata, y se quedaron de pie a un lado.

Acto seguido, los Cuatro Grandes Reyes, junto con los hijos de los dioses del Cielo de los Cuatro Grandes Reyes, fueron hasta el lugar en el que se encontraba el Tathagata. Cuando llegaron le rindieron homenaje; cientos de miles de hijos de los dioses lo rodearon, portando guirnaldas y ramilletes de flores de abhimuktaka, de flores campaka, de jazmines, de flores de nuez moscada, y de flores dhānuskāri. Cientos de doncellas celestiales lo rodeaban, cantando canciones celestiales. A continuación todos ellos alabaron al Tathagata con estos versos apropiados:

“Tú, cuya habla es incomparablemente melodiosa, y cuya cadencia es cautivadora;
Quien es calmante y con una mente clara como la Luna.
Cuyo rostro es sonriente y cuya lengua es larga;
¡A ti, Sabio supremo, te rendimos homenaje!

¡Cuando tú habla melodiosa,
Una voz que es tan dulce y amada entre dioses y humanos,
Resuena en todos los mundos,
Sobrepasa la voz de todos aquellos capaces de hablar!

Apaga las aflicciones del apego, enfado, y engaño,
Engendra una alegría inmaculada en los no humanos,
Tras escuchar el Dharma con un corazón sin mancha,
Todos ellos consiguen la ensalzada liberación.

Tú no menosprecias al ignorante,
Nunca te emborracha la vanidad acerca de tu conocimiento; [367]
No eres pomposo, ni tímido;
Firme como una montaña en medio del mar.

¡Aquí la gente ha aprovechado bien
Que haya aparecido en el mundo un ser semejante!
¡Lo mismo que la diosa de la riqueza de bienes al mundo,
Tú otorgarás el Dharma al mundo entero!

Una vez que los dioses del Cielo de los Cuatro grandes reyes, liderados por los propios Cuatro Grandes Reyes, hubieron alabado al Tathagata que estaba reposando en el asiento de la Iluminación, juntaron sus manos y se postraron ante el Tathagata, y permanecieron de pie a un lado.

Entonces los dioses del cielo se aproximaron al Tathagata. Como una forma de rendir homenaje al Perfecta y Completamente Iluminado, los dioses adornaron todo el cielo con una red de joyas y de pequeñas campanillas. Le ofrecieron parasoles enjoyados, estandartes enjoyados, joyas y brocados de seda, pendientes con joyas engarzadas, ramilletes de flores, e hilos de perlas de diversos tipos que eran sostenidos por dioses que dejaban ver la parte superior de sus cuerpos. Tras haber hecho estas ofrendas, en su presencia lo alabaron con los siguientes versos:

“Oh, Sabio, desde nuestro lugar en el cielo,
Vemos la conducta de todos los seres en el universo.
Nosotros hemos examinado tu conducta, Ser Puro,
Y no vemos confusión en tu corazón.

Los bodhisatvas han venido a rendirte homenaje,
¡Oh Guía de los hombres!, el cielo está lleno de ellos.
Puesto que tienen la naturaleza del espacio,
Ningún daño puede alcanzarlos a ellos o a sus palacios de cristal.

Torrentes de flores caen del cielo,
Llenando los grandes miles de mundos;
Todos caen sobre tu cuerpo
Lo mismo que los ríos fluyen hacia el océano.

Los dioses hacen caer una lluvia de parasoles, pendientes de flores,
Collares de perlas, guirnaldas de magnolias,
Y guirnaldas de Lunas y medias lunas.
Sin embargo las ofrendas no llegan a estar mezcladas juntas.

El cielo está lleno de dioses,
Ni siquiera el espacio de un cabello queda entre ellos.
Todos ellos rinden homenaje al Más excelente de los bípedos,
Sin embargo no estás orgulloso, ni estupefacto.”[368]

Una vez que los dioses del cielo hubieron alabado de este modo al Tathagata, que estaba en reposo en el asiento de la Iluminación, juntaron sus manos y se postraron ante él, y se quedaron de pie a un lado.

Entonces los dioses de la tierra, para rendir homenaje al Tathagata, limpiaron y purificaron toda la superficie de la tierra, rociándola con agua perfumada sembrada de flores, y la cubrieron con toldos de diversas facturas, y entonces lo ofrecieron al Tathagata. Después lo alabaron con los siguientes versos:

“De los tres mil miles de mundos solo este lugar es indestructible como un diamante,
Por esta naturaleza adamantina, el asiento de la Iluminación está firmemente establecido.
Tu dijiste: “¡Aunque puedan secarse mi piel, carne, huesos, y médula,
No me levantaré de aquí sin haber alcanzado la Iluminación!”

León de los hombres, si no hubieras bendecido los tres mil miles de mundos,
Todo el macro universo se colapsaría.
Tan pronto como llegan los bodhisatvas, sus pisadas
Estremecen los diez millones de campos búdicos.

Grande y hermoso ha sido el beneficio obtenido por los dioses de la tierra,
Por la que ha caminado el más excelente de los seres.
Tú iluminas la oscuridad de todos los rincones del mundo,
Si los tres mil miles de mundos se han convertido en un objeto de veneración, ¿Cómo puede no serlo tu cuerpo?

Te ofrecemos toda la comida existente sobre la superficie de la tierra,
Y los cientos de miles de corrientes de aguas subterráneas.
Te ofrecemos toda la tierra de los tres mil miles de mundos,
¡Te rogamos que los utilices como quieras!

¡Cualquier parte en la que te sientes, camines, o descanses;
Cualquier lugar en el que los Oyentes, que son hijos del Sugata Gautama,
Expongan el Dharma o traten sobre él,
Los dedicamos nosotros, junto con las raíces de virtud, al logro de la Iluminación!”

Una vez que los dioses de la tierra hubieran alabado de esta manera al Tathagata, que estaba sentado en reposo en el asiento de la Iluminación, se postraron ante él con las manos juntas, y se quedaron de pie a un lado.


Esto concluye el Capítulo Veintitrés, sobre “La alabanza.”










[1] Suddhāvāsa.
[2] Ābhāsvara.
[3] Paranirmita vasavartin.
[4] Suyāma.

lunes, 18 de febrero de 2019

Sutra del Desarrollo de la actividad completa. (Lalitavistara) Cap. 22 Alcanzando la Perfecta y Completa Iluminación.


Monjes, una vez que el bodhisatva hubo destruido a sus oponentes demoníacos, vencido a sus enemigos, triunfado en la batalla cara a cara, y elevado por lo alto los parasoles, las banderas, y los estandartes de la victoria, él se estableció en el primer nivel de concentración meditativa. Ese estado meditativo está libre de deseos, libre de los factores mentales conectados con aquello que es no virtuoso, acompañado por pensamiento y análisis, e imbuido de la alegría y el placer que nacen del discernimiento.

Cuando abandonó el pensamiento y el análisis, su concentración purificada se convirtió en una sola corriente. A través de esto él se estableció en el segundo nivel de concentración, el cual está libre de pensamiento y análisis, y que está imbuido con la alegría y el placer nacido de la absorción meditativa.

A través del desapego hacia la alegría, él permaneció imparcial manteniendo la atención mental y la introspección, y experimentó placer físico. El se estableció así en el tercer nivel de concentración, el cual no está conectado con la alegría. Los seres nobles llaman a esta persona el “ecuánime que mora [344] en el placer que está imbuido con atención mental”.

A través de abandonar el placer en ese momento, y habiendo abandonado las sensaciones de placer y dolor del pasado, fueron abandonados el placer mental y el desagrado. Así, él se estableció en el cuarto nivel de meditación, el cual es la ecuanimidad y atención mental completamente pura, que no está conectado con el placer o el dolor.

Mientras la mente del bodhisatva estaba inmersa de esta forma-purificada y limpiada, libre de las aflicciones raíz y de las secundarias; dulce, adaptable, e inamovible-en la primera parte de la noche preparó bien la mente, y la dirigió cuidadosamente para dar lugar a  la sabiduría que proviene  del ojo divino. Con su ojo divino perfectamente puro, el cual supera de lejos al ojo humano, el bodhisatva vio a los seres naciendo y muriendo. Vio a aquellos con buenos nacimientos, a aquellos con malos nacimientos, a quienes transitaban por buenos senderos, a quienes marchaban por malos senderos, a los bajos y a los exaltados, cada uno de ellos procediendo de acuerdo a las acciones realizadas previamente. El entendió esto perfectamente: “¡Ay! Verdaderamente estos seres reciben el fruto de sus acciones. Los seres se involucran en acciones negativas de cuerpo, habla, y mente; albergando visiones erróneas, ellos injurian a los seres nobles. Puesto que se involucran en acciones asociadas con las visiones erróneas, una vez que sus cuerpos se colapsan y mueren, ellos caen en las malas migraciones y renacen entre los seres infernales. Sin embargo, otros seres se involucran en acciones positivas de cuerpo, habla, y mente; albergando visiones correctas, respetan a los seres nobles. Puesto que ellos se involucran en acciones asociadas con la visión  correcta, una vez que sus cuerpos se colapsan y mueren, renacen en existencias felices entre humanos y dioses.”

De esta manera, con su ojo divino perfectamente puro, que sobrepasa de lejos al ojo humano, el bodhisatva vio a los seres naciendo y muriendo, en toda su belleza y fealdad, en circunstancias favorables y desfavorables, degenerando y avanzando respectivamente, recibiendo de forma precisa de acuerdo a sus acciones previas.

Monjes, así fue como el bodhisatva, en la primera parte de la noche, eliminó la oscuridad, y generó conocimiento directo y claridad. [345]

Entonces, mientras la mente del bodhisatva estaba inmersa de esta forma-purificada y limpiada, libre de las aflicciones raíz y de las secundarias; dulce, adaptable, e inamovible-en la parte media de la noche preparó bien la mente, y la dirigió cuidadosamente para dar lugar a  la sabiduría que recuerda las vidas pasadas. De esta forma, él recordó sus vidas pasadas y las de otros seres, comenzando con una, dos, tres, cuatro, cinco vidas; y entonces diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta vidas; y entonces cien vidas, mil vidas, cien mil vidas; y entonces muchos cientos de miles de vidas, diez millones de vidas, un billón de vidas, diez billones de vidas, un trillón de vidas, y un cuatrillón de vidas; y entonces varios billones, varias decenas de billones, varios trillones, y varios cuatrillones de vidas; hasta todas las existentes en un eón de destrucción, en un eón de formación, en un eón de destrucción y formación, en varios eones de destrucción y formación. El recordó sus propias vidas, y las de los demás, con gran detalle; y pensó: “En ese lugar yo tuve este nombre, este apellido, esta familia, esta casta, yo comí esto y esto, esta fue la duración de mi vida, permanecí aquí durante este tiempo, experimenté estas clases de placer y dolor. Después de morir aquí, renací allí; después de fallecer allí, renací aquí.”


Entonces, mientras la mente del bodhisatva estaba inmersa de esta forma-purificada y limpiada, libre de las aflicciones raíz y de las secundarias; dulce, adaptable, e inamovible-en la parte final de la noche, justo a la llegada del alba, precisamente en el periodo de la noche en la que se golpea el tambor de la mañana, el bodhisatva preparó bien su mente y la dirigió cuidadosamente para dar lugar a la sabiduría que pone fin al sufrimiento y su origen, y que realiza la visión profunda que agota las impurezas.
Entonces él pensó: [346] “¡Cuán miserable es este mundo! Está angustiado por el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, el cambio de existencia, y el renacimiento; pero no sabe como escapar de este ciclo, de esta gran masa de sufrimiento que está caracterizado principalmente por la vejez, la enfermedad, y la muerte.”

Entonces el bodhisatva continuó pensando: “¿Cuál es el requisito previo para que tenga lugar la vejez y la muerte? ¿Y cuál es la condición causal de la vejez y la muerte?”
Entonces a su mente llegó: “Puesto que existe el nacimiento, tiene lugar la vejez y la muerte. El nacimiento es la condición causal de la vejez y la muerte.”

Entonces el bodhisatva pensó: “¿Cuál es el requisito previo para que tenga lugar el nacimiento? ¿Cuál es la condición causal del nacimiento?”
Entonces a su mente llegó: “Puesto que existe el devenir de la existencia, tiene lugar el nacimiento. La existencia es la condición causal del nacimiento.”

Entonces el bodhisatva se preguntó: “¿Cuál es el requisito previo para el surgir del devenir de la existencia? ¿Cuál es la condición causal del devenir de la existencia?”
Entonces a su mente llegó: “El devenir de la existencia sobreviene cuando hay aferramiento. El aferramiento es la condición causal del devenir de la existencia.”

Entonces el bodhisatva se preguntó: “¿Cuál es el requisito previo para que se dé el aferramiento? ¿Cuál es la condición causal del aferramiento?”
Entonces a su mente llegó: “El aferramiento sobreviene cuando hay ansia. El ansia es la condición causal del aferramiento.”

Entonces el bodhisatva pensó: “¿Cuál es el requisito previo para que exista el ansia? ¿Cuál es la condición causal del ansia?”
Entonces a su mente llegó: “El ansia sobreviene cuando hay sensación. La sensación es la condición causal del ansia.”

Entonces el bodhisatva se preguntó. “¿Cuál es el requisito previo para que exista la sensación? ¿Cuál es la condición causal de la sensación?”
Entonces a su mente llegó: “La sensación sobreviene cuando hay contacto. El contacto es la condición causal de la sensación.” [347]

Entonces el bodhisatva pensó: “¿Cuál es el requisito previo para que exista el contacto? ¿Cuál es la condición causal del contacto?”
Entonces a su mente llegó: “El contacto sobreviene cuando están presentes los seis sentidos. Los seis sentidos son la condición causal del contacto.”

Entonces el bodhisatva se preguntó: ¿Cuál es el requisito previo para que existan los seis sentidos? ¿Cuál es la condición causal de los seis sentidos?”
Entonces a su mente llegó: “Los seis sentidos surgen cuando existe nombre y forma. Nombre y forma son la condición causal de los seis sentidos.”

Entonces el bodhisatva pensó: “¿Cuál es el requisito previo para que existan nombre y forma? ¿Cuál es la condición causal de nombre y forma?”
Entonces a su mente llegó. “Nombre y forma surgen cuando existe consciencia. La consciencia es la condición causal de nombre y forma.”

Entonces el bodhisatva se preguntó: “¿Cuál es el requisito previo para que exista la consciencia? Cuál es la condición causal de la consciencia?”
Entonces a su mente llegó: “La consciencia existe cuando hay formaciones kármicas. Las formaciones kármicas son la condición causal de la consciencia.”

Entonces el bodhisatva reflexionó: “¿Cuál es el requisito previo para que existan las formaciones kármicas? ¿Cuál es la condición causal de las formaciones kármicas?”
Entonces a su mente llegó: “Las formaciones kármicas existen cuando hay ignorancia. La ignorancia es la condición causal de las formaciones kármicas.”

Monjes, entonces a la mente del bodhisatva llegó este pensamiento: “La ignorancia provee de la condición causal para qué surjan  las formaciones kármicas. Las formaciones kármicas  proveen de la condición causal para que surja la consciencia. La consciencia provee de la condición causal para que surjan nombre y forma. Nombre y forma proveen de la condición causal para que surjan los seis sentidos. Los seis sentidos proveen de la condición causal para que surja el contacto. El contacto provee de la condición causal para que surja la sensación. La sensación provee de la condición causal para que surja el ansia. El ansia provee de la condición causal para que surja el aferramiento. El aferramiento provee de la condición causal para que surja el devenir de la existencia. El devenir de la existencia provee de la condición causal para que surja el nacimiento. El nacimiento provee de la condición causal para que surja la vejez y la muerte, la lamentación, la pena, la desesperación, y el tormento. Así es como llega a existir esta gran masa de sufrimiento.” [348]

Monjes, a través de reflexionar y meditar sobre estos factores-los cuales nunca habían sido oídos antes-amanecieron allí en la sabiduría, visión, conocimiento, inteligencia, prudencia, y visión profunda del bodhisatva; y comenzó a brillar una luz.
Entonces el bodhisatva pensó: “¿Qué tiene que estar ausente para que no se produzca la vejez y la muerte? ¿Qué ha de ser eliminado para que no haya vejez y muerte?”
Entonces a su mente llegó: “Cuando no hay nacimiento, no existe la vejez y la muerte. La vejez y la muerte se evitan si no hay nacimiento.”

Entonces el bodhisatva reflexionó: “¿Qué tiene que estar ausente para que no se produzca el nacimiento? ¿Qué ha de ser eliminado para que no haya nacimiento?”
Entonces a su mente llegó: “Cuando no hay devenir de la existencia, no existe el nacimiento. El nacimiento se evita si no se da el devenir de la existencia.”

Entonces el bodhisatva consideró: “¿Qué tiene que estar ausente para evitarlo todo, hasta llegar a impedir que se manifiesten las formaciones kármicas? ¿Qué tiene que ser eliminado para que no se den las formaciones kármicas?”
Entonces a su mente llegó: “Cuando no hay ignorancia, las formaciones kármicas no aparecen. Eliminando la ignorancia, se da el final de las formaciones kármicas. Eliminando las formaciones kármicas, no surge la consciencia, y siguiendo así, hasta que no surge el nacimiento; poniendo así fin a la vejez y la muerte, la angustia, la lamentación, la pena, la desesperación, y el tormento. Así es como se pone fin a toda esta gran masa de sufrimiento.”

Monjes, en esa ocasión yo entendí exactamente cuatro verdades. Yo comprendí, que: 1) lo impuro es sufrimiento; 2) cuál es la causa de lo impuro; 3) cómo lo impuro es llevado a su cese; y 4) el sendero que lleva al cese de lo impuro. Yo comprendí de forma exacta la impureza del deseo, la impureza del apego, la impureza de la ignorancia, y la impureza de las creencias. Yo comprendí exactamente dónde llegan a un fin estas impurezas dejando un residuo; [349]  y dónde exactamente estas impurezas llegan a desvanecerse y desaparecer sin dejar ningún residuo.

Yo comprendí exactamente la naturaleza de la ignorancia, la fuente de la ignorancia, el cese de la ignorancia, y el sendero que lleva al cese de la ignorancia. Yo comprendí dónde exactamente toda ignorancia, sin excepción, se desvanece y desaparece. Y además yo comprendí exactamente la naturaleza de las formaciones kármicas, la fuente de las formaciones kármicas, el cese de las formaciones kármicas, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza de la consciencia, la fuente de la consciencia, el cese de la consciencia, y el sendero que lleva a su cese.
Yo comprendí exactamente la naturaleza de nombre y forma, la fuente del nombre y forma, el cese del nombre y forma, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza de los seis sentidos, la fuente de los seis sentidos, el cese de los seis sentidos, y el sendero que lleva a su cese.
Yo comprendí exactamente la naturaleza del contacto, la fuente del contacto, el cese del contacto, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza de la sensación, la fuente de la sensación, el cese de la sensación, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza del ansia, la fuente del ansia, el cese del ansia, y el sendero que lleva a su cese.
Yo comprendí exactamente la naturaleza del aferramiento, la fuente del aferramiento, el cese del aferramiento, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza del devenir de la existencia, la fuente del devenir de la existencia, el cese de la naturaleza del devenir de la existencia, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente la naturaleza del nacimiento, la fuente del nacimiento, el cese del nacimiento, y el sendero que lleva a su cese.
Yo comprendí exactamente la naturaleza de la vejez, la fuente de la vejez, el cese de la vejez, y el sendero que lleva a su cese. [350] Yo comprendí exactamente la naturaleza de la muerte, la fuente de la muerte, el cese de la muerte, y el sendero que lleva a su cese. Yo comprendí exactamente como esta gran masa de puro sufrimiento, con su angustia, lamentación, pena, desesperación, y tormento llega a existir, y como cesa. Yo comprendí exactamente la naturaleza del sufrimiento, la fuente del sufrimiento, el cese del sufrimiento, y el sendero que lleva a su cese.

Así que, monjes, completamente seguro, durante la etapa final de la noche, justo al rayar el alba, en la hora en la que se golpea el tambor de la mañana, el bodhisatva-el ser, el ser bueno, el ser supremo, el gran ser, el buey entre los hombres, el elefante entre los hombres, el león entre los hombres, el toro entre los hombres, el héroe entre los hombres, el campeón entre los hombres, el adepto entre los hombres, el loto entre los hombres, el loto blanco entre los hombres, la suprema bestia de carga entre los hombres, el auriga insuperable entre los hombres-alcanzó la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación, consiguiendo los tres conocimientos. Él lo hizo  a través del conocimiento que consiste de la visión profunda enfocada en todo lo que puede ser conocido, entendido, alcanzado, realizado, y obtenido a través de la sabiduría de los seres nobles.

Monjes, entonces los hijos de los dioses dijeron: “¡Amigos, esparzamos flores! ¡El Bhagavan ha alcanzado la Perfecta Iluminación!”
Pero justamente entonces, algunos hijos de los dioses que habían visto a los Budas del pasado, vinieron juntos, y dijeron a los otros: “Amigos, puesto que los Budas Perfectos y Completos del pasado, todos ellos, produjeron y manifestaron un signo, no arrojéis las flores hasta que el Bhagavan haya mostrado un signo.”
Monjes, entonces el Tathagata supo que los hijos de los dioses dudaban, así que ascendió hacia el cielo hasta llegar a la altura de siete palmeras, y mientras permanecía sentado allí pronunció esta estrofa de júbilo:

“El sendero ha sido interrumpido; [351]
Las impurezas se han agotado.
Las efusiones se han secado, y ya no fluirán más;
El sendero, ahora finalizado, ya no volverá a ser transitado.
¡Esto es llamado el fin del sufrimiento!”

Entonces los hijos de los dioses rociaron al Tathagata con flores celestiales, llegando estas hasta sus rodillas.
Monjes, cuando el Tathagata alcanzó el despertar de esta manera, una espesa oscuridad fue disipada, el ansia fue purificado, las creencias fueron erradicadas, las emociones aflictivas fueron dañadas, las disidencias fueron eliminadas, el nudo fue desatado, la bandera del orgullo fue arriada, la bandera de lo correcto fue izada, las latencias fueron erradicadas, la Talidad de los fenómenos fue conocida, lo absoluto fue comprendido, el reino de los fenómenos fue comprendido, la naturaleza de los seres fue determinada, aquellos orientados hacia la realidad fueron aprobados, aquellos orientados hacia lo erróneo fueron reprobados, los indeterminados fueron aceptados, las facultades de todos los seres fueron vistas en toda su variedad, la conducta de los seres fueron comprendidas, la cura para las enfermedades de los seres fue conocida, y fue empleado el brebaje medicinal de la inmortalidad. El se convirtió en el rey de los médicos, quien liberará a todos los seres del sufrimiento y los establecerá en el gozo del nirvana; el tomó su asiento en el magnífico trono real de los Tathagatas, la esencia de los Tathagatas. El descubrió los medios para alcanzar la liberación completa, y entró en la ciudad de la omnisciencia, donde él se mezcló perfectamente con todos los Budas, y llegó a ser inseparable de la comprensión del reino de los fenómenos[1].

Monjes, el Tathagata permaneció en el asiento de la Iluminación durante los primeros siete días, reflexionando: “Aquí yo he puesto fin al sufrimiento del nacimiento, la vejez, y la muerte, el cual había estado experimentando desde tiempo inmemorial.”
Monjes, sin duda, en el momento en el que el bodhisatva alcanzó la omnisciencia todos los seres en todos los mundos en las diez direcciones instantáneamente quedaron extasiados. Todos los mundos quedaron inundados de una luz brillante, incluyendo incluso los espacios oscuros entre ellos, que estaban acribillados de mal.
Todos los mundos en las diez direcciones se movieron de seis formas: se estremecieron, temblaron, y temblaron en un terremoto; se tambalearon, sacudieron, y balancearon; vibraron, se estremecieron, y dieron vueltas; traquetearon, sacudieron, y convulsionaron; hicieron estruendo, ruido; hicieron un gran ruido, tronaron, atronaron, y rugieron. [352]

Todos los Budas felicitaron al Tathagata por haber alcanzado la Perfecta y Completa Iluminación, y le confirieron regalos sagrados. Con esos regalos sagrados, este macrocosmos de tres mil miles de mundos quedó cubierto por un parasol de joyas, y de ese parasol de joyas surgió una red de rayos de luz, los cuales iluminaron los inmensurables e innumerables mundos en las diez direcciones.

Entonces los bodhisatvas y los hijos de los dioses en las diez direcciones rompieron en expresiones de alegría:

“Ha aparecido un adepto entre los seres, un loto en el lago de la sabiduría;
No mancillado por intereses mundanos.
El hará que se junte una nube de gran compasión,
La cual derramará lluvias en todo el reino de los fenómenos.

La amable lluvia del Dharma, que es una medicina para los seres,
Hará que todas las semillas de las raíces de virtud broten,
De forma que crezca el árbol joven de la fe,
Y que se cosechen los frutos de la liberación.”

Con respecto a esto, se dice:

“Puesto que él derrotó a Mara, junto con sus hordas, él es un león entre los hombres;
Cuando este maestro realizó el gozo de la concentración,
Y alcanzó los tres conocimientos por medio de los diez poderes,
Temblaron muchas decenas de millones de campos de Buda en las diez direcciones.

Aquellos bodhisatvas que habían venido previamente deseosos de oír el Dharma,
Se postraron a sus pies, y dijeron: “¿No estás cansado?
Hemos sido testigos de cuán aterrador era el ejército
Vencido por la fuerza de tu sabiduría, mérito, y diligencia.” [353]

Fueron portados parasoles por los Budas de cien billones de campos búdicos,
Quienes dijeron: “¡Bien hecho, Gran ser! Venciste a las hordas demoníacas,
Y alcanzaste el estado sublime, que está libre de la muerte y la angustia.
Deja caer rápidamente una lluvia de Dharma sobre los Tres Reinos.”

Los mejores de los seres en los mundos de las diez direcciones extendieron sus brazos,
Y dijeron con una voz semejante a la llamada del cuco:
“Lo mismo que nosotros alcanzamos el despertar, también tú has logrado el estado puro;
Somos como mantequilla, y mantequilla clarificada.”

Entonces las hijas de los dioses del Reino del Deseo percibieron que el Tathagata, sobre el asiento de la Iluminación, había alcanzado el conocimiento superior, había conseguido su propósito, y había resultado victorioso en la batalla. Había vencido a sus oponentes demoníacos, había elevado parasoles, estandartes, y banderas; se había convertido en un héroe, un Victorioso supremo, un hombre, un gran hombre, un médico supremo, y un gran eliminador de espinas. Lo mismo que un león, no conocía el miedo y la preocupación; como un elefante, era amable; puesto que había eliminado las tres manchas, era inmaculado; era un erudito, puesto que había realizado los tres conocimientos. El había alcanzado la otra orilla, puesto que había cruzado los cuatro ríos. El era de casta real, puesto que él sostenía el parasol de joyas único; era un brahmín de los tres mundos, puesto que había abandonado las malas acciones; era un mendicante, puesto que había roto la cáscara de huevo de la ignorancia; un asceta, puesto que había transcendido perfectamente todos los apegos; un caballero, pues había erradicado las aflicciones; un héroe, pues no dejaba caer el estandarte; un poderoso, puesto que estaba dotado con los diez poderes; una mina de joyas, puesto que estaba repleto con todas las joyas del Dharma.
Conociendo esto, las hijas de los dioses se aproximaron al asiento de la Iluminación, y alabaron al Tathagata con estos versos:

“Tras haber derrotado a las hordas demoníacas,
Al pie del tronco del rey de los árboles,
El se sienta tan inamovible como el Monte Meru,
Sin miedo y silente.

A través de la práctica de la generosidad, la disciplina, y el auto control,
A lo largo de muchas decenas de millones de eones
Él ha alcanzado la Perfecta y Completa Iluminación.
Y es por eso por lo que hoy él brilla aquí. [354]

A través de la práctica de la disciplina moral, la observación de los votos,
Y las austeridades a lo largo de muchas decenas de millones de eones
Mientras estaba buscando la Iluminación,
Ahora él eclipsa a Sakra y Brahma.

A través del haber vestido la armadura resistente de la paciencia
Durante muchas decenas de millones de eones
Él abrazó el sufrimiento,
Y por ello ahora brilla como el oro.

A través de la fuerza y la intensidad de su esfuerzo valeroso
A lo largo de decenas de millones de eones,
El derrotó a sus oponentes,
Y de este modo ha resultado victorioso frente al ejército de Mara.

A través de su concentración, conocimiento superior, y sabiduría
Desarrolladas a través de muchas decenas de millones de eones,
El veneró a los mejores de los sabios;
Y por ello es por lo que él es honrado ahora.

A través de su visión profunda, estudio, y acumulaciones,
Desarrollados a través de decenas de millones de eones,
El ha beneficiado a decenas de millones de seres;
Y por ello alcanzó rápidamente la Iluminación.

El ha triunfado sobre el demonio de los agregados,
Y también sobre el Señor de la muerte y el demonio de las aflicciones.
El también ha triunfado sobre el demonio hijo de los dioses.
Por tanto está libre de angustia.

Este es el dios de los dioses,
A quien los propios dioses veneran.
Es digno de ofrendas en los Tres Reinos,
Como un campo propicio para quienes buscan acumular mérito.

El cosecha el fruto de la inmortalidad,
Es un objeto sublime de veneración;
Cuando se le hace un regalo, el resultado nunca se agota
Hasta el logro de la Iluminación suprema.

El mechón pelo situado en su entrecejo irradia luz,
Iluminando muchas decenas de millones de campos búdicos
Eclipsa la luz del Sol y la Luna.
El es una luz brillando para todos los seres.

Su forma es hermosa,
Es sublime y bien proporcionada.
Está repleto de las mejores características y listo para servir de beneficio,
Es digno de recibir ofrendas en todos los Tres Reinos.

Su visión es pura, es el “Surgido de sí mismo”
El ve espontáneamente muchas cosas: los campos búdicos,
A las miríadas de seres,
Y también sus pensamientos e intenciones. [355]

Su oído es puro,
Y oye infinidad de sonidos:
Las voces de los dioses y humanos,
Y las de los Victoriosos exponiendo el Dharma.

Su lengua es grande,
Y es tan melodiosa como la llamada del cuco;
Dejémosle que exponga el Dharma
El cual lleva una calma perfecta y sin final.

Incluso viendo el ejército de Mara,
Su corazón no se vio perturbado;
Incluso viendo a las multitudes de los dioses,
Su mente no se extasía.

No fue con cuchillos y con flechas
Como él derrotó al ejército de Mara.
Sino que fue con la verdad, auto control, y austeridades
Como venció al campeón de los vengativos.

Sin moverse de su asiento
Su cuerpo no resultó herido.
En esa ocasión no resultó
Afectado ni por el deseo, ni por el odio.

Aquellos dioses y humanos
Que escuchen el Dharma de ti,
Y que se esfuercen en realizarlo,
Recibirán aquello que desean.

A través del mérito de alabarte,
¡Oh Victorioso!, lleno con la luminosidad del mérito,
¡Qué podamos todas nosotras, inmediatamente, ser como tú,
Oh Luna entre los hombres! “

Una vez que el Gran guía, el toro entre los hombres, hubo despertado a la budeidad, cientos de miles de campos búdicos se movieron, y Mara fue vencido. Entonces con la voz de Brahma y la cadencia del cuco, pronunció estas palabras:

“La maduración del mérito trae la felicidad y elimina el sufrimiento,
Los deseos de la persona son conseguidos a través del mérito;
El vencerá a Mara, alcanzará rápidamente la Iluminación,
Y obtendrá el nirvana, el estado de paz natural. [356]

Así que entonces, ¿Quién podría decir que ha hecho suficientes buenas obras?
¿Quién podría sentirse saciado de escuchar la ambrosía del Dharma?
¿Quién podría decir que ha vivido lo suficiente en la soledad de los bosques?
¿Quién podría decir que ha trabajado lo suficiente por el bienestar de los seres?”

Extendiendo su mano, dijo a los bodhisatvas: “El respeto ha sido mostrado, así que volved a vuestros lugares”. Entonces todos ellos se postraron ante el bodhisatva y partieron hacia sus lugares de actividad, formando diferentes grupos.
Después de haber sido testigos del gran ataque del ejército de los demonios, de haber visto el bendito lucimiento del Sugata, y comprobar cómo Mara y su ejército fueron vencidos, los seres generaron un único deseo de alcanzar la Iluminación, diciendo: “¡Que podamos nosotros derrotar a Mara y su horda, y de ese modo conseguir la inmortalidad!”

Monjes, en el mismo instante en el que el Tathagata alcanzó la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación sentado en el trono del león, al pie del árbol de la Iluminación, allí tuvieron lugar manifestaciones innumerables de actividad Iluminada, que no podrían ser descritas incluso en el curso de un eón.

Con respecto a esto, se dice:

“La tierra llego a convertirse en más plana incluso que la palma de la mano;
Lotos de cien pétalos en plena floración surgieron en una corriente de luz;
Cientos de miles de dioses se postraron ante el asiento de la Iluminación,
Y fueron testigos de que se había oído el primer signo: el rugido del león.

Cientos de árboles en los tres mil miles de mundos, y también sus montañas,
Junto con el Monte Meru, el rey de los montes, se postraron ante el asiento de la Iluminación; [357]
Brahma y Sakra vinieron a postrarse ante “Aquel dotado con los diez poderes”;
Esto fue también parte de la demostración del “León de los hombres” en el asiento de la Iluminación.

De su cuerpo irradiaron cientos de miles de rayos de luz que se difundieron a través de los campos búdicos de los Victoriosos, llevando la paz a aquellos que estaban en los tres reinos inferiores;
A través de ello, los destinos desafortunados se secaron en la mera fracción de un instante;
Y el sufrimiento, orgullo, y odio no atormentaron a ningún ser.
Esto fue también parte de la demostración del “León de los hombres” en el asiento de la Iluminación.

La luz proveniente del mechón de pelo en su entrecejo
Eclipsó el esplendor del Sol, la Luna, las joyas, el fuego, los relámpagos, y los dioses.
Y ningún ser en el mundo pudo ver la parte superior de la cabeza del Maestro.
Eso fue también parte de la demostración del “León de los hombres” en el asiento de la Iluminación.

Al tocar la tierra con la palma de su mano, esta tembló de seis formas diferentes;
Esto hizo que Mara y su ejército fueran movidos como copos de algodón.
Mara trazó dibujos en el suelo con una flecha.
Eso fue también parte de la demostración del “León de los hombres” en el asiento de la Iluminación.


Esto concluye el Capítulo Veintidós, sobre “Alcanzando la Perfecta y Completa Iluminación”.








[1] Dharmadhatu.