lunes, 18 de julio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Dieciseis-Poniendo Fin a lo No Virtuoso Pensando en un Buda.

Poniendo Fin a lo No Virtuoso Pensando en Un Buda.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, si un Bodhisattva ha recibido los preceptos del seguidor laico, ¿Cómo puede abandonar todos los fenómenos no virtuosos, tanto internos como externos, y cómo puede abandonar las causas y condiciones adversas?”
El Buda dijo: “Buen hombre, si un Bodhisattva tiene fenómenos no virtuosos, internos y externos, y también tiene causas y condiciones adversas, el debería de entrenar su mente fijándola en la imagen de un Buda. Aquel que piensa con devoción en un Buda, será capaz de abandonar los fenómenos no virtuosos internos y externos, y también las causas y condiciones adversas; y verá como se incrementan su compasión  y sabiduría.
Pensando en las Siete Cualidades Excelentes de un Buda.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo se entrena uno?”
El Buda respondió: “Buen hombre, uno debería de pensar en las siete cualidades excelentes de un Tathagata: 1) Su cuerpo; 2) Su permanencia en el Dharma; 3) Su sabiduría; 4) Su realización; 5) Su entrenamiento mental; 6) Sus inconcebibles habilidades; y 7) Su liberación.
¿Por qué Su cuerpo es excelente? El cuerpo de un Tathagata está adornado con treinta y dos marcas maravillosas, y con ochenta características excelentes. El poder de cada sección de sus miembros puede igualar al de 1.080 Airāvanas[1]. Los seres se deleitan sin cansarse de contemplarlo. Esto es llamado la excelencia de Su cuerpo.
¿Por qué Su permanencia en el Dharma es excelente? Tras haberse beneficiado a sí mismo, movido por la compasión, un Tathagata libera y beneficia a innumerables seres. Esto es llamado la excelencia de Su permanencia en el Dharma.
¿Por qué Su sabiduría es excelente? Un Tathagata tiene las Cuatro Sabidurías Libres de Obstáculos[2], las cuales son inalcanzables para los Oyentes y Realizadores Solitarios. Esto es llamado la excelencia de Su sabiduría.
¿Por qué Su realización es excelente? Un Tathagata está realizado en Su vida, votos, visiones, y acciones. Esto es llamado la excelencia de Su realización.
¿Por qué Su entrenamiento mental es excelente? Los logros de un Tathagata, de un Bhagavan, en las tres absorciones meditativas de la Vacuidad, la Carencia de Signos, y la Ausencia de Deseos[3], y los nueve niveles de absorción meditativa, no pueden ser igualados por los logros de los Oyentes y Realizadores Solitarios. Esto es llamado la excelencia de Su entrenamiento mental.
¿Por qué Sus habilidades son excelentes? Los seis poderes milagrosos[4] de un Tathagata no pueden ser igualados por los de los Oyentes y Realizadores Solitarios Además, para ellos es imposible conseguir los Dieciocho Atributos Exclusivos de un Buda: los Diez Poderes, las Cuatro Ausencias de Miedo, la Gran Compasión, y los Tres Recuerdos de la Igualdad. Esto es llamado la excelencia de Sus habilidades.
¿Por qué Su liberación es excelente? Un Tathagata ha conseguido dos liberaciones excelentes por medio de la aniquilación de los obstáculos de las aflicciones y de los obstáculos al conocimiento. El ha erradicado para siempre sus aflicciones, junto con las tendencias latentes, y ha logrado el dominio de la sabiduría y de las condiciones. Esto es llamado la excelencia de Su liberación.
Además, en los Sutras, Shariputra alaba el hecho de que el Tathagata posea siete cualidades excelentes.
Recordando los Diez Epítetos de un Buda.
Un Tathagata supera a los Oyentes y a los Realizadores Solitarios en todos los aspectos-desde su entrenamiento en la visualización de la impureza de un cuerpo en descomposición, hasta su consecución de la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación; desde su base de adorno[5], hasta su base de liberación. Por consiguiente, un Tathagata es llamado el Insuperable[6].
Para beneficiar a los seres, un Tathagata se ha entrenado en la profunda Absorción Meditativa de la Vacuidad, y en la Absorción Meditativa de la Total Suspensión de las Sensaciones y Percepciones; en los cuatro niveles de concentración; en la meditación en el amor benevolente y la compasión hacia los seres; y en la reflexión sobre los Doce Vínculos de la Generación Dependiente.
El Tathagata, el Perfectamente, y Completamente Despierto[7], habla inequívocamente, por eso es llamado el Así Ido[8]. Surgiendo de la base del adorno, el ha alcanzado la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación[9], lo mismo que los Budas del pasado. Por eso es llamado el Tathagata.
El ha adquirido  completamente el verdadero Dharma, el cual es maravilloso, y por eso es llamado Un Digno de Ofrendas[10]. El es digno de todas las ofrendas de dioses y humanos, por eso es llamado Arhat.
El ha realizado las dos verdades: la verdad convencional, y la verdad última. Por eso es llamado el Perfectamente, y Completamente Despierto.
El ha observado con pureza los preceptos y ha conseguido las Tres Claridades Completas[11], por ello es llamado el Perfecto en Conocimiento y Conducta.
El se ha liberado del renacer en los Tres Reinos de la existencia cíclica impulsado por el karma, por ello es llamado el Ido al Gozo[12].
El entiende los dos mundos: el mundo de los seres, y el mundo de su entorno, y por ello es llamado El Que Entiende el Mundo.
El conoce bien los medios hábiles para domar a los seres, por eso es llamado el Domador de los Hombres que Han de Ser Domados.
El hace posible que los seres no sientan miedo, y con destreza les enseña a abandonar el sufrimiento y a conseguir la felicidad; por eso es llamado el Maestro de Dioses y de Humanos.
El conoce todos los fenómenos y todos los procesos, por eso es llamado el Despierto.
El ha vencido a los cuatro demonios[13], por eso es llamado el Bhagavan[14].
Pensando en los Ornamentos y los Logros de un Buda.
Además, uno debería de observar que para beneficiar a los seres, un Tathagata se ha entrenado en los Tres Entrenamientos: moralidad, concentración, y sabiduría. A lo largo de incontables vidas pasadas, él ha beneficiado por igual a amigos y enemigos. El ha erradicado inmensurables aflicciones. El sabe que los seres, debido incluso a una sola aflicción, experimentan un inmensurable sufrimiento durante incontables vidas. Un Tathagata, un Bhagavan, para salvar a los seres, da lo que es difícil de dar, y soporta lo que es difícil de soportar.
Un Buda tiene dos purezas: la pureza de sus ornamentos de mérito y sabiduría, y la pureza de sus logros: el fruto de la liberación, y el fruto de la Iluminación. A través del poder de estas dos purezas, desde los diez primeros dieces[15], hasta los diez dieces finales[16], ningún dios o humano puede encontrar ninguna falta en él. Un Tathagata tiene 80.000 tonos de Brahma, y los seres nunca se cansan de oírlos. Por lo tanto, El supera a todos los Oyentes y Realizadores Solitarios.
Buen hombre, si aquellos que han recibido los preceptos del laico, desean mantenerlos puros, deberían de entrenar sus mentes pensando en un Buda. Aquellos que piensan en un Buda pueden abandonar sus acciones no virtuosas internas y externas, y también las causas y condiciones impuras. Ellos incrementan su sabiduría y compasión; erradican el apego, rechazo, e ignorancia; y se empeñan en todas las acciones virtuosas.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que ha renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Es fácil para los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia entrenar sus mentes pensando en un Buda, pero para aquellos Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil entrenar sus mentes pensando en un Buda. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.





[1] Airāvana, el elefante de Sakra, el Rey de los Dioses.
[2] Catvāri-jñana, son: 1) la sabiduría primordial (swayambhū-jñana) , 2) la omnisciencia (sarvajña) , 3) la sabiduría de la omnisciencia (sarvajña-jñana) y 4) la sabiduría sin esfuerzo.
[3] Las Tres Puertas de la Liberación.
[4] 1) Ojo Divino; 2) Oído Divino; 3) conocimiento de las vidas pasadas de uno y los demás; 4) conocimiento de los pensamientos de los otros; 5) la habilidad de transformar el propio cuerpo, y de viajar instantáneamente a otro lado; 6) erradicación de las aflicciones y de sus descargas.
[5] Sus acumulaciones de mérito y sabiduría.
[6] Anuttara.
[7] Samyak-sambuddha.
[8] Tathagata.
[9] Anuttara-samyak-sambodhi.
[10] Arhat.
[11] Las Tres Claridades son: 1) el conocimiento claro de sus vidas pasadas y de las de los otros, junto con sus causas y condiciones; 2) la claridad de su Ojo Divino que ve las vidas futuras de los seres, junto con sus causas y condiciones; 3) el conocimiento claro de que sus aflicciones han cesado, y que ya no volverán a surgir.
[12] Sugata.
[13] Maras. Los cuatro maras son:1) Papiyan, el Demonio o Mara Celestial que habita en el sexto cielo del Reino del Deseo; 2) el mara de los cinco agregados; 3) el mara de las aflicciones; 4) el Mara que es Yama, el Señor de la Muerte.
[14] El Destructor Transcendente.
[15] Las Diez Acciones Virtuosas.
[16] Los Diez Poderes.

sábado, 16 de julio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Quince-Guardando los Preceptos de Forma Pura.

Guardando los Preceptos de Forma Pura.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo debería alguien que ha recibido estos preceptos, guardarlos de forma pura?”
El Buda dijo: “Buen hombre, para mantener puros los preceptos uno debería de hacer tres cosas: 1) tener fe en el Buda, el Dharma, y la Sangha; 2) creer en la causa y efecto; 3) comprender el significado del Dharma.
Hay otras cuatro cosas: 1) tener amor benevolente; 2) tener compasión; 3) no tener codicia; 4) ayudar a los otros sin deseo de obtener una ulterior recompensa.
Hay otras cinco cosas: 1) retribuir con bondad a los enemigos; 2) salvar y proteger a aquellos que son presa del temor; 3) dar alegremente limosna sin necesidad de que nos la pidan; 4) dar limosnas a todos por igual, sin favoritismos; 5) procurar amor benevolente a todos por igual.
Hay otras cuatro cosas: 1) no menospreciarse a uno mismo, diciendo: “Yo no puedo alcanzar el fruto de la Iluminación”; 2) desear alcanzar la Iluminación a toda costa; 3) entrenarse diligentemente en todos los fenómenos virtuosos; 4) hacer grandes acciones incansablemente, sin llegar nunca a arrepentirse de ello.
Hay otras cuatro cosas: 1) aprender las cosas buenas, y enseñárselas a otros; 2) descartar las cosas malas, y enseñar a otros a abandonarlas; 3) ser diestro a la hora de discriminar entre lo virtuoso, y lo no virtuoso; 4) no aprehender las cosas, y no estar apegado a ellas.
Hay otras cuatro cosas: 1) conocer que todos los fenómenos están carentes de un yo, y de de algo perteneciente a un yo; 2) conocer que todas las acciones tienen su correspondiente efecto; 3) conocer que todos los fenómenos compuestos[1] son impermanentes; 4) conocer que el placer surge del dolor, y que el dolor surge del placer.
Hay otras tres cosas: 1) no aprehender a los seres, no estar apegado a ellos; 2) con una mente ecuánime, dar felicidad a todos los seres; 3) actuar de acuerdo a lo que uno dice.
Hay otras tres cosas: 1) dar a los seres las causas de la felicidad; 2) no buscar recompensa para los actos bondadosos de uno; 3) tener confianza en que uno alcanzará la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación.
Hay otras tres cosas: 1) soportar un intenso sufrimiento para beneficio de los seres; 2) soportar ese sufrimiento continuamente; 3) soportar ese sufrimiento sin tregua, y sin arrepentirse.
Hay otras tres cosas: 1) dar lo que uno ama a otros, aunque en su mente aún haya apego; 2) soportar las persecuciones malévolas, aunque en su mente aún haya enfado; 3) discriminar entre lo virtuoso y no virtuoso, aunque en su mente aún haya engaño.
Hay otras  tres cosas:1) uno utiliza los medios hábiles para enseñar a los seres a abandonar lo no virtuoso; 2) utiliza los medios hábiles para enseñar a los seres a entrenarse en lo virtuoso; 3) el transforma a los seres incansablemente.
Hay otras tres cosas: 1) sin que preocuparse del cuerpo o la vida de uno, hace posible que los seres abandonen su dolor físico; 2) sin preocuparse del cuerpo o la vida de uno, hace posible que los seres abandonen el sufrimiento mental; 3) sin preocuparse del cuerpo o de la vida de uno, enseña a los seres a entrenarse en lo virtuoso.
Hay otras tres cosas: 1) atender los asuntos de otros antes que los de uno; 2) hacer eso sin preferir el tiempo para hacerlo; 3) hacerlo sin preocuparse por el esfuerzo de uno, o con ansiedad.
Hay otras tres cosas: 1) no tener una mente envidiosa; 2) regocijarse cuando uno ve la felicidad de otros; 3) mantener una mente siempre bondadosa, sin interrupción.
Hay otras tres cosas: 1) nunca olvidar el bien que alguien nos haya hecho, aunque sea pequeño; 2) recordar pagar una gran retribución a cambio de un pequeño favor recibido; 3) tener una resolución firme, y nunca tener el pensamiento de arrepentimiento, incluso aunque uno esté soportando un insoportable sufrimiento a lo largo de innumerables vidas.
Hay otras tres cosas: 1) conocer en profundidad los males de experimentar repetidamente los nacimientos y muertes, y nunca abandonar el hacer actos virtuosos; 2) ser el refugio para los seres sin refugio; 3) tener compasión hacia los seres transgresores, y no reprenderlos.
Hay otras tres cosas: 1) permanecer cerca de los buenos amigos; 2) oír el Dharma sin descanso; 3) aceptar fervientemente las enseñanzas de los buenos amigos instruidos.
Hay otras nueve cosas: 1) permanecer alejado de las tres aflicciones[2]; 2) no arrepentirse en los tres tiempos[3]; 3) dar limosna con una mente ecuánime a las tres clases de seres[4].
Hay otras cuatro cosas: 1) cultivar el amor benevolente; 2) la compasión; 3) el regocijo; y 4) la ecuanimidad[5].
Buen hombre, para purificar su mente un Bodhisattva debería de empeñarse en estas acciones virtuosas en dos momentos:1) cuando un Buda ha aparecido en el mundo; 2) cuando un Realizador Solitario ha aparecido en el mundo. Buen hombre, las acciones virtuosas de uno surgen del oír, del reflexionar, y del entrenarse. Uno tiene que oír y reflexionar en el Dharma durante estos dos periodos de tiempo, pero el entrenamiento espiritual no está limitado a estos dos periodos de tiempo.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: quienes han renunciado a llevar una vida en familia, y quienes llevan una vida en familia. Para los Bodhisattvas que han  renunciado a la vida en familia es fácil mantener puros sus preceptos, pero para aquellos Bodhisattvas que llevan una vida en familia el mantener sus preceptos puros es difícil. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Samskrta-dharma.
[2] Apego, rechazo, e ignorancia.
[3] Presente, pasado, y futuro.
[4] Al virtuoso, al no virtuoso, y al neutro.
[5] Los Cuatro Inmensurables.

lunes, 11 de julio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico.Capítulo Catorce-Recibiendo los Preceptos del Laico.

Recibiendo los Preceptos del Laico.
Haciendo Ofrendas a las Seis Direcciones.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo pueden los Bodhisattvas que llevan una vida en familia recibir los preceptos del seguidor laico?”
El Buda respondió: “Buen hombre, si un Bodhisattva que lleva una vida en familia quiere aceptar y observar los preceptos del laico, en primer lugar el debería de hacer ofrendas a las seis direcciones, siguiendo este orden: Este, Sur, Oeste, Norte, Nádir, y Zénit.
El Este se refiere a los padres. Si alguien hace ofrendas a sus padres, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, medicinas, alojamiento, y cosas valiosas; si reverentemente los obedece, y los alaba respetuosamente, él está haciendo ofrendas al Este. Sus padres le retribuyen de cinco formas: 1) lo aman de verdad; 2) nunca lo engañan; 3) le dan sus riquezas; 4) lo casan dentro de un gran clan; 5) le enseñan los diversos oficios.
El Sur se refiere a los maestros. Si alguien hace ofrendas a sus maestros, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, y medicinas; y reverentemente los obedece, los alaba respetuosamente, y acepta y aplica sus buenas enseñanzas desde la mañana hasta la noche, él está haciendo ofrendas al Sur. Sus maestros le retribuyen de cinco formas: 1) le dan enseñanzas rápidamente; 2) le enseñan todo lo que ellos pueden enseñar; 3) no sienten celos si él los llega a superar; 4) los recomiendan a maestros más aptos, y a buenos amigos; 5) les legan sus riquezas.
El Oeste se refiere a las esposas. Si alguien hace ofrendas a su esposa, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, medicinas, collares, y otros ornamentos, él está haciendo ofrendas al Oeste. Su mujer se lo retribuye de catorce formas: 1) ella pone lo mejor de sí en sus tareas; 2) siempre hace su trabajo sin indolencia, ni negligencia; 3) siempre completa sus tareas; 4) hace su trabajo rápidamente; 5) atiende a los invitados de forma adecuada; 6) mantiene limpia la casa y el lecho; 7) lo ama y respeta, y siempre utiliza palabras agradables; 8) da instrucciones a los sirvientes con palabras agradables; 9) es sobresaliente en la protección de la riqueza familiar; 10) se levanta temprano, y se retira tarde; 11) prepara comidas puras; 12) tolera las admoniciones; 13) no da a conocer las faltas de otros; 14) visita al enfermo y al angustiado.
El Norte se refiere a los buenos amigos instruidos. Si alguien pone lo mejor de sí en hacer ofrendas a los buenos amigos instruidos, les presta reverentemente obediencia, y los alaba con gentiles palabras, él está haciendo ofrendas al Norte. Sus buenos amigos instruidos lo retribuyen de cuatro formas: 1) le enseñan como entrenarse en lo virtuoso; 2) hacen posible que él abandone lo no virtuoso; 3) alivian su miedo, y lo salvan de él; 4) le ayudan a no abandonar el autocontrol.
El Nádir se refiere a los esclavos y sirvientes. Si alguien provee a sus esclavos y sirvientes dándoles ropas, comida y bebida, medicinas, y no los reprende o golpea, está haciendo ofrendas al Nádir. Sus esclavos y sirvientes lo retribuyen de diez formas: 1) no cometiendo crímenes; 2) haciendo el trabajo antes de que se lo digan; 3) terminando siempre sus trabajos; 4) trabajando con rapidez; 5) no abandonando nunca su señor, aunque sea pobre; 6) levantándose temprano; 7) guardando sus recursos; 8) retribuyendo con mucho lo poco recibido; 9) respetando fielmente a sus señores; 10) evitando dar a  conocer las faltas de otros.
El Zénit se refiere a los ascetas y brahmines. Si alguien hace ofrendas a los ascetas y brahmines, dándoles ropa, comida y bebida, alojamiento, ropas de cama y medicinas, los salva del miedo, les da comida durante el periodo de hambruna, no da a conocer las faltas que ha oído respecto a ellos, los obedece reverentemente, y los alaba respetuosamente, el está haciendo ofrendas al Zénit. Los ascetas lo retribuyen de cinco formas: 1) posibilitan que en él surja la fe; 2) le dan enseñanzas para desarrollar su sabiduría; 3) le enseñan a dar limosna; 4) le enseñan a observar los preceptos; 5) le enseñan a escuchar asiduamente el Dharma.
Aquellos que hacen ofrendas a las seis direcciones pueden incrementar su riqueza y la duración de su vida. Ellos son capaces de aceptar y observar los preceptos morales del laico.
Permisos, y Examen de Cualificación para Quien Recibe los Preceptos Morales.
Buen hombre, si uno quiere aceptar y observar los preceptos morales del laico para incrementar su riqueza y la duración de su vida, en primer lugar debe de pedir el beneplácito de sus padres. Una vez obtenido su permiso, a continuación uno debería de informar a su esposa y a sus sirvientes. Con su consentimiento, uno debería de comunicárselo al rey. Con el permiso real, uno debería de ir a alguien que haya abandonado la vida en familia y que haya generado la mente de la Iluminación, y entonces decir estas palabras: “¡Oh, Virtuoso! Yo soy un hombre con el cuerpo de un varón; y yo deseo recibir los preceptos morales del laico. Movido por la compasión, por favor, dame tu permiso.”
Entonces el monje debiera preguntar: “¿Has recibido permiso de tus padres, esposa, sirvientes, y del rey?“. Si la respuesta es afirmativa, entonces él pregunta:” ¿Debes algo que pertenezca al Buda, al Dharma, a la Sangha, o a otros?” Si la contestación es negativa, entonces él pregunta: “¿Tienes alguna enfermedad en cuerpo o mente?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Tienes ambos órganos sexuales, el masculino y el femenino, o no tienes órgano sexual?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Has hecho alguna vez cosas impuras con un monje o una monja?” Si la respuesta es negativa, entonces pregunta: “¿Has cometido alguna vez alguna de las cinco transgresiones sin expiación[1]?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Has sido alguna vez un ladrón del Dharma[2]? ¿Has violado alguna vez los ocho preceptos[3]? ¿Has abandonado alguna vez a tus padres o maestros cuando estaban enfermos? ¿Has matado alguna vez a alguien que había generado la mente de la Iluminación? ¿Has robado alguna vez algo perteneciente a esta Sangha? ¿Has utilizado alguna vez un habla que causara división, o que resultara insultante? ¿Has deshonrado alguna vez a tu madre o a tus hermanas? ¿Has mentido a las multitudes?”
La Dificultad de Mantener los Preceptos Morales del Laico.
Si la respuesta es negativa, entonces él dice: “Buen hombre, es extremadamente difícil mantener los preceptos morales del laico. ¿Por qué? Porque esos preceptos son las raíces de los diez preceptos de los noviciados[4] de monjes y monjas;  de los votos monásticos completos de monjes y monjas, de los votos del Bodhisattva, e incluso de la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación. Si uno acepta y observa celosamente los preceptos morales del laico, uno conseguirá sus inmensurables beneficios. Si uno viola alguno de ellos, como consecuencia sufrirá un inmenso sufrimiento en los tres destinos desafortunados, durante innumerables vidas. ¿Puedes aceptar y observar fervientemente estos preceptos para adquirir los innumerables beneficios que de ello se deriva?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Es extremadamente difícil observar los preceptos morales del laico. Después de haber tomado refugio en el Buda, sería mejor perder la vida que confiar en Mahesvara, el Rey de los Dioses, o en otros dioses. Después de haber tomado refugio en el Dharma, sería mejor perder la vida que confiar en los textos no budistas. Después de haber tomado refugio en la Sangha, sería mejor perder la vida que confiar en no budistas, o aquellos que son perversos.  ¿Puedes tomar refugio con sinceridad en las Tres Joyas?” Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Es extremadamente difícil observar los preceptos morales del laico. Tomar refugio en las Tres Joyas significa no infundir miedo a los seres, por medio de no hacerles daño. Si uno puede dar la ausencia de miedo como limosna, entonces, en efecto uno ha recibido los votos del practicante laico, y con el tiempo alcanzará la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación. ¿Puedes dar a los seres esa ausencia de temor?”
Las Retribuciones de las Cinco Malas Acciones.
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:”Uno no puede aumentar su riqueza, o la duración de su vida, por cinco razones. ¿Cuáles son estas cinco? Son el matar, el robar, la conducta sexual errónea, el mentir, y el beber alcohol.
Aquel que mata a los seres ha de padecer sufrimientos, tales como el tener una apariencia desagradable, desprecio, debilidad, tener una vida corta, pérdida de la riqueza, verse separado de la familia, ser reprendido por los santos y sabios, no ser creído por otros, y sufrir castigo por actos cometidos por otros. Estas son las llamadas “las retribuciones en la presente vida” para las malas acciones. Después de la muerte, él caerá en el infierno, para adoptar una horrible apariencia, debilidad, desprecio, una vida larga, y un sufrimiento espantoso, incluidos el hambre y la sed. Estas son llamadas “las retribuciones en la siguiente vida” para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, el volverá a tener una apariencia desagradable, pobreza, y una vida corta. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede traer un decrecimiento en las cosechas de frutas, melones, y las cinco clases de granos, ocasionando problemas a todo el mundo.
Aquel que se deleita en el robo, tiene una apariencia desagradable, debilidad, desprecio, una vida corta, pérdida de la riqueza, separación de la familia, sufre el que los otros sospechen por los bienes robados, no es creído por los otros a pesar de buscar su confianza, y es reprobado por santos y sabios. Estas son llamadas las retribuciones en la presente vida para las malas acciones. Después de la muerte, caerá en el infierno adoptando una horrible apariencia, debilidad, desprecio, una vida larga, y un sufrimiento espantoso, incluyendo el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, una y otra vez será pobre puesto que perderá su riqueza tan pronto como la adquiera. El no será amado por sus padres, hermanos, o esposa; y vivirá en el sufrimiento y el pesar. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede impedir que la gente gane fuerza y una buena apariencia en base a la alimentación, causando problemas en el mundo.
Aquel que se deleita en la conducta sexual incorrecta, es incapaz de proteger su propio cuerpo, ni el de otros. Sus mentiras preceden a sus actos, y los otros desconfían de él. El siempre está preocupado, y su mente está sumida en el caos, siendo incapaz de cultivar lo virtuoso. Pierde su riqueza, y tiene una vida corta; y su mujer no lo ama. Estas son  llamadas las retribuciones en la presente vida para las malas acciones. Después de la muerte, el caerá en el infierno para adoptar una apariencia horrible, debilidad, una vida larga, y un sufrimiento inmensurable, incluyendo el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la vida siguiente para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, el volverá a tener una apariencia desagradable, y una boca cruel, y a los demás les desagradará verlo. El será incapaz de proteger a su esposa, concubinas, e hijos. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede traer disminuciones para las cosas externas.
Aquel que se deleita en la mentira tiene una boca despiadada, y una apariencia desagradable. Sus palabras, incluso siendo ciertas, no son aceptadas por los demás; y los demás lo aborrecen y no les agrada verlo. Estas son llamadas las retribuciones en esta vida para las malas acciones. Tras la muerte, el caerá en el infierno para padecer un sufrimiento inmenso de hambre, sed, y calor. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, su cuerpo y habla serán deficientes. Incluso aunque diga la verdad, los otros no lo creerán, y se sentirán a disgusto viéndolo. Incluso aunque él exponga el verdadero Dharma, los otros no encontrarán deleite en la escucha. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede hacer que los recursos del mundo disminuyan.
Aquel que se deleita en beber alcohol, con frecuencia pierde las cosas en esta misma vida. Enfermo de cuerpo y mente, tiene una apariencia desagradable y pierde su sabiduría. Al aficionarse a las peleas, su desprestigio va aumentando. El es reprobado por otros, y a los demás les disgusta verlo. Sin ningún sentido de la vergüenza y del deshonor, el es incapaz de cultivar lo virtuoso. Estas son llamadas las retribuciones en esta vida para las malas acciones. Tras la muerte, caerá en el infierno para padecer un insoportable sufrimiento, incluido el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, su mente volverá a ser caótica, incapaz de recordar o de reflexionar en fenómenos virtuosos. A través del poder de las causas y condiciones, sus malas acciones pueden hacer que los recursos del mundo decaigan.
Qué Hacer, y Qué no Hacer.
Él pregunta: “Buen hombre, ¿Puedes permanecer alejado de estas cinco acciones no virtuosas?” Si la respuesta es afirmativa, entonces dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos morales del laico uno no debiera de tener falta de escrúpulos al ser inducido por alguna de las cuatro emociones perturbadoras. ¿Qué cuatro emociones? Son la codicia, el enfado, el engaño, y el miedo. ¿Puedes permanecer apartado de estas cuatro aflicciones?
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de visitar cinco lugares. ¿Qué cinco? Son: 1) una carnicería, 2) un lugar de prostitución, 3) una taberna, 4) la casa del rey, y 5) la casa de un sin casta. ¿Puedes permanecer alejado de estos cinco lugares?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos morales del laico, uno no debería de hacer cinco cosas: 1) vender seres; 2) vender armamento; 3) vender venenos; 4) vender alcohol; y 5) sacar aceite del cuerpo de los seres. ¿Puedes evitar hacer estas cinco cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de hacer tres cosas: 1) hacer redes para capturar seres; 2) extraer tinte azul de los seres; y 3) hacer cuero. ¿Puedes evitar hacer estas tres cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de hacer otras dos cosas: 1) involucrarse en los seis tipos de juego; 2) cantar, bailar, o tocar diversos tipos de música. ¿Puedes evitar hacer estas dos cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:” Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno debería de permanecer alejado de cuatro clases de personas: 1) de los aficionados al juego; 2) de los alcohólicos; 3) de los farsantes; 4) de los vendedores de alcohol. ¿Puedes permanecer alejado de estas cuatro clases de personas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico, uno no debería de abandonar el autocontrol ni siquiera en ciertos momentos: cuando uno tiene frio, calor, hambre, sed, o está harto; al amanecer o al ocaso; cuando se está planeando, haciendo, perdiendo, o consiguiendo algo; cuando uno siente arrepentimiento, miedo, o alegría; durante un ataque de bandidos o cuando suben los precios del grano; cuando se es joven, cuando se es importante, cuando se es viejo, o cuando uno está enfermo; en la riqueza, en la pobreza, o cuando se está buscando un medio de vida. Durante todas estas ocasiones uno puede dejar de entrenarse en las buenas acciones. ¿Podrías tu continuar entrenándote en las buenas acciones durante esos momentos?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:”Buen hombre, para recibir los preceptos del laico, uno debería de aprender primero los temas mundanos. Tras haber conseguido dominarlos, uno debería de buscar la riqueza de forma estrictamente acorde a la ley. La riqueza de uno debería de ser dividida en cuatro partes. Una parte debería de ser disfrutada por uno mismo, sus padres, su esposa, y su entorno; dos partes deberían de ser invertidas en negocios estrictamente acordes con la ley; la parte restante debería de ser guardada para otro uso. ¿Puedes hacer estas cuatro cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, el no debería de guardar su riqueza en cuatro sitios: 1) con una persona muy mayor; 2) en un lugar lejano; 3) con una persona malévola; 4) con una persona poderosa. ¿Puedes permanecer apartado de ellos?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno debería de evitar a cuatro clases de malas personas: 1) aquellos que se deleitan en hablar de las faltas de otros; 2) aquellos que se deleitan en mantener visiones erróneas; 3) aquellos que ocultan sus mentes malevolentes tras palabras aduladoras; 4) aquellos que hablan mucho y hacen poco. ¿Puedes permanecer apartado de estas cuatro clases de malas personas?”
Las Preparaciones para Recibir los Preceptos Morales del Laico.
Si la respuesta es afirmativa, entonces él le dice a uno que permanezca durante seis meses cerca de un hombre sabio que haya renunciado a la vida en familia, sirviéndolo. Este hombre sabio debería de observar atentamente los cuatro modos de actividad para asegurarse de que uno hace todo tal como le ha sido enseñado.
Pasados seis meses, este hombre sabio debería de reunir para celebrar una ceremonia a veinte miembros de la Sangha, y entonces anunciar: “Oídme, grandes monjes virtuosos. Este hombre ha pedido el permiso de la Sangha para recibir los preceptos del laico. Durante seis meses, él ha llevado las cuatro formas puras de actividad, y él sinceramente acepta y sostiene el nivel de augusta pureza. Este hombre posee un cuerpo de varón. Si otorgáis vuestro permiso, permaneced en silencio. Si no es así, hablad.”
Si los monjes dan su permiso, el hombre sabio debería de decir estas palabras: “Buen hombre, escucha con atención, escucha con atención. Todos los monjes juntos te han dado su permiso para recibir y observar los preceptos del laico. Estos preceptos son la raíz de todo lo bueno. Observando estos preceptos[5], aquellos que han llegado a completarlos, lograrán los frutos del Oyente, llegando a Entrar en la Corriente, Retornar Una Vez, y No Retornar Más[6]. Aquellos que violan cualquiera de estos preceptos, tras la muerte, caerán en uno de los tres destinos desafortunados. Buen hombre, los preceptos del laico son inconcebibles. ¿Por qué? Porque después de haber recibido estos preceptos, los cinco deseos[7] de uno no pueden impedir que llegue a convertirse en alguien que Entra en la Corriente, o incluso en uno Que No Retorna Más. Por tanto, son inconcebibles. ¿Puedes aceptar estos preceptos, movido por la compasión hacia los seres?”
Si la respuesta es afirmativa, el hombre sabio debería de explicarle los Tres Refugios, uno por uno. Después de que uno haya tomado los Tres Refugios, uno es llamado un upasaka[8]. Entonces el hombre sabio debiera decir: “Buen hombre, escucha atentamente, escucha atentamente. El Así Ido, el Perfectamente Despierto[9], habla de la aceptación por parte de uno de los cinco preceptos en una medida, en pequeña medida, en nula medida, en gran medida, y en plena medida.
Después de que uno haya tomado los Tres Refugios, si uno no acepta los cinco preceptos, es llamado un seguidor laico. Si uno acepta uno de los cinco preceptos, es llamado una medida; si uno acepta dos preceptos, es llamado una medida pequeña; si uno acepta dos preceptos, y entonces abandona uno de ellos, es llamado una medida nula; si uno acepta tres o cuatro preceptos, es llamado una medida grande; si uno acepta los cinco preceptos es llamado una medida plena. ¿Quieres ser un laico de una medida, o un laico de medida plena?
Después de que uno haya manifestado su elección, el sabio debería de enseñarle los preceptos.
Los Seis Preceptos Principales del Seguidor Laico.
Tras impartir los cinco preceptos, el hombre sabio debería de decir estas palabras: “Buen hombre, para un seguidor laico, hay seis preceptos principales.
(1)   Este es el primer precepto principal: uno no debiera de poner fin a la vida de otro ser, ni siquiera una hormiga, ni aún en el caso de que peligren su cuerpo o vida. Si uno mata o incita a otros a matar, uno inmediatamente pierde este voto del seguidor laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(2)   Este es el segundo precepto principal: uno no debiera de robar nada, ni siquiera una moneda, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(3)   Este es el tercer precepto principal: uno no debiera de contar mentiras incluso a costa de su cuerpo o vida, como cuando dice que ha visualizado la impureza de un cuerpo en descomposición, o que se ha convertido en uno Que No Retorna Más. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(4)   Este es el cuarto precepto principal: uno no debiera de involucrarse en conductas sexuales inapropiadas, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(5)   Este es el quinto precepto principal: uno no debería de hablar de las faltas de los monjes, monjas, laicos, y laicas, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(6)   Este es el sexto precepto principal: uno no debiera de vender alcohol incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
Buen hombre, si uno acepta estos preceptos y los mantiene celosamente sin violarlos, uno conseguirá el fruto de precepto. Buen hombre, los preceptos del laico son considerados como una guirnalda, y también como un adorno, y su maravillosa fragancia se difunde por mundos ilimitados. Son los buenos principios que prohíben las malas acciones. Son un insuperable almacén de tesoros, el lugar del gran silencio, el aroma del rocío dulce, la tierra en la que se produce todo lo que es bueno. Uno adquiere esos innumerables beneficios por la mera aspiración a observar estos preceptos, y muchos más se adquirirán, por tanto, si uno los observa con atención unipuntual, sin violarlos nunca.
Los Veintiocho Preceptos Menores del Laico.
Buen hombre, los siguientes preceptos del laico son pronunciados por el Buda:
(1)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de hacer ofrendas a sus padres y a sus maestros, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(2)   Si un laico que ha aceptado este precepto, manifiesta indulgencia en el consumo de alcohol, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(3)   Si un laico que ha aceptado este precepto, puesto que no le agrada, deja de visitar al enfermo, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(4)   Si un laico que ha aceptado este precepto se niega a dar algo a quien pide limosna, dejándolo con las manos vacías, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(5)   Supón que un laico que ha aceptado este precepto ve a alguien, entre los mayores, monjes, monjas, laicos, y laicas; si deja de levantarse a recibirlos, saludarlos, y darles la bienvenida, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(6)   Supón que un laico que ha aceptado este precepto ve a alguien, entre los monjes, monjas, laicos y laicas, que viola algún precepto. Si él dice arrogantemente: “Yo soy mejor que él; él es menos que yo”, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(7)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de observar los ocho preceptos, y de hacer ofrendas a las Tres Joyas durante los seis días de purificación  de cada mes, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(8)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de ir a escuchar enseñanzas sobre Dharma, cuando estas son impartidas en un radio de 20Km de donde reside, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(9)   Si un laico que ha aceptado este precepto coge ropa de cama o mobiliario perteneciente a un templo, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(10)                      Si un laico que ha aceptado este precepto sospecha que puede haber insectos en el agua, pero no obstante la bebe, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(11)                      Si un laico que ha aceptado este precepto viaja solo a través de áreas peligrosas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(12)                      Si un laico que ha aceptado este precepto pasa toda la noche solo en un monasterio de monjas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(13)                      Si un laico que ha aceptado este precepto golpea y regaña a sus esclavos, sirvientes, o a extraños, con la intención de proteger su riqueza o su vida, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(14)                      Si un laico que ha aceptado este precepto sirve las sobras a los monjes, monjas, laicos, y laicas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(15)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría gatos o zorros, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(16)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría animales, tales como elefantes, caballos, vacas, cabras, camellos, o burros, y se niega a dárselos a alguien  que no ha recibido los preceptos del practicante laico, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(17)                      Si un laico que ha aceptado este precepto deja de almacenar ropas ceremoniales, boles para mendigar, y bastones, (para dar a monjes y monjas), ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(18)                      Si un laico que ha aceptado este precepto necesita ganarse la vida como granjero, pero no es diligente en la búsqueda de buena tierra de labor y de agua pura, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(19)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto se gana la vida como un comerciante que vende los artículos al peso. El no debería de subir el precio, previamente acordado, de un bien; y debería de pesar los bienes honestamente. Si él no lo hace así, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(20)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto mantiene relaciones sexuales en un lugar[10], o en un momento inadecuado[11]; él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(21)                      Si un laico que ha aceptado este precepto deja de pagar los impuestos de su negocio, y sale huyendo, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(22)                      Si un laico que ha aceptado este precepto viola las leyes de su país, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(23)                      Si un laico que ha aceptado este precepto disfruta de los granos, frutas, melones, y vegetales frescos que él ha adquirido, y no los ofrece en primer lugar a las Tres Joyas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(24)                      Si un laico que ha aceptado este precepto expone y alaba el Dharma, a pesar de no tener permiso de la Sangha para hacerlo, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(25)                      Si un laico que ha aceptado este precepto camina delante de un monje o de un novicio, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(26)                      Si, cuando está sirviendo comida en un templo, un laico sirve mejor y más comida a su maestro que a los otros monjes, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(27)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría gusanos de seda, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(28)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto encuentra a una persona enferma en el camino. Si él sigue andando sin parar a ver lo que le sucede, y deja de hacer todo lo necesario para ayudarle, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
Buen hombre, si un laico puede aceptar y mantener celosamente estos preceptos, él es llamado “una flor de pundarika entre los laicos”, “una maravillosa fragancia suprema entre los laicos”, “una flor de loto pura entre los laicos”, “un verdadero tesoro entre los laicos”, y “un hombre extraordinario entre los laicos”.
Buen hombre, como el Buda ha dicho, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia son llamados monjes y monjas; los Bodhisattvas que llevan una vida en familia son llamados laicos y laicas. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han abandonado la vida en familia el mantener sus votos monásticos; pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia resulta difícil mantener sus votos de laico. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Matar a la madre, al padre, hacer sangre intencionadamente  a un Buda, matar a un Arhat, crear división en la Sangha.
[2] Un ladrón del Dharma es alguien que lee textos de Dharma que le están prohibidos o para los cuales no reúne los requisitos necesarios, alguien que escucha el Dharma a escondidas, o alguien que se atribuye obras o comentarios sobre Dharma que son plagios de otros.
[3] No matar, no robar, abstenerse del sexo, no mentir, no beber alcohol, no usar perfumes o joyas, no dormir en camas lujosas, no comer a partir del medio día. Los laicos pueden aceptar estos ocho preceptos durante un periodo de 24 horas en los días 8, 14, 15, 23, 29, y 30 de cada mes lunar, en los seis días de purificación.
[4] 1) no matar; 2) no robar; 3) mantener la castidad; 4) no mentir; 5) no beber alcohol; 6) no utilizar perfumes o adornos; 7) no cantar, bailar, o asistir a espectáculos; 8) no dormir en camas lujosas; 9) no comer a partir del medio día; 10) no tocar o atesorar dinero y joyas.
[5] Los preceptos de la Liberación Individual (Pratimoksa).
[6] Un laico que observe perfectamente los Votos o Preceptos de la Liberación Individual, llega a alcanzar los tres primeros frutos del Vehículo de los Oyentes. Cuando alcanza el nivel de un Destructor de Enemigos (Arhat) se convierte en un monje.
[7] Los deseos hacia los placeres de los sentidos.
[8] Un seguidor laico del Dharma del Buda. Upasika, es el femenino.
[9] Tathagata-sambuddha.
[10] En las cercanías de un templo o de una estupa.
[11] Cuando uno está próximo al maestro espiritual, a monjes o monjas, y a los padres; cuando se están cumpliendo los ocho preceptos; en el periodo de menstruación.