lunes, 10 de marzo de 2014

Sutra "Reuniendo Testigos con Cien Postraciones"



Sutra “Reuniendo Testigos con Cien Postraciones.”
 
 
Trad. UPASAKA LOSANG GYATSO.
 

 

 

 

 


Sutra “Reuniendo Testigos con Cien Postraciones.”

Catálogo Tohoku 267, del Kangyur de Degé. Vol. 68, folios 1b-5b.

 

Traducido por el Grupo de Traducción Sakya Pandita, una división de Tsechen Kunchab Ling.

 

Resumen.

El Sutra “Reuniendo Testigos con Cien Postraciones” es ampliamente conocido como el primer Sutra en llegar a Tibet, mucho antes de que Tibet se convirtiera en una nación budista, durante el reinado del rey tibetano Lha Thothori Nyentsen. Escrito para ser recitado como práctica personal, comienza con 108 postraciones y alabanzas a los muchos Budas de las diez direcciones y de los tres tiempos, a las doce categorías de escrituras contenidas en el Tripitaka, a los bodhisattvas de las diez direcciones, y a los Arhats discípulos del Buda. Después de hacerles ofrendas, de confesar y purificar las negatividades, y de hacer oraciones aspirando a la realización de acciones virtuosas durante todas las vidas, el texto incluye recitaciones de los votos de refugio en las Tres Joyas, y de generación del pensamiento de la Iluminación[1]. El texto concluye con el regocijo ante las virtudes de los Seres Iluminados, una petición para que los Budas otorguen una profecía sobre el logro de la Iluminación, y la aspiración a pasar desde esta vida a un estado de Dharma puro.

Reconocimientos.

Este Sutra ha sido traducido del tibetano al inglés por el Grupo de Traducción Sakya Pandita, una División de Tsechen Kunchab Ling, con la colaboración del Venerable Khenpo Kalsang Gyaltsen, y la Reverenda Drª Chodrung-ma Kunga Chodron, en 2010.

Introducción.

El Sutra Reuniendo Testigos con Cien Postraciones, es ampliamente conocido y reverenciado como uno de los primeros textos budistas en llegar a Tibet, llegando durante el siglo tercero de acuerdo a la datación hecha por los historiadores tibetanos; o durante el siglo quinto, de acuerdo a eruditos Occidentales tales como Hugh Richardson y Erik Haarh. En cualquier caso, esto sucedió mucho antes de que la gente de Tibet llegara a ser budista, o de que hubiera un lenguaje escrito. Esta circunstancia es substanciada tanto por el colofón del texto como por Butön, en su obra Historia del Budismo en India y Tibet.  El la traducción de esta obra de Butön, hecha por Obermiller, se cuenta:

“Como el número 26 de esta línea (que comenzó con el primer rey tibetano, Nyathi Tsenpo) apareció el Rey Thothori Nyentsen. Cuando este último tenía la edad de 16 años, y estaba morando en la cúspide del Palacio de Yam-bu-la-gan,  cayó un cofre del cielo, y cuando fue abierta su tapa, se encontraron dentro el Sutra Karandavyuha, los Cien Preceptos Concernientes a la Veneración[2]; y una caitya[3] de oro. El cofre recibió el nombre de “Auxiliador Misterioso”, y fue venerado por el rey. Este último llegó a vivir 120 años, y llegó a ser testigo del amanecer de la Suprema Doctrina; hasta ese momento, el reino había sido gobernado por los Bon-pos.  En un sueño que tuvo este rey le fue profetizado que en la quinta generación se llegaría a conocer el significado de esos textos sagrados que él había obtenido milagrosamente.”

Aunque el texto es probable que haya llegado a Tibet no más tarde el siglo quinto, no fue traducido durante varios siglos, puesto que ni tan siquiera había una escritura para la lengua tibetana.  No fue  traducido al menos hasta mediados del siglo séptimo, inmediatamente después de que fuera desarrollado el leguaje escrito tibetano. Por tanto, Reuniendo Testigos con Cien Postraciones puede ser no solo la primera escritura budista en llegar a Tibet, sino que también estuvo entre las primeras en ser traducidas y escritas en la nueva escritura tibetana.

Aunque la introducción del propio texto no indica desde que idioma fue traducido, y el colofón no dice quien fue el que lo tradujo por primera vez; tanto Butön como Mangthö Lhundrup Gyatso, dicen que este texto fue traducido por primera vez por Tommi Sambota, el famoso erudito tibetano de quien se dice que desarrolló el alfabeto tibetano y el sistema de escritura en los alrededores del año 650 de la Era Común, y quien también tradujo varios textos desde el sánscrito. Por ello bien pudiera haber sido uno de los primeros textos en ser escritos en el recientemente desarrollado sistema de escritura tibetano.

Tradicionalmente  se dice que Tommi Sambota había estado activo como erudito y traductor durante el tiempo en el que el Palacio de Potala y el Templo de Jokhan estaban siendo construidos en Lhasa. Butön sugiere que este texto tiene que haber sido leído o estudiado por el primer Gran Rey del Dharma tibetano, Songtsen Gampo.

Tal como explica Butön:

“Uno de los descendientes del Rey Thothori Nyentsen nació en el año de la Vaca de Fuego, y recibió el nombre de Thide Songtsen, y más tarde llegaría a ser conocido como Songtsen Gampo. Cuando contaba con trece años de edad ascendió al trono, y reunió bajo su poder a todos los pequeños jefes de las tierras fronterizas, quienes le ofrecieron sus regalos y le enviaron mensajes de sumisión.

Como en aquel tiempo no existía la escritura en Tibet, el hijo de Anu, de la tribu Tommi, quien más tarde llegaría a ser conocido como Tommi Sambota fue enviado junto con dieciséis compañeros a India, para estudiar el arte de la escritura. Después de haber estudiado con el Pandita Devavidyasimha, ellos dieron forma, conforme al idioma tibetano, a un alfabeto que consistía en 30 consonantes y 4 vocales. A la forma de las letras se les dio un parecido con los caracteres de la escritura de Cachemira. Después de que este alfabeto hubo sido formado definitivamente en el templo de Maru, en Lhasa, Tommi compuso 8 obras sobre escritura y gramática, y el rey estuvo en reclusión durante 4 años estudiándolas. Entonces el Sutra Karandavyuha, los 100 Preceptos, y el Sutra Ratnamegha fueron traducidos al tibetano.

Pese a que su contenido no es citado con profusión en las referencias a las escrituras, y a que no hay ningún comentario sobre ello en el Tengyur, Reuniendo Testigos con Cien Postraciones, tiene una gran importancia histórica y religiosa. Incluso hoy, el guardar una copia de este texto se dice que bendice al edificio en el que está guardada, otorgando protección contra los obstáculos. Debido a su estatus como primer texto budista en llegar a Tibet, ha sido venerado durante siglos como el comienzo auspicioso del Dharma en Tibet.

Esta traducción al inglés está basada en la versión del Kangyur de Degé, haciendo referencia a las diferencias encontradas en las distintas versiones del Kangyur, tal como se encuentran en la edición comparativa. Las pequeñas variaciones entre las diferentes versiones del Kangyur suponen cambiar tan solo una o dos palabras de la traducción inglesa, y estas variantes han sido reflejadas en las notas a pie de página.

De acuerdo al Catálogo Tohoku de los Cánones Budistas, no se conoce ninguna versión sánscrita o china de este Sutra.

Reuniendo Testigos con Cien Postraciones incorpora las prácticas centrales del Budismo Mahayana de la postración, ofrenda, confesión, regocijo, refugio, y el pensamiento de la iluminación. También incorpora los nombres de muchos de los más importantes Budas, Bodhisattvas, Discípulos del Buda, y tipos de escrituras que han de ser tenidos como objetos de postración y ofrendas.

Escrito para ser recitado en la práctica personal, el texto comienza con 108 postraciones y alabanzas a los muchos Budas de las diez direcciones y los tres tiempos, a las doce categorías de las escrituras contenidas en el Tripitaka, a los Bodhisattvas de las diez direcciones, y a los Arhats discípulos del Buda. Después de hacerles ofrendas, confesando  y purificando las acciones no virtuosas, y de hacer oraciones de aspiración para realizar acciones virtuosas en cada vida, el texto incluye las recitaciones de los votos de refugio en las Tres Joyas, y de la generación del pensamiento de la Iluminación. El texto concluye con el regocijo en las virtudes de los Seres Iluminados, una petición a los Budas para que otorguen una profecía del logro de la Iluminación, y la aspiración de pasar desde esta vida a un estado de Dharma puro.

Uno de los aspectos difíciles de la traducción de este texto fue el propio título, Reuniendo Testigos con Cien Postraciones, que en tibetano es dpang skong phyag brgya pa. La traducción adoptada aquí difiere mucho de la de Obermiller hecha ya hace mucho tiempo, y que tituló como: Cien Preceptos Concernientes a la Veneración.

La frase dpang skong significa “llamar como testigo”. Es la misma palabra que se utiliza para llamar a un testigo en un juicio. En este contexto, probablemente se refiere a invitar a los Budas y Bodhisattvas de las diez direcciones a ser testigos de las prácticas de Dharma de uno, particularmente de la confesión y purificación de las acciones no virtuosas que están contenidas en este Sutra, como si de una forma ideal esas prácticas de confesión y purificación estuvieran hechas ante la presencia de Seres Iluminados. Tras la confesión, los Budas y bodhisattvas también sirven como testigos de los votos de refugio y del pensamiento de la Iluminación, y del subsecuente regocijo y aspiración a las acciones virtuosas. En cuanto a la frase phyag brgya, significa “cien postraciones” o “cien homenajes”.

Otro aspecto de difícil traducción en este Sutra fue la traducción de los muchos nombres de los Budas, particularmente aquellos nombres compuestos largos. Nosotros hemos vertido los nombres desde el tibetano al sánscrito siempre que ha sido posible siguiendo glosarios y diccionarios fiables tales como el Mahavyutpatti; “El Diccionario  Sánscrito de Budismo” de Edgerton, y el “Diccionario Tibetano-Sánscrito” de J.S. Negi. Cuando no lo ha sido, hemos vertido el tibetano al inglés siguiendo de la forma más ajustada posible la gramática de los nombres compuestos tal como aparecen en el tibetano.

 

 

SUTRA  “REUNIENDO TESTIGOS CON CIEN POSTRACIONES.”

 

Con gran devoción me postro ante cada una de las miríadas de Tres Joyas[4], y ante los Budas y Bodhisattvas y sus séquitos, quienes aparecen y moran en los infinitos, ilimitados mundos de las diez direcciones y de los tres tiempos[5].

 

Me postro ante todos los Budas de las diez direcciones;

Me postro ante el Tathagata Ratnakara, el Buda del Este;

Me postro ante el Tathagata Asokasri, el Buda del Sur;

Me postro ante el Tathagata Ratnarcis, el Buda del Oeste;

Me postro ante el Tathagata Jinendra, el Buda del Norte;

Me postro ante el Tathagata Samadhihastyuttarasri, el Buda del Noreste;

Me postro ante el Tathagata Padmottarasri, el Buda del Sudeste;

Me postro ante el Tathagata Suryamandalapratibhasottamasri, el Buda del Sudoeste;

Me postro ante el Tathagata Chattottamasri, el Buda del Noroeste;

Me postro ante el Tathagata Padmasri, del Buda del Nadir;

Me postro ante el Tathagata Anandasri, el Buda del Zenit.

 

De nuevo, me postro ante el Tathagata, el Buda del Este, Akshobya;

Me postro ante el Tathagata, el Buda del Sur, Ratnasambhava;

Me postro ante el Tathagata, el Buda del Oeste, Amitabha;

Me postro ante el Tathagata, el Buda del Norte, Amoghasiddhi,

Me postro ante el Tathagata, el Buda Alegre Rey Virasena[6];

Me postro ante el Tathagata, el Buda Amitayus;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Akshobya;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Bhaisajyaguruvaiduryaprabharaja;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Salasamkusumitarajendra;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Sakyamuni;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Ratnasriraja;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Samantabhadra;

Me postro ante el Tathagata, el Buda Vairocana;

Me postro ante el Tathagata, el Buda “Rey cuya Fragancia es como un Utpala en Flor”

 

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo del Estandarte de la Victoria de Color Azafrán”, el Buda “Bien Domado por la Esencia del Vajra”.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo en el Cual la Rueda del No Retorno ha Sido Proclamada”, el Buda “Cuyo Cuerpo es la Floración de los Lotos de la Ausencia Completa de Dudas”.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo sin Polvo”, el Buda Simha.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo de Iluminación Suprema”, el Buda Ratnashikhin.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo de la Luz Noble”, el Buda Vairocana.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo que es Difícil de Transcender”, el Buda “Cuyo Cuerpo es la Amplia Luz del Dharma Expandiéndose”.

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo que es Supremamente Noble”, el Buda “Rey que es la Luz de la Inteligencia que lo Comprende Todo.”

Me postro ante el Tathagata que mora en el “Mundo donde ha Sido Proclamado el Disco que es Como un Espejo”, el Buda “Cuya Mente es como la Luna.”

Me postro ante todos los Tathagatas que moran en el “Mundo de la Gloria de los Lotos”, los espléndidos Budas Nobles.

 

Me postro ante el  Tathagata, el Buda Chandraprabha.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Grandemente Hermoso.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Rey que es Señor de la Esfera del Mundo.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Ojos llenos de Alegría.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Sagarasri.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Pilar de Oro.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Luz de Infinitas Buenas Cualidades.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Rey que es Extremadamente Ensalzado por las Preciosas Cualidades que Surgen de Todas las Aspiraciones.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Rey de Renombrados Sonidos Melodiosos.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Señor del Océano que es la Sabiduría Vajra.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Vipasyin.[7]

Me postro ante el Tathagata, el Buda Sikhin.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Vishvabhuj.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Krakucchanda.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Kanakamuni.

Me postro ante el Tathagata, el Buda Kashyapa.

Me postro ante todos los Budas del pasado;

Me postro ante todos los Budas que están morando en el presente;

Me postro ante todos los Budas del futuro;

Me postro ante la gloria de los Bodhisattvas, todos los grandes iluminadores;

Me postro ante el infinito Dharmakaya[8] de los Budas;

Me postro ante todos los Rupakayas[9] en todos los mundos infinitos,

Me postro ante todas las reliquias,

Me postro ante todas las estupas.

 

Me postro ante la categoría de los Sutras, el Sagrado Dharma;

Me postro ante la categoría de los versos melodiosos;

Me postro ante la categoría de las enseñanzas proféticas;

Me postro ante la categoría de los versos medidos;

Me postro ante la categoría de las narraciones especiales;

Me postro ante la categoría de los temas;

Me postro antes la categoría de las narraciones ilustrativas;

Me postro ante la categoría de las parábolas;

Me postro ante la categoría de las narraciones de las vidas pasadas,

Me postro ante la categoría de las escrituras amplias;

Me postro ante la categoría de las enseñanzas maravillosas;

Me postro ante la categoría de las instrucciones finalizadas;

Me postro ante la Cesta del Bodhisattva[10], el tesoro completo del Mahayana;

Me postro ante todas las escrituras de las diez direcciones y los tres tiempos, y ante todo posible método de doma sin excepción;

Me postro ante el dharmadhatu, la indescriptible perfección última;

Me postro ante cada sílaba del Sagrado Dharma, tal como la Madre de los Tathagatas, la Perfección de la Sabiduría[11].

 

Me postro ante los Bodhisattvas, los Grandes Seres, los Iluminadores;

Me postro ante el Bodhisattva del Este, Samantaprabha;

Me postro ante el Bodhisattva de la dirección Sur, Asokadatta;

Me postro ante el Bodhisattva del Oeste, “Inteligencia en la Conducta”;

Me postro ante el Bodhisattva del Norte, Jayadatta;

Me postro ante el Bodhisattva del Noreste, Vijayavikramin;

Me postro ante el Bodhisattva del Sudeste, Padmapani;

Me postro ante el Bodhisattva del Suroeste, Suryaprabha;

Me postro ante el Bodhisattva del Noroeste, Joya Exaltada;

Me postro ante el Bodhisattva del Nadir, Padmottara;

Me postro ante el Bodhisattva del Zenit, Dado por Alegría;

Me postro ante el Bodhisattva, el Señor Avalokiteshvara;

Me postro ante el Bodhisattva Maitreya;

Me postro ante el Bodhisattva Akashagarbha;

Me postro ante el Bodhisattva Samantabhadra;

Me postro ante el Bodhisattva Vajrapani;

Me postro ante el Bodhisattva Mañjushri;

Me postro ante el Bodhisattva Sarvanivaranavishkambin;

Me postro ante el Bodhisattva Kshitigarbha;

Me postro ante el Bodhisattva Vimalakirti;

Me postro ante el Bodhisattva Mahasathama-prapta;

Me postro ante todos los Bodhisattvas, los Grandes Seres, de las diez direcciones y de los tres tiempos.

 

Me postro ante el Noble Shariputra, el más destacado en sabiduría;

Me postro ante el Noble Maudgalyayana, el más destacado en los grandes milagros;

Me postro ante el Noble Ananda, el más destacado en el oír mucho;

Me postro ante el Noble Kashyapa, el más destacado en las buenas cualidades de la disciplina;

Me postro ante el Noble Kaundinya, el más destacado en la devoción a los preceptos;

Me postro ante el Noble Upali, el más destacado en sostener el Vinaya;

Me postro ante el Noble Aniruddha, el más destacado en la  posesión del ojo milagroso;

Me postro ante el Noble Subhuti, el más destacado en las preguntas y respuestas;

Me postro ante toda la asamblea de los Nobles Arhats;

Me postro ante todos los Budas Solitarios[12];

Me postro ante toda la Sangha que mora en las diez direcciones.

 

Que por postrarme con devoción hacia las Tres Joyas, puedan ser purificadas todas las negatividades cometidas; que pueda florecer completamente toda la acumulación de mérito, y que las buenas cualidades especiales  que surgen de los Sutras de cada Bhagavan puedan realizarse.

Me postro ante todas las Tres Joyas en las diez direcciones.

Yo las alabo y glorifico, las sostengo y discierno.

 

Yo hago constantemente ofrendas y venero, sin cesación hasta el final de los tiempos, a las Tres Joyas que no han sido, no están siendo, y no serán nunca abandonadas. Yo hago ofrendas de Dharma, al igual que una serie de ofrendas comparables a lo incomparable, que surge del infinito mérito de los Bodhisattvas, y que son ensalzadas, las más destacadas, sagradas, especiales, nobles, supremas e insuperables, comparable a lo incomparable, y que llenan completamente el mundo de las diez  direcciones. Tras haber ofrecido todo esto, por favor, aceptadlo. Yo os veneraré, honraré, respetaré y complaceré.

No reservando ni lo más mínimo, yo reconozco y confieso las transgresiones y las acciones no virtuosas que contradicen todas las Sagradas Escrituras, y que yo he cometido durante esta vida o mientras vagaba a través de los Tres Reinos[13]desde un tiempo sin principio, a través de infinitos nacimientos; o que yo he hecho que cometan otros, o de lo que me he regocijado cuando otros lo realizaban. Son: las diez acciones no virtuosas de cuerpo, habla, y mente[14] que fueron cometidas bajo la influencia del deseo, enfado e ignorancia; los cinco crímenes atroces[15] y demás. Yo las purifico y disipo, las examino y las rechazo. Yo no ocultaré, no simularé, y no dejaré de reconocerlas. Entonces, en ese momento, todas las negatividades serán purificadas, y todo el mérito será completamente realizado.

A partir de este instante, y hasta que sea alcanzada la esencia de la Iluminación, que en cada una de mis vidas futuras pueda no caer yo en los terribles renacimientos inferiores llenos de obstáculos, tales como el nacer en los tres malos destinos[16], excepto tan solo como emanaciones para beneficio de los demás. Que pueda yo no tener inclinación ni realizar acciones no virtuosas erróneas. Que pueda yo no tener inclinación o acumular las causas del karma y las impurezas. Que tras estar completamente libre de los resultados, tales como el sufrimiento y un cuerpo compatible, que pueda yo no volver a experimentarlos.

Que desde este instante hasta que sea alcanzada la esencia de la Iluminación, que puedan las virtudes de mi cuerpo, habla, y mente continuar de forma tan incesante como un rio. Que en cualquier vida en la que yo pueda nacer, pueda poseer yo una magnifica felicidad y alegría, y conseguir la habilidad y el poder de trabajar para el beneficio de todos los seres. Ese Dharma que es comprendido tan solo por los Tathagatas, esa Talidad la cual causa sin duda alguna la Insuperable Iluminación-que pueda yo comprenderla completamente y sin error, que pueda meditar en ella, que pueda yo ensañárselo sin error a otros, y guiarlos.

Desde este instante hasta que sea alcanzada la esencia de la Iluminación, yo tomo refugio en las Tres Joyas. Yo les ofrezco mi cuerpo, que pueda cada uno de los dotados con la Gran Compasión aceptarlo siempre. Los Budas y los Bodhisattvas de los tres tiempos, quienes están libres de todas las cosas, quienes son comparables a fenómenos sin entidad inherente no comprendidos dentro de los agregados[17], dominios[18], o bases de conocimiento[19], y que son no nacidos desde un tiempo sin principio, generaron el pensamiento de la Iluminación debido a su naturaleza de vacuidad. Por tanto, similarmente, yo, el que es llamado……., también genero el pensamiento de la iluminación desde este momento hasta que la esencia de la Iluminación sea alcanzada. Que pueda yo no perder u olvidar el pensamiento de la Iluminación, y que nunca esté separado de los Nobles maestros espirituales.

Lo mismo que los Budas de los tres tiempos se regocijaron en el mérito insuperable, yo, el que es llamado……., también me regocijo de todo el mérito mundano y del que está más allá del mundo. Puesto la hora de la muerte es algo seguro, que pueda yo entonces contemplar directamente las caras santas de todos esos Budas y Bodhisattvas, y que cuando ellos extiendan sus manos derechas doradas y la coloquen sobre mi cabeza, que pueda yo recibir una profecía. Y que pueda yo morir sin que mi mente esté engañada por las impurezas, con aspiraciones que sean acordes con la ausencia de entidad inherente en los fenómenos, y con el ilimitado pensamiento de la Iluminación.

En resumen: Después de purificar todas las tendencias habituales sin excepción, yo realizaré completamente las dos acumulaciones de mérito y sabiduría. Para lograr el propósito de liberar a todos los seres sin excepción, yo tengo que alcanzar rápidamente la Perfecta Iluminación.

 

 

Esto completa “Reuniendo Testigos con Cien Postraciones”. Como un presagio del surgir del Sagrado Dharma en Tibet, durante el reinado del Rey Lha Thothori Nyamshal, este texto descendió desde el cielo a dentro del Palacio Yumbu Lhakhang. El rey soñó que después de cinco generaciones sería posible entender el significado de este texto. Así comenzó el Sagrado Dharma.

 

 

 

Trad. al castellano y anotado por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Editado a 10-3-1014.



[1] Bodhicitta.
[2] Título dado por Obermiller al texto que nos ocupa.
[3] Un relicario semejante a una Stupa, pero que no contiene en su interior reliquias.
[4] Buda, Dharma y Sangha.
[5] Pasado, presente, y futuro.
[6] Uno de los treinta y cinco Budas de la Confesión.
[7] Del Buda Vipasyin al Buda Kashyapa, son los seis Budas predecesores del Buda Sakyamuni.
[8] Cuerpo de la Verdad.
[9] Cuerpos de la Forma.
[10] Bodhisattvapitaka.
[11] Prajñaparamita.
[12] Pratyekabudas.
[13] Reino del Deseo, Forma, y No Forma.
[14] Las tres acciones no virtuosas del cuerpo: matar, robar, mantener una conducta sexual no adecuada; las cuatro del habla: mentir, difamar, insultar, y la charlatanería; las tres de la mente: codicia, malicia, y puntos de vista erróneos.
[15] Matar a la madre, matar al padre, hacer sangre a un Buda, matar a un Digno de Veneración, crear disensión en la Sangha.
[16] Infiernos, fantasmas hambrientos, y animales.
[17] Skandhas, son cinco: forma, sensaciones, concepciones, formaciones kármicas, y consciencia.
[18] Dhatus, son dieciocho: los seis tipos de objetos, las seis facultades correspondientes, y las seis consciencias,
[19] Ayatanas, son doce: los seis tipos de objetos, y las seis facultades correspondientes que sirven como fuente de conocimiento.

jueves, 6 de marzo de 2014


Sutra de la Exposición del Inconcebible Estado de la Budeidad.
Acintyabuddhavisayanirdesa Sutra.
 
Trad. UPASAKA LOSANG GYATSO.
 

 

 

RATNAKUTA Nº 35

Taisho 310, p. 566-571.

Traducido al Chino por Bodhiruci.

 

Esto he oído: Una vez el Buda estaba morando en el Jardín de Anathapindika, en la Arboleda de Jeta, cerca de Sravasti, acompañado por mil monjes, diez mil Bodhisattvas-Grandes Seres, y muchos dioses del Reino del Deseo y del Reino de la Forma.

En aquel tiempo, el Bodhisattva Mañjushri, el Gran ser, y el dios Suguna, ambos,  estaban presentes entre aquella asamblea. El Honrado por Todo el Mundo dijo a Mañjushri: “Tu deberías de explicar el profundo estado de la Budeidad a los seres celestiales y a los Bodhisattvas de esta asamblea.”

Mañjushri dijo al Buda: “Así será, Honrado por Todo el Mundo. Si los buenos hombres y las buenas mujeres desean conocer el Estado de la Budeidad, deberían de saber que no es un estado del ojo, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo, o la mente; ni es un estado de las formas, sonidos, olores, sabores, texturas u objetos de la mente. Honrado por Todo el Mundo, el “no estado” es el Estado de la Budeidad. Siendo este el caso, ¿Qué es el estado de la Suprema Iluminación tal como es alcanzado por el Buda?

El Buda dijo: “Es el estado de Vacuidad, porque todas las visiones son iguales. Es el estado de la Carencia de Signos, porque todos los signos son iguales. Es el estado de la Carencia de Deseos porque los Tres Reinos son iguales. Es el estado de la No Acción, porque todas las acciones son iguales. Es el estado de lo No Condicionado, porque todas las cosas condicionadas son iguales.”

Mañjushri preguntó: “Honrado por Todo el Mundo, ¿Qué es el estado de lo No Condicionado?”

El Buda respondió: “La ausencia de pensamiento es el estado de lo no condicionado.”

Mañjushri dijo: “Honrado por Todo el Mundo, si los estados de lo No Condicionado y los demás son el estado de la Budeidad, y el estado de lo No Condicionado es la ausencia de pensamiento, entonces… ¿Sobre qué base es expresado el estado de la Budeidad? Si no existe semejante base, entonces no hay nada que decir; y puesto que no hay nada que decir, nada puede ser expresado. Por consiguiente, Honrado por Todo el Mundo, el estado de la Budeidad no puede ser expresado por medio de palabras.”

El Buda preguntó: “Mañjushri, ¿Dónde debería de ser buscado el estado de la Budeidad?”

Mañjushri respondió: “Debería de ser buscado de forma correcta en las impurezas de los seres. Porque por naturaleza, las impurezas de los seres son inaprehensibles. La realización  de esto está más allá de la comprensión de los Oyentes[1] y Realizadores Solitarios[2]; por lo tanto, es llamado el estado de la Budeidad.”

El Buda preguntó a Mañjushri: “¿Aumenta o disminuye el estado de Budeidad?”

Mañjushri: “Ni aumenta, ni disminuye.”

El Buda preguntó: “¿Cómo puede uno comprender la naturaleza esencial de las impurezas de todos los seres?”

Mañjushri: “Lo mismo que el estado de Budeidad ni aumenta ni disminuye, así, debido a su naturaleza esencial, las impurezas ni aumentan, ni disminuyen.”

El Buda preguntó: “¿Qué es la naturaleza esencial de las impurezas?”

Mañjushri: “La naturaleza esencial de las impurezas es la naturaleza esencial del estado de Budeidad. Honrado por Todo el Mundo, si la naturaleza de las impurezas fuera diferente de la naturaleza del estado de Budeidad, entonces no podría ser dicho que el Buda permanece en la igualdad de todas las cosas. Es debido a que la naturaleza de las impurezas es la misma naturaleza del estado de Budeidad por lo que se dice que el Tathagata mora en la igualdad.”

El Buda preguntó a continuación: “¿En qué igualdad piensas que permanece el Tathagata?”

Mañjushri: “Tal como yo lo entiendo, el Tathagata permanece exactamente en la misma igualdad en la que moran esos seres que actúan con deseo, odio e ignorancia.”

El Buda preguntó: “¿En qué igualdad permanecen esos seres que actúan movidos por los tres venenos?”

Mañjushri: “Ellos permanecen en la igualdad de la Vacuidad, la Carencia de Signos, y la Carencia de Deseos[3].”

El Buda preguntó: “Mañjushri, en la vacuidad ¿Cómo podría haber deseo, odio e ignorancia?”

Mañjushri contestó: “En todo lo que existe hay vacuidad; y el deseo, odio e ignorancia también están incluidos.”

El Buda preguntó: “¿En qué existencia hay vacuidad?”

Mañjushri: “La vacuidad se dice que existe solo como palabras y lenguaje. Porque hay vacuidad, hay deseo, odio e ignorancia. El Buda ha dicho: “¡Monjes! El no surgimiento, lo no condicionado, la no acción, y la no originación, todos ellos existen. Si estos no existieran, entonces uno no podría hablar del surgir, de lo condicionado, de la acción, y de la originación. Por lo tanto, monjes, puesto que hay él no surgimiento, lo no condicionado, la no acción, y la no originación, uno puede hablar de la existencia del surgir, de lo condicionado, de la acción, y de la originación.” Similarmente, Honrado por Todo el Mundo, si no hubiera Vacuidad, Carencia de Signos, y Carencia de Deseos, uno no podría hablar de deseo, odio, ignorancia o de cualquier otra idea.”

El Buda dijo: “Mañjushri, si ese es el caso, tal como dices, entonces tiene que suceder que aquel que permanece en las impurezas mora en la vacuidad.”

Mañjushri dijo: “Honrado por Todo el Mundo, si un meditador busca la vacuidad al margen de las impurezas, su búsqueda será en vano. ¿Cómo podría haber una vacuidad que difiera de las impurezas? Si él contempla las impurezas como vacuidad, entonces se dice que está involucrado en la práctica correcta.”

El Buda preguntó: “Mañjushri, ¿Estás desapegado de las impurezas o permaneces en ellas?”

Mañjushri dijo: “Todas las impurezas son iguales. Yo he realizado esa igualdad a través de la práctica correcta. Por lo tanto, yo ni me desapego de las impurezas, ni moro en ellas. Si un asceta o un Brahmín proclaman que ha vencido las pasiones y ve a otros seres como impuros, entonces él ha caído en las dos visiones extremas. ¿Cuáles son las dos? Una es la visión del eternalismo, manteniendo que las impurezas existen; la otra es la visión del nihilismo, manteniendo que las impurezas no existen.

Honrado por Todo el Mundo, aquel que practica correctamente ve que no hay cosas tales como un “yo” o los otros, existencia o no existencia. ¿Por qué? Porque comprende con claridad todos los fenómenos.”

El Buda preguntó: “Mañjushri, ¿En qué debería de confiar uno para mantener una práctica correcta?”

Mañjushri: “Quien practica correctamente no confía en nada.”

El Buda preguntó: “¿No practica de acuerdo al Sendero?

Mañjushri: “Si el practica en concordancia con algo, su práctica será condicionada. Una práctica condicionada no es una práctica de igualdad. ¿Por qué? Porque no está exenta del surgir, permanecer, y perecer.”

El Buda preguntó a Mañjushri: “¿Existe algún tipo de categorías en lo no condicionado?”

Mañjushri contestó: Honrado por Todo el Mundo, si hubiera categorías en lo no condicionado, entonces lo no condicionado sería condicionado, y ya no sería más lo no condicionado.”

El Buda dijo: “Si lo no condicionado puede ser realizado por los Arhats, entonces existe una cosa tal como lo no condicionado; ¿Cómo puedes decir que no hay categorías en ello?”

Mañjushri: “Las cosas no tienen categorías, y los Arhats han transcendido las categorías. Por eso es por lo que yo digo que no hay categorías.”

El Buda preguntó: “Mañjushri, ¿No dirías que  has alcanzado el estado de un Arhat?”

Mañjushri contestó replicando: “Honrado por Todo el Mundo, supón que alguien pregunta a una persona mágicamente producida: “¿No dirías que has alcanzado el estado de un Arhat?” ¿Cuál sería su respuesta?”

El Buda contestó a Mañjushri: “Uno no puede hablar del logro o falta de logro de una persona mágicamente producida.”

Mañjushri preguntó: “¿No ha dicho el Buda que todos los fenómenos son como ilusiones?”

El Buda contestó: “Eso he dicho, eso he dicho.”

Mañjushri: “Si todos los fenómenos son como ilusiones, ¿Por qué el Buda me pregunta si he realizado o no el estado de Arhat?”

El Buda preguntó: “Mañjushri, ¿Qué tipo de igualdad has realizado en los Tres Vehículos?”

Mañjushri: “Yo he realizado la igualdad del estado de Budeidad.”

El Buda preguntó: “¿Has realizado el estado de Budeidad?”

Mañjushri: “Si el Honrado por Todo el Mundo lo ha realizado, entonces yo también lo he realizado.”

Acto seguido, el Venerable Subhuti preguntó a Mañjushri: “¿No ha realizado el Tathagata el estado de Budeidad?”

Mañjushri respondió preguntando: “¿Has realizado algo en el estado de un Arhat, de un Destructor de Enemigos?”

Subhuti contestó: “La liberación de un Arhat no es ni una realización, ni una no realización.”

Mañjushri: “Así es, así es. Idénticamente, la liberación del Tathagata no es ni un estado, ni un no estado.”

Subhuti dijo: “Mañjushri, tú no te estás ocupando de los bodhisattvas recién entrados en el Vehículo al enseñar el Dharma  de esa forma.”

Mañjushri preguntó: “Subhuti, ¿Qué piensas? Supón que un médico, estando al cuidado de sus pacientes, no les da las medicinas acres, agrias, amargas o astringentes. ¿Les está ayudando a recuperarse o les causa la muerte?”

Subhuti contestó: “El les está causando sufrimiento y muerte en vez de darles paz y felicidad.”

Entonces Mañjushri dijo:”Ese es lo que ocurre con un maestro del Dharma. Si, estando ocupándose de los otros, el teme que ellos puedan llegar a asustarse, y entonces les mantiene oculto los profundos significados del Dharma hablándoles con palabras irrelevantes y con frases agradables, entonces el está ocasionando que los seres sufran el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte; en lugar de darles la salud, la paz, el gozo y el Nirvana.”

Cuando esta Enseñanza fue explicada, quinientos monjes fueron liberados de todo apego a los fenómenos, fueron limpiados de las impurezas, fueron liberados en sus mentes; ocho mil dioses abandonaron las contaminaciones del Reino del Deseo, y lograron el Ojo del Dharma que ve de forma pura a través de todos los fenómenos; setecientos dioses tomaron la firme determinación de alcanzar la Suprema Iluminación, e hicieron el siguiente voto: “En el futuro, nosotros alcanzaremos una elocuencia como la de Mañjushri.”

 

Entonces el Venerable Subhuti, el Mayor, preguntó a Mañjushri: “¿No explicas el Dharma del Vehículo de los Oyentes a los Oyentes?”

Mañjushri: “Yo sigo las Enseñanzas de todos los Vehículos.”

Subhuti preguntó: “¿Eres un Oyente[4], un Buda Solitario[5], o un Digno de Veneración[6], un Supremamente Iluminado?”

Mañjushri: “Yo soy un Oyente, pero mi comprensión no viene a través de las palabras de otros. Yo soy un Buda Solitario, pero no abandono la gran compasión y tengo algún temor. Yo soy un Digno de Veneración, un Supremamente Iluminado, pero yo no abandono aún mis votos originales.”

Subhuti: “¿Por qué eres un Oyente?”

Mañjushri: “Porque hago que los seres oigan el Dharma que no han oído.”

Subhuti: “¿Por qué eres un Buda Solitario?”

Mañjushri: “Porque he comprendido perfectamente la originación dependiente de todos los fenómenos.”

Subhuti: “¿Por qué eres un Digno de Veneración, un Supremamente Iluminado?”

Mañjushri: “Porque yo realizo que todas las cosas son iguales en el dharmadhatu.”

Subhuti: “Mañjushri, ¿En qué Bhumi[7] moras realmente?”

Mañjushri: “Yo moro en todos los Bhumis.”

Subhuti preguntó: “¿Pudiera ser que tu también mores en el nivel de las personas ordinarias? “

Mañjushri: “Definitivamente, yo moro en los niveles de las personas ordinarias.”

Subhuti preguntó: “¿Con qué tipo de implicación esotérica dices eso?”

Mañjushri: “Yo digo eso porque todos los fenómenos son iguales en su naturaleza.”

Subhuti preguntó: “Si todos los fenómenos son iguales en su naturaleza, ¿Dónde están establecidos los fenómenos de los Niveles de los Oyentes, Budas Solitarios, Bodhisattvas y Budas?”

Mañjushri: “Como una ilustración, considera el espacio vacío en las diez direcciones. La gente habla del espacio del Este, del espacio del Sur, del espacio del Oeste, del espacio del Norte, de los cuatro espacios intermedios, del espacio por encima, el espacio por debajo, etc. Se habla de esas distinciones, aunque el espacio vacío mismo carece de distinciones. De forma similar, Oh virtuoso, los diversos Niveles son establecidos en la vacuidad última de todas las cosas, aunque la vacuidad misma es carente de distinciones.”

Subhuti preguntó: “¿Has entrado en la realización de un Arhat, y has estado separado para siempre del samsara?”

Mañjushri: “Yo he entrado y he emergido de ello.”

Subhuti preguntó: “¿Por qué emergiste de ello después de haber entrado en ello?”

Mañjushri: “¡Oh, Virtuoso!, deberías de saber que esto es una manifestación de la sabiduría y generosidad de un Bodhisattva. El realmente entra en la realización del Arhat  y llega a estar separado del samsara; entonces, como un método para salvar a los seres, el emerge de esa realización. Subhuti, supón que un arquero experto planea herir a un acérrimo enemigo, pero en su obcecación confunde a su amado hijo con el enemigo, y le dispara una flecha. El hijo grita: “Yo no he hecho nada malo; ¿Por qué quieres herirme?” Al mismo instante, el arquero, posee una gran rapidez en sus piernas, corre hacia su hijo y coge la flecha antes de que cause ninguna herida. Un Bodhisattva es como esto: para entrenar y domar a los Oyentes y Budas Solitarios, el alcanza el Nirvana; sin embargo emerge de él, y  no cae en los Niveles de los Oyentes y Budas Solitarios. Por eso es por lo que su Nivel es llamado el Nivel o Estado de un Buda.”

Subhuti preguntó: “¿Cómo puede un Bodhisattva alcanzar este estado?

Mañjushri contestó: “Si los Bodhisattvas moran en todos los Niveles, y sin embargo no moran en parte alguna, entonces pueden realizar este estado.

Si pueden hablar sobre todos los Niveles, pero no permanecen en los Niveles inferiores, ellos pueden alcanzar este estado de un Buda.

Si practican con la intención de poner fin a las aflicciones de todos los seres, pero realizan que no hay una extinción en el dharmadhatu; si permanecen en lo no condicionado, pero no obstante realizan acciones condicionadas; si siguen en el samsara, pero lo consideran como si fuera un jardín, y no buscan el Nirvana antes de que todos sus votos estén completados-entonces ellos pueden alcanzar este estado.

Si ellos realizan la ausencia de una entidad en las personas, y no obstante llevan a los seres a la madurez, pueden alcanzar este estado.

Si ellos alcanzan la sabiduría de un Buda y no obstante no generan enfado u odio hacia aquellos que carecen de sabiduría, entonces pueden alcanzar este estado.

Si practican el Girar de la Rueda del Dharma para aquellos que buscan el Dharma, pero sin hacer distinciones entre los fenómenos, pueden alcanzar este estado.

Además, si los Bodhisattvas vencen a los demonios que asumen la forma de los cuatro Maras[8], entonces pueden alcanzar este estado.”

Subhuti dijo: “Mañjushri, es muy difícil que tales prácticas de un Bodhisattva sean creídas por los seres mundanos.”

Mañjushri: “Así es, así es, tal como dices. Los Bodhisattvas realizan acciones en el mundo, pero transcienden los fenómenos mundanos.”

Subhuti dijo: “Por favor, Mañjushri, dime como ellos transcienden la esfera de lo mundano.”

Mañjushri dijo: “Los cinco agregados constituyen lo que llamamos la esfera de lo mundano. De ellos, el agregado de la forma tiene la naturaleza de una acumulación de espuma; el agregado de las sensaciones tiene la naturaleza de una burbuja; el agregado de las concepciones tiene la naturaleza de un espejismo; el agregado de las formaciones kármicas tiene la naturaleza de un platanero hueco; y el agregado de la consciencia tiene la naturaleza de una ilusión. Siendo así, uno debería de saber que la esfera de lo mundano tiene la naturaleza de la espuma, de una burbuja, de un espejismo, de un platanero, y de una ilusión; en ella no hay ni los agregados, ni los nombres de los agregados; ni los seres, ni los nombres de los seres; ni la esfera de lo mundano y ni de lo supra mundano. Esa comprensión correcta de los cinco agregados es llamada la comprensión suprema. Si uno alcanza esa comprensión suprema, entonces es liberado, el es realmente como siempre ha sido. Si está liberado de esta forma, no está apegado a los fenómenos mundanos. Si no está apegado a los fenómenos mundanos, el transciende la esfera de lo mundano.

Además, Subhuti, la naturaleza básica de los cinco agregados es la vacuidad. Si esa naturaleza es la vacuidad, no hay ni un “yo”, ni un “mío”. Si no hay ni un “yo”, ni un “mío”, entonces no hay dualidad. Y si no hay dualidad no hay ni aprehensión, ni abandono. Si no hay ni aprehensión, ni abandono, entonces no hay apego. De este modo, estando libre del apego, uno transciende la esfera de lo mundano.

Además, Subhuti, los cinco agregados pertenecen a las causas y condiciones. Si pertenecen a las causas y condiciones, no pertenecen a uno o a los otros. Si no pertenecen a uno ni a los otros, entonces no tienen un propietario. Si no tienen un propietario, entonces no hay nadie que los aprehenda. Si no hay aprehensión, no hay un límite; y lo ilimitado es la práctica de quienes se dedican al Yoga. Del mismo modo en que una mano que se mueve en el espacio vacío no toca ningún objeto y no encuentra ningún obstáculo, similarmente los Bodhisattvas que se entrenan en la igualdad de la vacuidad transcienden la esfera de lo mundano.

Además, Subhuti, puesto que todos los elementos de los cinco agregados se funden en el dharmadhatu, no hay Reinos. Si no hay Reinos, entonces no hay ni elemento tierra, ni elemento agua, ni elemento fuego, ni elemento aire; no hay entidad, ser, o vida; no hay Reino del Deseo, ni Reino de la Forma, ni Reino de la No Forma; no hay el reino de lo condicionado, ni el reino de lo no condicionado; no hay reino del samsara, ni reino del Nirvana.

Cuando los Bodhisattvas entran en dicho dominio libre de distinciones, no permanecen en nada, aunque ellos sigan en medio de los seres mundanos. Si ellos no permanecen en nada, entonces transcienden la esfera de lo mundano.”

Cuando esta Enseñanza sobre como transcender el mundo fue expuesta, doscientos monjes llegaron a desapegarse de todos los fenómenos, pusieron fin a todas sus impurezas, y llegaron a estar liberados en  sus mentes. Uno a uno, ellos se fueron quitando  la parte superior de sus ropas y se las ofrecieron a Mañjushri, diciendo: “Toda persona que no tenga fe en esto, o que no comprenda esta Doctrina, no alcanzará nada, ni realizará nada.”

Entonces Subhuti preguntó a aquellos monjes: “Mayores, ¿Habéis alcanzado algo, o realizado algo?”

Los monjes replicaron: “Solo las personas presuntuosas dirán que han alcanzado algo, o que han realizado algo. Para alguien que se dedica humildemente al yoga con dedicación, nada es alcanzado o realizado. Entonces, ¿Cómo podría una persona semejante decirse: “Yo he alcanzado esto, yo he realizado esto.?” Si se le ocurre semejante idea, entonces eso es un hecho de Mara.”

Subhuti preguntó: “Mayores, de acuerdo a vuestra comprensión, ¿Qué tipo de logro o de realización hace que vosotros digáis eso?”

Los monjes replicaron: “Solo el Buda, el Honrado por Todo el Mundo, y Mañjushri  conocen nuestro logro y realización. Oh, el Más Virtuoso de los hombres, nuestra comprensión es: aquellos que no comprenden completamente la naturaleza del sufrimiento, y sin embargo afirman que el sufrimiento debería de ser comprendido, son presuntuosos. Similarmente, si ellos dicen que la causa del sufrimiento debería de ser erradicada, que la cesación del sufrimiento debería de ser realizada, y que el Sendero que lleva a la cesación del sufrimiento debería de ser seguido, ellos son presuntuosos. Son también presuntuosos aquellos que no conocen realmente la naturaleza del sufrimiento, su causa, su cesación, o el Sendero que lleva a su cesación, pero que afirman que conocen el sufrimiento, que han erradicado la causa del sufrimiento, que han realizado la cesación del sufrimiento, y que han seguido el Sendero que lleva a la cesación del sufrimiento.

¿Qué es la naturaleza del sufrimiento? Es la verdadera naturaleza del no surgir. Lo mismo es verdad con respecto a las características de la causa del sufrimiento, la cesación del sufrimiento, y el Sendero que lleva a la cesación del sufrimiento. La naturaleza del no surgir es carente de signos e inalcanzable. En ella, no hay sufrimiento que sea conocido, ni causa de sufrimiento que deba de ser erradicada, ni cesación del sufrimiento que deba de ser realizado, y no hay Sendero que lleve a la cesación del sufrimiento que deba de ser seguido. Aquellos que no están asustados, aterrorizados, o atemorizados después de haber oído estas Nobles Verdades no son presuntuosos. Aquellos que están asustados y aterrorizados son los presuntuosos.”

Acto seguido, el Honrado por Todo el Mundo alabó a los monjes diciendo: “¡Bien dicho, bien dicho!” Y dirigiéndose a Subhuti, dijo: “Esos monjes oyeron a Mañjushri explicando esta profunda verdad en la época del Buda Kashyapa. Puesto que ellos han practicado antes esta profunda verdad, ahora ellos son capaces de seguirla y de comprenderla inmediatamente. Similarmente, todos aquellos que oyen, creen, y comprenden esta profunda enseñanza en Mi era, en el futuro estarán entre la asamblea del Buda Maitreya.”

Entonces el dios Suguna dijo a Mañjushri: “¡Oh, Virtuoso! Tú has enseñado el Dharma repetidamente en este mundo. Ahora nosotros te pedimos que vayas al Cielo de Tushita. Durante mucho tiempo, los dioses han estado plantando allí numerosas raíces de virtud. Ellos serán capaces de comprender el Dharma si lo oyen. Sin embargo, puesto que están atados a los placeres de su propio cielo, ellos no pueden abandonar su cielo y venir al Buda para oír el Dharma, y en consecuencia sufren una gran pérdida.”

Mañjushri inmediatamente realizó una proyección milagrosa que hizo que el dios Suguna y todos los demás en la asamblea creyeran que habían llegado al palacio del Cielo de Tushita. Allí ellos vieron jardines, bosques, magníficos palacios y mansiones con suntuosas filas de verjas y ventanas, con altas y espaciosas torres de veinte pisos con redes de joyas y cortinas; las flores celestiales cubriendo el suelo, diversos pájaros maravillosos volando en bandadas y gorgojando, y las doncellas celestiales flotando en el aire y esparciendo flores del árbol de coral, cantado versos a coro, y tocando música deliciosa.

Viendo todo esto, el dios Suguna dijo a Mañjushri: “¡Esto es extraordinario, Mañjushri! ¿Cómo hemos llegado tan rápido al palacio del Cielo de Tushita para ver aquí los jardines y los dioses? Mañjushri, ¿Querrías enseñarnos el Dharma?”

Subhuti, el Mayor, dijo al dios Suguna: “Hijo del cielo, tú no has abandonado la asamblea o ido a ningún sitio. Es la proyección milagrosa de Mañjushri la que hace que tú te veas en el palacio del Cielo de Tushita.”

El dios Suguna dijo al Buda: “¡Qué raro, Honrado por Todo el Mundo! Mañjushri tiene tal dominio del samadhi y de los poderes milagrosos que en un instante ha hecho que toda esta asamblea parezca estar en el palacio del Cielo de Tushita.”

El Buda dijo: “Hijo del cielo, ¿Es esta tu comprensión de los poderes milagrosos de Mañjushri? Tal como yo lo entiendo, si Mañjushri quiere, puede reunir todos los méritos y atributos magnificos de todos los Campos de Buda, tan numerosos como las arenas del Ganges, y hacerlos aparecer en un Campo de Buda. El puede con la punta de su dedo sostener los Campos de Buda que están bajo nosotros, que son tan numerosos como las arenas del Ganges, y colocarlos en el espacio vacío que hay sobre los Campos de Buda que hay sobre nosotros, que son tan numerosos como las arenas del Ganges. El puede poner toda el agua que hay en los cuatro grandes océanos de todos los Campos de Buda en un solo poro, sin hacer que los seres acuáticos que hay en él se sientan apretujados o sacados de los mares. El puede poner a todos los Montes Sumeru que hay en todos los mundos dentro de una sola semilla de mostaza, y aún así los dioses que habitan en sus cumbres sentirán que aún están viviendo en sus palacios. El puede colocar a todos los seres de los cinco planos de existencia de todos los Campos de Buda  dentro de la palma de su mano, y hacer que todos ellos vean preciosos objetos materiales tales como aquellos que se encuentran en los lugares deliciosos y magníficos. El puede reunir todos los fuegos de todos los mundos y agruparlos en un solo pedazo de algodón. Puede utilizar un trocito tan pequeño como un poro para eclipsar completamente a  cada Sol y Luna que haya en todos los Campos de Buda. En resumen, el puede realizar todo lo que desee hacer.”

En aquel tiempo, Papiyan, el Maligno, se transformó en un monje, y dijo al Buda: “Honrado por Todo el Mundo, nosotros queremos ver ahora como Mañjushri realiza esos prodigios milagrosos. ¿De qué sirve el decir cosas tan absurdas que nadie en el mundo puede creer?”

El Honrado por Todo el Mundo dijo a Mañjushri: “Tu deberías de manifestar tu poder milagroso ante esta asamblea.”

Acto seguido, sin levantarse de su asiento, Mañjushri entró en el samadhi llamado Perfecta Libertad Mental en la Glorificación de Todos los Fenómenos, y mostró todos los prodigios milagrosos de los que había hablado el Buda.

Viendo esto, el Maligno, los miembros de la asamblea, el dios Suguna, todos ellos aplaudieron estas acciones sin precedentes, diciendo: “¡Maravilloso, maravilloso! Debido a la aparición del Buda en este mundo, nosotros tenemos ahora a este Bodhisattva que puede realizar prodigios milagrosos semejantes, y que abre una puerta al Dharma para el mundo.”

A continuación, el Maligno, inspirado por el poder asombroso de Mañjushri, dijo: “Honrado por Todo el Mundo, ¡Qué maravilloso es que Mañjushri posea un poder tan grande, un poder tan milagroso! Y los miembros de esta asamblea, quienes ahora entienden y tienen fe en el Dharma a través de su demostración de los prodigios milagrosos, también están maravillados. Honrado por Todo el Mundo, incluso si hubiera tantos Maras como arenas hay en el Ganges, ellos no serían capaces de obstaculizar a aquellos buenos hombres  y buenas mujeres que comprenden el Dharma y creen en él.

Yo, Papiyan, el Maligno, siempre he buscado oportunidades para oponerme al Buda, y crear la confusión entre los seres. Ahora yo hago el voto de que a partir del día de hoy, nunca iré más cerca de cien leguas de distancia del lugar donde esta Doctrina prevalezca, o donde la gente tenga fe en ella, la comprenda, quiera, reciba, lea, recite y enseñe.

Sin embargo, Honrado por Todo el Mundo, algunos de mis compañeros están determinados a distraer la mente de los dedicados al Dharma, al igual que a destruir el Dharma del Tathagata. Yo cantaré el siguiente dharani para que aquellos que están dedicados puedan vencer a los Maras. Si los buenos hombres o las buenas mujeres leen, escriben, y recitan este mantra, o lo enseñan a otros, los Maras celestiales, como retribución, beneficiarán y harán que los maestros que enseñan este Dharma se sientan alegres en cuerpo y mente, que practiquen con vigor, que posean una elocuencia sin impedimento y el recuerdo de los dharanis, y que no estén faltos de atenciones, comida y bebida, ropas, alojamiento, o medicina.”

Entonces él pronunció el mantra[9]:

TADHYATA AMALA VIMALE STHITATVE AKALAVANIRJITASATRU JAYE JAYAVATI BHUTAMATISAME SVANATI APHUME BUSUME ADHIRE AGEMAKHE KHAKHEYISILE AGAMEPHULELA PHULAPHULE PHASUME SUSUMA DHIDHIRE ANAVANATE STHITATE KRITARATE KRITABHIDHYE PIROCATANA SADDHARMABHANAKOSYA SUTRATRASYADHARIKA ABHRABUGATA IVASUURYASVAHA.

Entonces, Papiyan dijo: “Honrado por Todo el Mundo, si los buenos hombres y las buenas mujeres aceptan este dharani de todo corazón, y lo cantan con concentración, ellos serán protegidos por los dioses, dragones, yakshas, asuras, garudas, kinnaras y mahoragas; y ningún Mara maligno será capaz de lograr ventaja de ellos.”

Cuando Papiyan, el Maligno hubo pronunciado este mantra, seis tipos de temblores estremecieron el universo de un billón de mundos.

Entonces el Honrado por Todo el Mundo dijo a Papiyan, el Maligno: “¡Maravilloso, maravilloso! Deberías de saber que tu elocuencia es una manifestación del poder milagroso de Mañjushri.”

Cuando Mañjushri estaba revelando su poder milagroso, y Papiyan, el Mara, estaba cantando el dharani, treinta y dos mil dioses generaron la determinación de alcanzar la Suprema Iluminación…

Cuando el Buda finalizó la enseñanza de este Sutra, el dios Suguna, Ananda, el Mayor, y todos los humanos, dioses, dragones, gandharvas, asuras, y demás, estaban llenos de júbilo después de haber oído lo que había enseñado el Buda.

 

 

Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Editado a 6-3-2014.



[1] Shravakas.
[2] Pratyekabudas.
[3] Las Tres Puertas de la Liberación.
[4] Shravaka.
[5] Pratyekabuddha.
[6] Arhat.
[7] Nivel o Estadio de un Bodhisattva.
[8] El Mara de los Agregados, el Mara de las Aflicciones, el Mara que es el Señor de la Muerte, y el Mara Celestial.
[9] El mantra proviene de la versión tibetana del Sutra, de la edición de Beijing.