lunes, 11 de julio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico.Capítulo Catorce-Recibiendo los Preceptos del Laico.

Recibiendo los Preceptos del Laico.
Haciendo Ofrendas a las Seis Direcciones.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo pueden los Bodhisattvas que llevan una vida en familia recibir los preceptos del seguidor laico?”
El Buda respondió: “Buen hombre, si un Bodhisattva que lleva una vida en familia quiere aceptar y observar los preceptos del laico, en primer lugar el debería de hacer ofrendas a las seis direcciones, siguiendo este orden: Este, Sur, Oeste, Norte, Nádir, y Zénit.
El Este se refiere a los padres. Si alguien hace ofrendas a sus padres, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, medicinas, alojamiento, y cosas valiosas; si reverentemente los obedece, y los alaba respetuosamente, él está haciendo ofrendas al Este. Sus padres le retribuyen de cinco formas: 1) lo aman de verdad; 2) nunca lo engañan; 3) le dan sus riquezas; 4) lo casan dentro de un gran clan; 5) le enseñan los diversos oficios.
El Sur se refiere a los maestros. Si alguien hace ofrendas a sus maestros, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, y medicinas; y reverentemente los obedece, los alaba respetuosamente, y acepta y aplica sus buenas enseñanzas desde la mañana hasta la noche, él está haciendo ofrendas al Sur. Sus maestros le retribuyen de cinco formas: 1) le dan enseñanzas rápidamente; 2) le enseñan todo lo que ellos pueden enseñar; 3) no sienten celos si él los llega a superar; 4) los recomiendan a maestros más aptos, y a buenos amigos; 5) les legan sus riquezas.
El Oeste se refiere a las esposas. Si alguien hace ofrendas a su esposa, tales como ropas, comida y bebida, ropas de cama, medicinas, collares, y otros ornamentos, él está haciendo ofrendas al Oeste. Su mujer se lo retribuye de catorce formas: 1) ella pone lo mejor de sí en sus tareas; 2) siempre hace su trabajo sin indolencia, ni negligencia; 3) siempre completa sus tareas; 4) hace su trabajo rápidamente; 5) atiende a los invitados de forma adecuada; 6) mantiene limpia la casa y el lecho; 7) lo ama y respeta, y siempre utiliza palabras agradables; 8) da instrucciones a los sirvientes con palabras agradables; 9) es sobresaliente en la protección de la riqueza familiar; 10) se levanta temprano, y se retira tarde; 11) prepara comidas puras; 12) tolera las admoniciones; 13) no da a conocer las faltas de otros; 14) visita al enfermo y al angustiado.
El Norte se refiere a los buenos amigos instruidos. Si alguien pone lo mejor de sí en hacer ofrendas a los buenos amigos instruidos, les presta reverentemente obediencia, y los alaba con gentiles palabras, él está haciendo ofrendas al Norte. Sus buenos amigos instruidos lo retribuyen de cuatro formas: 1) le enseñan como entrenarse en lo virtuoso; 2) hacen posible que él abandone lo no virtuoso; 3) alivian su miedo, y lo salvan de él; 4) le ayudan a no abandonar el autocontrol.
El Nádir se refiere a los esclavos y sirvientes. Si alguien provee a sus esclavos y sirvientes dándoles ropas, comida y bebida, medicinas, y no los reprende o golpea, está haciendo ofrendas al Nádir. Sus esclavos y sirvientes lo retribuyen de diez formas: 1) no cometiendo crímenes; 2) haciendo el trabajo antes de que se lo digan; 3) terminando siempre sus trabajos; 4) trabajando con rapidez; 5) no abandonando nunca su señor, aunque sea pobre; 6) levantándose temprano; 7) guardando sus recursos; 8) retribuyendo con mucho lo poco recibido; 9) respetando fielmente a sus señores; 10) evitando dar a  conocer las faltas de otros.
El Zénit se refiere a los ascetas y brahmines. Si alguien hace ofrendas a los ascetas y brahmines, dándoles ropa, comida y bebida, alojamiento, ropas de cama y medicinas, los salva del miedo, les da comida durante el periodo de hambruna, no da a conocer las faltas que ha oído respecto a ellos, los obedece reverentemente, y los alaba respetuosamente, el está haciendo ofrendas al Zénit. Los ascetas lo retribuyen de cinco formas: 1) posibilitan que en él surja la fe; 2) le dan enseñanzas para desarrollar su sabiduría; 3) le enseñan a dar limosna; 4) le enseñan a observar los preceptos; 5) le enseñan a escuchar asiduamente el Dharma.
Aquellos que hacen ofrendas a las seis direcciones pueden incrementar su riqueza y la duración de su vida. Ellos son capaces de aceptar y observar los preceptos morales del laico.
Permisos, y Examen de Cualificación para Quien Recibe los Preceptos Morales.
Buen hombre, si uno quiere aceptar y observar los preceptos morales del laico para incrementar su riqueza y la duración de su vida, en primer lugar debe de pedir el beneplácito de sus padres. Una vez obtenido su permiso, a continuación uno debería de informar a su esposa y a sus sirvientes. Con su consentimiento, uno debería de comunicárselo al rey. Con el permiso real, uno debería de ir a alguien que haya abandonado la vida en familia y que haya generado la mente de la Iluminación, y entonces decir estas palabras: “¡Oh, Virtuoso! Yo soy un hombre con el cuerpo de un varón; y yo deseo recibir los preceptos morales del laico. Movido por la compasión, por favor, dame tu permiso.”
Entonces el monje debiera preguntar: “¿Has recibido permiso de tus padres, esposa, sirvientes, y del rey?“. Si la respuesta es afirmativa, entonces él pregunta:” ¿Debes algo que pertenezca al Buda, al Dharma, a la Sangha, o a otros?” Si la contestación es negativa, entonces él pregunta: “¿Tienes alguna enfermedad en cuerpo o mente?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Tienes ambos órganos sexuales, el masculino y el femenino, o no tienes órgano sexual?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Has hecho alguna vez cosas impuras con un monje o una monja?” Si la respuesta es negativa, entonces pregunta: “¿Has cometido alguna vez alguna de las cinco transgresiones sin expiación[1]?” Si la respuesta es negativa, entonces él pregunta: “¿Has sido alguna vez un ladrón del Dharma[2]? ¿Has violado alguna vez los ocho preceptos[3]? ¿Has abandonado alguna vez a tus padres o maestros cuando estaban enfermos? ¿Has matado alguna vez a alguien que había generado la mente de la Iluminación? ¿Has robado alguna vez algo perteneciente a esta Sangha? ¿Has utilizado alguna vez un habla que causara división, o que resultara insultante? ¿Has deshonrado alguna vez a tu madre o a tus hermanas? ¿Has mentido a las multitudes?”
La Dificultad de Mantener los Preceptos Morales del Laico.
Si la respuesta es negativa, entonces él dice: “Buen hombre, es extremadamente difícil mantener los preceptos morales del laico. ¿Por qué? Porque esos preceptos son las raíces de los diez preceptos de los noviciados[4] de monjes y monjas;  de los votos monásticos completos de monjes y monjas, de los votos del Bodhisattva, e incluso de la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación. Si uno acepta y observa celosamente los preceptos morales del laico, uno conseguirá sus inmensurables beneficios. Si uno viola alguno de ellos, como consecuencia sufrirá un inmenso sufrimiento en los tres destinos desafortunados, durante innumerables vidas. ¿Puedes aceptar y observar fervientemente estos preceptos para adquirir los innumerables beneficios que de ello se deriva?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Es extremadamente difícil observar los preceptos morales del laico. Después de haber tomado refugio en el Buda, sería mejor perder la vida que confiar en Mahesvara, el Rey de los Dioses, o en otros dioses. Después de haber tomado refugio en el Dharma, sería mejor perder la vida que confiar en los textos no budistas. Después de haber tomado refugio en la Sangha, sería mejor perder la vida que confiar en no budistas, o aquellos que son perversos.  ¿Puedes tomar refugio con sinceridad en las Tres Joyas?” Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Es extremadamente difícil observar los preceptos morales del laico. Tomar refugio en las Tres Joyas significa no infundir miedo a los seres, por medio de no hacerles daño. Si uno puede dar la ausencia de miedo como limosna, entonces, en efecto uno ha recibido los votos del practicante laico, y con el tiempo alcanzará la Insuperable, Completa, y Perfecta Iluminación. ¿Puedes dar a los seres esa ausencia de temor?”
Las Retribuciones de las Cinco Malas Acciones.
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:”Uno no puede aumentar su riqueza, o la duración de su vida, por cinco razones. ¿Cuáles son estas cinco? Son el matar, el robar, la conducta sexual errónea, el mentir, y el beber alcohol.
Aquel que mata a los seres ha de padecer sufrimientos, tales como el tener una apariencia desagradable, desprecio, debilidad, tener una vida corta, pérdida de la riqueza, verse separado de la familia, ser reprendido por los santos y sabios, no ser creído por otros, y sufrir castigo por actos cometidos por otros. Estas son las llamadas “las retribuciones en la presente vida” para las malas acciones. Después de la muerte, él caerá en el infierno, para adoptar una horrible apariencia, debilidad, desprecio, una vida larga, y un sufrimiento espantoso, incluidos el hambre y la sed. Estas son llamadas “las retribuciones en la siguiente vida” para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, el volverá a tener una apariencia desagradable, pobreza, y una vida corta. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede traer un decrecimiento en las cosechas de frutas, melones, y las cinco clases de granos, ocasionando problemas a todo el mundo.
Aquel que se deleita en el robo, tiene una apariencia desagradable, debilidad, desprecio, una vida corta, pérdida de la riqueza, separación de la familia, sufre el que los otros sospechen por los bienes robados, no es creído por los otros a pesar de buscar su confianza, y es reprobado por santos y sabios. Estas son llamadas las retribuciones en la presente vida para las malas acciones. Después de la muerte, caerá en el infierno adoptando una horrible apariencia, debilidad, desprecio, una vida larga, y un sufrimiento espantoso, incluyendo el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, una y otra vez será pobre puesto que perderá su riqueza tan pronto como la adquiera. El no será amado por sus padres, hermanos, o esposa; y vivirá en el sufrimiento y el pesar. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede impedir que la gente gane fuerza y una buena apariencia en base a la alimentación, causando problemas en el mundo.
Aquel que se deleita en la conducta sexual incorrecta, es incapaz de proteger su propio cuerpo, ni el de otros. Sus mentiras preceden a sus actos, y los otros desconfían de él. El siempre está preocupado, y su mente está sumida en el caos, siendo incapaz de cultivar lo virtuoso. Pierde su riqueza, y tiene una vida corta; y su mujer no lo ama. Estas son  llamadas las retribuciones en la presente vida para las malas acciones. Después de la muerte, el caerá en el infierno para adoptar una apariencia horrible, debilidad, una vida larga, y un sufrimiento inmensurable, incluyendo el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la vida siguiente para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, el volverá a tener una apariencia desagradable, y una boca cruel, y a los demás les desagradará verlo. El será incapaz de proteger a su esposa, concubinas, e hijos. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede traer disminuciones para las cosas externas.
Aquel que se deleita en la mentira tiene una boca despiadada, y una apariencia desagradable. Sus palabras, incluso siendo ciertas, no son aceptadas por los demás; y los demás lo aborrecen y no les agrada verlo. Estas son llamadas las retribuciones en esta vida para las malas acciones. Tras la muerte, el caerá en el infierno para padecer un sufrimiento inmenso de hambre, sed, y calor. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, su cuerpo y habla serán deficientes. Incluso aunque diga la verdad, los otros no lo creerán, y se sentirán a disgusto viéndolo. Incluso aunque él exponga el verdadero Dharma, los otros no encontrarán deleite en la escucha. A través del poder de las causas y condiciones, esta mala acción puede hacer que los recursos del mundo disminuyan.
Aquel que se deleita en beber alcohol, con frecuencia pierde las cosas en esta misma vida. Enfermo de cuerpo y mente, tiene una apariencia desagradable y pierde su sabiduría. Al aficionarse a las peleas, su desprestigio va aumentando. El es reprobado por otros, y a los demás les disgusta verlo. Sin ningún sentido de la vergüenza y del deshonor, el es incapaz de cultivar lo virtuoso. Estas son llamadas las retribuciones en esta vida para las malas acciones. Tras la muerte, caerá en el infierno para padecer un insoportable sufrimiento, incluido el hambre y la sed. Estas son llamadas las retribuciones en la siguiente vida para las malas acciones. Más tarde, cuando renazca como humano, su mente volverá a ser caótica, incapaz de recordar o de reflexionar en fenómenos virtuosos. A través del poder de las causas y condiciones, sus malas acciones pueden hacer que los recursos del mundo decaigan.
Qué Hacer, y Qué no Hacer.
Él pregunta: “Buen hombre, ¿Puedes permanecer alejado de estas cinco acciones no virtuosas?” Si la respuesta es afirmativa, entonces dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos morales del laico uno no debiera de tener falta de escrúpulos al ser inducido por alguna de las cuatro emociones perturbadoras. ¿Qué cuatro emociones? Son la codicia, el enfado, el engaño, y el miedo. ¿Puedes permanecer apartado de estas cuatro aflicciones?
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de visitar cinco lugares. ¿Qué cinco? Son: 1) una carnicería, 2) un lugar de prostitución, 3) una taberna, 4) la casa del rey, y 5) la casa de un sin casta. ¿Puedes permanecer alejado de estos cinco lugares?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos morales del laico, uno no debería de hacer cinco cosas: 1) vender seres; 2) vender armamento; 3) vender venenos; 4) vender alcohol; y 5) sacar aceite del cuerpo de los seres. ¿Puedes evitar hacer estas cinco cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de hacer tres cosas: 1) hacer redes para capturar seres; 2) extraer tinte azul de los seres; y 3) hacer cuero. ¿Puedes evitar hacer estas tres cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno no debería de hacer otras dos cosas: 1) involucrarse en los seis tipos de juego; 2) cantar, bailar, o tocar diversos tipos de música. ¿Puedes evitar hacer estas dos cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:” Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno debería de permanecer alejado de cuatro clases de personas: 1) de los aficionados al juego; 2) de los alcohólicos; 3) de los farsantes; 4) de los vendedores de alcohol. ¿Puedes permanecer alejado de estas cuatro clases de personas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico, uno no debería de abandonar el autocontrol ni siquiera en ciertos momentos: cuando uno tiene frio, calor, hambre, sed, o está harto; al amanecer o al ocaso; cuando se está planeando, haciendo, perdiendo, o consiguiendo algo; cuando uno siente arrepentimiento, miedo, o alegría; durante un ataque de bandidos o cuando suben los precios del grano; cuando se es joven, cuando se es importante, cuando se es viejo, o cuando uno está enfermo; en la riqueza, en la pobreza, o cuando se está buscando un medio de vida. Durante todas estas ocasiones uno puede dejar de entrenarse en las buenas acciones. ¿Podrías tu continuar entrenándote en las buenas acciones durante esos momentos?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice:”Buen hombre, para recibir los preceptos del laico, uno debería de aprender primero los temas mundanos. Tras haber conseguido dominarlos, uno debería de buscar la riqueza de forma estrictamente acorde a la ley. La riqueza de uno debería de ser dividida en cuatro partes. Una parte debería de ser disfrutada por uno mismo, sus padres, su esposa, y su entorno; dos partes deberían de ser invertidas en negocios estrictamente acordes con la ley; la parte restante debería de ser guardada para otro uso. ¿Puedes hacer estas cuatro cosas?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, el no debería de guardar su riqueza en cuatro sitios: 1) con una persona muy mayor; 2) en un lugar lejano; 3) con una persona malévola; 4) con una persona poderosa. ¿Puedes permanecer apartado de ellos?”
Si la respuesta es afirmativa, entonces él dice: “Buen hombre, para recibir los preceptos del laico uno debería de evitar a cuatro clases de malas personas: 1) aquellos que se deleitan en hablar de las faltas de otros; 2) aquellos que se deleitan en mantener visiones erróneas; 3) aquellos que ocultan sus mentes malevolentes tras palabras aduladoras; 4) aquellos que hablan mucho y hacen poco. ¿Puedes permanecer apartado de estas cuatro clases de malas personas?”
Las Preparaciones para Recibir los Preceptos Morales del Laico.
Si la respuesta es afirmativa, entonces él le dice a uno que permanezca durante seis meses cerca de un hombre sabio que haya renunciado a la vida en familia, sirviéndolo. Este hombre sabio debería de observar atentamente los cuatro modos de actividad para asegurarse de que uno hace todo tal como le ha sido enseñado.
Pasados seis meses, este hombre sabio debería de reunir para celebrar una ceremonia a veinte miembros de la Sangha, y entonces anunciar: “Oídme, grandes monjes virtuosos. Este hombre ha pedido el permiso de la Sangha para recibir los preceptos del laico. Durante seis meses, él ha llevado las cuatro formas puras de actividad, y él sinceramente acepta y sostiene el nivel de augusta pureza. Este hombre posee un cuerpo de varón. Si otorgáis vuestro permiso, permaneced en silencio. Si no es así, hablad.”
Si los monjes dan su permiso, el hombre sabio debería de decir estas palabras: “Buen hombre, escucha con atención, escucha con atención. Todos los monjes juntos te han dado su permiso para recibir y observar los preceptos del laico. Estos preceptos son la raíz de todo lo bueno. Observando estos preceptos[5], aquellos que han llegado a completarlos, lograrán los frutos del Oyente, llegando a Entrar en la Corriente, Retornar Una Vez, y No Retornar Más[6]. Aquellos que violan cualquiera de estos preceptos, tras la muerte, caerán en uno de los tres destinos desafortunados. Buen hombre, los preceptos del laico son inconcebibles. ¿Por qué? Porque después de haber recibido estos preceptos, los cinco deseos[7] de uno no pueden impedir que llegue a convertirse en alguien que Entra en la Corriente, o incluso en uno Que No Retorna Más. Por tanto, son inconcebibles. ¿Puedes aceptar estos preceptos, movido por la compasión hacia los seres?”
Si la respuesta es afirmativa, el hombre sabio debería de explicarle los Tres Refugios, uno por uno. Después de que uno haya tomado los Tres Refugios, uno es llamado un upasaka[8]. Entonces el hombre sabio debiera decir: “Buen hombre, escucha atentamente, escucha atentamente. El Así Ido, el Perfectamente Despierto[9], habla de la aceptación por parte de uno de los cinco preceptos en una medida, en pequeña medida, en nula medida, en gran medida, y en plena medida.
Después de que uno haya tomado los Tres Refugios, si uno no acepta los cinco preceptos, es llamado un seguidor laico. Si uno acepta uno de los cinco preceptos, es llamado una medida; si uno acepta dos preceptos, es llamado una medida pequeña; si uno acepta dos preceptos, y entonces abandona uno de ellos, es llamado una medida nula; si uno acepta tres o cuatro preceptos, es llamado una medida grande; si uno acepta los cinco preceptos es llamado una medida plena. ¿Quieres ser un laico de una medida, o un laico de medida plena?
Después de que uno haya manifestado su elección, el sabio debería de enseñarle los preceptos.
Los Seis Preceptos Principales del Seguidor Laico.
Tras impartir los cinco preceptos, el hombre sabio debería de decir estas palabras: “Buen hombre, para un seguidor laico, hay seis preceptos principales.
(1)   Este es el primer precepto principal: uno no debiera de poner fin a la vida de otro ser, ni siquiera una hormiga, ni aún en el caso de que peligren su cuerpo o vida. Si uno mata o incita a otros a matar, uno inmediatamente pierde este voto del seguidor laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(2)   Este es el segundo precepto principal: uno no debiera de robar nada, ni siquiera una moneda, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(3)   Este es el tercer precepto principal: uno no debiera de contar mentiras incluso a costa de su cuerpo o vida, como cuando dice que ha visualizado la impureza de un cuerpo en descomposición, o que se ha convertido en uno Que No Retorna Más. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(4)   Este es el cuarto precepto principal: uno no debiera de involucrarse en conductas sexuales inapropiadas, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(5)   Este es el quinto precepto principal: uno no debería de hablar de las faltas de los monjes, monjas, laicos, y laicas, incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
(6)   Este es el sexto precepto principal: uno no debiera de vender alcohol incluso a costa de su cuerpo o vida. Si uno viola esta prohibición, uno inmediatamente pierde este voto del laico. Esa persona no puede llegar a alcanzar siquiera el Nivel de Calor,  mucho menos Entrar en la Corriente, o No Retornar Más. El es llamado un seguidor laico que viola los preceptos, un laico asqueroso, un laico sin casta, un laico manchado, un laico impulsado por las aflicciones.
Buen hombre, si uno acepta estos preceptos y los mantiene celosamente sin violarlos, uno conseguirá el fruto de precepto. Buen hombre, los preceptos del laico son considerados como una guirnalda, y también como un adorno, y su maravillosa fragancia se difunde por mundos ilimitados. Son los buenos principios que prohíben las malas acciones. Son un insuperable almacén de tesoros, el lugar del gran silencio, el aroma del rocío dulce, la tierra en la que se produce todo lo que es bueno. Uno adquiere esos innumerables beneficios por la mera aspiración a observar estos preceptos, y muchos más se adquirirán, por tanto, si uno los observa con atención unipuntual, sin violarlos nunca.
Los Veintiocho Preceptos Menores del Laico.
Buen hombre, los siguientes preceptos del laico son pronunciados por el Buda:
(1)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de hacer ofrendas a sus padres y a sus maestros, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(2)   Si un laico que ha aceptado este precepto, manifiesta indulgencia en el consumo de alcohol, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(3)   Si un laico que ha aceptado este precepto, puesto que no le agrada, deja de visitar al enfermo, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(4)   Si un laico que ha aceptado este precepto se niega a dar algo a quien pide limosna, dejándolo con las manos vacías, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(5)   Supón que un laico que ha aceptado este precepto ve a alguien, entre los mayores, monjes, monjas, laicos, y laicas; si deja de levantarse a recibirlos, saludarlos, y darles la bienvenida, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(6)   Supón que un laico que ha aceptado este precepto ve a alguien, entre los monjes, monjas, laicos y laicas, que viola algún precepto. Si él dice arrogantemente: “Yo soy mejor que él; él es menos que yo”, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(7)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de observar los ocho preceptos, y de hacer ofrendas a las Tres Joyas durante los seis días de purificación  de cada mes, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(8)   Si un laico que ha aceptado este precepto deja de ir a escuchar enseñanzas sobre Dharma, cuando estas son impartidas en un radio de 20Km de donde reside, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(9)   Si un laico que ha aceptado este precepto coge ropa de cama o mobiliario perteneciente a un templo, el ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(10)                      Si un laico que ha aceptado este precepto sospecha que puede haber insectos en el agua, pero no obstante la bebe, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(11)                      Si un laico que ha aceptado este precepto viaja solo a través de áreas peligrosas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(12)                      Si un laico que ha aceptado este precepto pasa toda la noche solo en un monasterio de monjas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(13)                      Si un laico que ha aceptado este precepto golpea y regaña a sus esclavos, sirvientes, o a extraños, con la intención de proteger su riqueza o su vida, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(14)                      Si un laico que ha aceptado este precepto sirve las sobras a los monjes, monjas, laicos, y laicas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(15)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría gatos o zorros, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(16)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría animales, tales como elefantes, caballos, vacas, cabras, camellos, o burros, y se niega a dárselos a alguien  que no ha recibido los preceptos del practicante laico, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(17)                      Si un laico que ha aceptado este precepto deja de almacenar ropas ceremoniales, boles para mendigar, y bastones, (para dar a monjes y monjas), ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(18)                      Si un laico que ha aceptado este precepto necesita ganarse la vida como granjero, pero no es diligente en la búsqueda de buena tierra de labor y de agua pura, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(19)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto se gana la vida como un comerciante que vende los artículos al peso. El no debería de subir el precio, previamente acordado, de un bien; y debería de pesar los bienes honestamente. Si él no lo hace así, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(20)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto mantiene relaciones sexuales en un lugar[10], o en un momento inadecuado[11]; él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(21)                      Si un laico que ha aceptado este precepto deja de pagar los impuestos de su negocio, y sale huyendo, él ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(22)                      Si un laico que ha aceptado este precepto viola las leyes de su país, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(23)                      Si un laico que ha aceptado este precepto disfruta de los granos, frutas, melones, y vegetales frescos que él ha adquirido, y no los ofrece en primer lugar a las Tres Joyas, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(24)                      Si un laico que ha aceptado este precepto expone y alaba el Dharma, a pesar de no tener permiso de la Sangha para hacerlo, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(25)                      Si un laico que ha aceptado este precepto camina delante de un monje o de un novicio, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(26)                      Si, cuando está sirviendo comida en un templo, un laico sirve mejor y más comida a su maestro que a los otros monjes, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(27)                      Si un laico que ha aceptado este precepto cría gusanos de seda, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
(28)                      Supón que un laico que ha aceptado este precepto encuentra a una persona enferma en el camino. Si él sigue andando sin parar a ver lo que le sucede, y deja de hacer todo lo necesario para ayudarle, ha incurrido en la falta de la negligencia. Si no es capaz de elevarse por encima de este acto impuro, el cual lo lleva a proseguir en la existencia cíclica, tras la muerte no puede evitar caer en un destino desafortunado.
Buen hombre, si un laico puede aceptar y mantener celosamente estos preceptos, él es llamado “una flor de pundarika entre los laicos”, “una maravillosa fragancia suprema entre los laicos”, “una flor de loto pura entre los laicos”, “un verdadero tesoro entre los laicos”, y “un hombre extraordinario entre los laicos”.
Buen hombre, como el Buda ha dicho, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia son llamados monjes y monjas; los Bodhisattvas que llevan una vida en familia son llamados laicos y laicas. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han abandonado la vida en familia el mantener sus votos monásticos; pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia resulta difícil mantener sus votos de laico. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Matar a la madre, al padre, hacer sangre intencionadamente  a un Buda, matar a un Arhat, crear división en la Sangha.
[2] Un ladrón del Dharma es alguien que lee textos de Dharma que le están prohibidos o para los cuales no reúne los requisitos necesarios, alguien que escucha el Dharma a escondidas, o alguien que se atribuye obras o comentarios sobre Dharma que son plagios de otros.
[3] No matar, no robar, abstenerse del sexo, no mentir, no beber alcohol, no usar perfumes o joyas, no dormir en camas lujosas, no comer a partir del medio día. Los laicos pueden aceptar estos ocho preceptos durante un periodo de 24 horas en los días 8, 14, 15, 23, 29, y 30 de cada mes lunar, en los seis días de purificación.
[4] 1) no matar; 2) no robar; 3) mantener la castidad; 4) no mentir; 5) no beber alcohol; 6) no utilizar perfumes o adornos; 7) no cantar, bailar, o asistir a espectáculos; 8) no dormir en camas lujosas; 9) no comer a partir del medio día; 10) no tocar o atesorar dinero y joyas.
[5] Los preceptos de la Liberación Individual (Pratimoksa).
[6] Un laico que observe perfectamente los Votos o Preceptos de la Liberación Individual, llega a alcanzar los tres primeros frutos del Vehículo de los Oyentes. Cuando alcanza el nivel de un Destructor de Enemigos (Arhat) se convierte en un monje.
[7] Los deseos hacia los placeres de los sentidos.
[8] Un seguidor laico del Dharma del Buda. Upasika, es el femenino.
[9] Tathagata-sambuddha.
[10] En las cercanías de un templo o de una estupa.
[11] Cuando uno está próximo al maestro espiritual, a monjes o monjas, y a los padres; cuando se están cumpliendo los ocho preceptos; en el periodo de menstruación.

viernes, 1 de julio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Trece. Atrayendo a los Seres.

Atrayendo a los Seres.
Cómo un Bodhisattva Aumenta los Estudiantes.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, una vez que un Bodhisattva ha adquirido los dos ornamentos, ¿Cómo incrementa los estudiantes?”
El Buda contestó: “Buen hombre, el debería de incrementarlos a través de las Cuatro Formas de Reunir Seguidores para el Dharma, y debería de posibilitar el que ellos hicieran buenas acciones, y que abandonaran las malas. El debería de enseñar a cada estudiante como si fuera su único hijo, no buscando la fama, los beneficios, las retribuciones, o sus propios placeres. Un Bodhisattva que reúna estudiantes sin estos requisitos, es llamado un ser vil, un Bodhisattva de nombre, y no un verdadero Bodhisattva; el es llamado un sin casta[1], un ser asqueroso y sucio, alguien que destruye el Dharma del Buda. Los Budas que moran en los mundos de las diez direcciones no se apenan de esa persona.
Buen hombre, un Bodhisattva debería de dar a sus estudiantes refreno y enseñanzas en el momento adecuado. “En el momento adecuado” significa que cuando alguna aflicción, tales como la codicia, el enfado, o el engaño, surgen en un estudiante, el Bodhisattva debería de exponer los distintos antídotos que harían posible que el estudiante fuera capaz de dominar sus aflicciones.
El debería de enseñar a continuación a sus estudiantes las doce categorías de las escrituras, y explicar sus profundos significados. El debería de enseñarles concentración mental y la profunda absorción meditativa, para qué puedan condicionar sus cuerpos y mentes. El debería de enseñarles a practicar los seis recuerdos, a ejercer el autocontrol, a visitar al enfermo y al angustiado sin disgusto por su parte, a soportar pacientemente el habla ofensiva, las calumnias, y los insultos; y a tolerar el dolor en cuerpo y mente. El debería de ayudar a aliviar el sufrimiento de sus estudiantes, y a eliminar de sus mentes la malicia y la red de dudas.
El debería de conocer bien a sus estudiantes y sus respectivas capacidades, sean estas pequeñas, medias, o grandes. El debería de enseñar a aquellos de poca capacidad a tener fe; a los de capacidad media a tener pureza; y a los de capacidad grande a conseguir la liberación. Un Bodhisattva capaz de enseñar diligentemente de esta forma es llamado un verdadero Bodhisattva, un buen hombre, una flor de loto, un gran elefante líder entre los hombres, un domador de hombres, un gran capitán de barco.
Absteniéndose de Reunir Estudiantes Perversos.
Buen hombre, el debiera de aceptar antes un precepto vil, y tomar innumerables vidas en un solo día, antes que aceptar estudiantes malintencionados a quienes él no pueda domar. ¿Por qué? Porque la observación de un precepto erróneo condena a sus resultados solo a uno mismo. Sin embargo, el reunir a estudiantes malintencionados a los cuales uno no puede cambiar, les permite a ellos hacer que innumerables seres hagan el mal. Ellos pueden corromper el Noble Dharma, destruir armonía dentro de una Comunidad, y causar que innumerables seres realicen acciones no virtuosas que los llevaran el infierno de las cinco no interrupciones[2]. Por tanto, el aceptar estudiantes perversos supone una transgresión más grave que el aceptar un mal precepto.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Un Bodhisattva que ha renunciado a la vida en familia puede tener dos clases de estudiantes: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Un Bodhisattva que lleva una vida en familia, solo puede tener un tipo de estudiante: aquellos que llevan una vida en familia.
Un Bodhisattva que es Maestro, y Ha Renunciado a la Vida en Familia.
Cuando un Bodhisattva que ha renunciado a la vida en familia reúne a estudiantes que han renunciado a la vida en familia, el debería de enseñarles las doce categorías de las escrituras, y a arrepentirse de sus transgresiones. El debería de enseñarles los ocho conocimientos Estos ocho conocimientos son: 1) el conocimiento del Dharma; 2) el conocimiento del significado de sus enseñanzas; 3) el conocimiento del momento más adecuado para cada acción; 4) el contentamiento; 5) el conocimiento de uno mismo y de los demás; 6) las diferencias entre los grupos, 7) el conocimiento de las capacidades de las personas; 8) el conocimiento de las diferencias entre las personas.
Buen hombre, si un Bodhisattva, un Gran Ser, puede enseñar y domar  de esta forma a estudiantes que han renunciado a la vida en familia, tanto maestro como estudiantes recibirán un inmenso beneficio. Ambos pueden contribuir a las Tres Joyas. ¿Por qué? Porque los estudiantes que poseen los ocho conocimientos pueden hacer ofrendas a los maestros, preceptores, respetables, y los virtuosos. Ellos pueden aceptar los buenos consejos, y con gran diligencia leen y recitan los sutras, mientras que sus mentes nunca abandonan el autocontrol. Ellos pueden visitar al enfermo y al angustiado, y dar limosna a quien se encuentra en estado de necesidad.
Buen hombre, cuando un Bodhisattva que ha renunciado a la vida en familia reúne estudiantes que llevan una vida en familia, lo primero que debiera de enseñarles es el autocontrol, porque el tener autocontrol es una acción de Dharma. El debería de enseñarlos a hacer ofrendas a los padres, maestros, preceptores, mayores, y a aquellos virtuosos, dándoles paz y alegría. Ellos deberían de aceptar fervientemente los preceptos, y observarlos sin que haya ninguna transgresión. Ellos no debieran de devolver substitutos de las cosas colocadas a su cargo. Ellos deberían de aguantar el enfado de otros, y no utilizar nunca un habla insultante, o simplemente hablar por hablar. Ellos deberían de ser compasivos con los seres, y tener respeto y temor reverencial al rey, altos dignatarios, y a los mayores. Deberían de domar a sus esposas y a las personas de su entorno. Puesto que ellos discriminan entre amigos y enemigos, nunca deberían de despreciar a ningún ser. Puesto que ellos abandonan la arrogancia, nunca deberían de intimar con las malas personas. Deberían de comer con moderación para vencer la codicia, y deberían de aprender a contentarse para vencer los deseos. No deberían de acudir a lugares en los que haya luchas o disputas. No deberían de utilizar un lenguaje ofensivo ni tan siquiera en broma. Esto es llamado autocontrol.
Cuando un Bodhisattva que ha renunciado a la vida en familia reúne a discípulos que llevan una vida en familia, en primer lugar debería de enseñarles autocontrol. El debería de compartir sus sufrimientos o felicidades. Cuando un estudiante está en estado de necesidad, el no debería de escatimar nada, excepto las seis cosas que son utilizadas por un monje o monja[3]. Cuando él visita a un estudiante enfermo, no debería de cansarse de hacerlo, y debería de proveer todo lo que el estudiante enfermo necesite. Si es incapaz de encontrar las cosas necesarias tras buscarlas por todas partes, el puede cogerlas prestadas de las Tres Joyas. Tras haberse recobrado, el estudiante debiera de pagar diez veces el precio original, de acuerdo a la ley del Rey Prasenajit, de Kosala. Si el estudiante no puede pagar por las cosas que ha usado, el maestro debiera decirle: “Tu eres incapaz de pagar las cosas que debes a las Tres Joyas. Entonces tú debieras de entrenarte para conseguir los frutos santos, llegando a ser alguien que ha Entrado en la Corriente, y que llega incluso al estado de un Destructor de Enemigos. Tú deberías de activar con gran celo la mente de la Iluminación, y deberías de enseñar a mil personas a tener fe en el Dharma del Buda, o a cortar las visiones erróneas fuertemente arraigadas de una sola persona”. Si un Bodhisattva que ha renunciado a la vida en familia puede enseñar estas cosas a aquellos estudiantes que llevan una vida en familia, ambos, maestro y estudiantes recibirán inmensos beneficios.
Un Bodhisattva que es Maestro, y Lleva una Vida en Familia.
Cuando un Bodhisattva que lleva una vida en familia reúne a estudiantes que llevan una vida en familia, en primer lugar debería de enseñar autocontrol. Para practicar el autocontrol, ellos deberían de hacer ofrendas a los padres, maestros, preceptores, mayores, y a aquellos que son virtuosos; y deberían de proveer con lo necesario a los hermanos, esposas, parientes, y gente de su entorno. Antes de que ellos comiencen a comer y beber, deberían de ofrecer comida y bebida a aquellos que están a punto de comenzar un viaje, a aquellos que han llegado de lejos, y a los sirvientes. El maestro debería de enseñarlos a tener fe en las Tres Joyas, y debería de experimentar los sufrimientos y felicidades de sus discípulos, del mismo modo para cada uno de ellos. El debería de proveerlos, y debería de protegerlos del hambre y del frío. No debería de golpearlos o regañarlos para hacerlos sufrir. El debería de darles instrucciones sinceras y expuestas de forma atractiva. Si un estudiante cae enfermo, el debería de procurarle tratamiento médico, y proporcionar al estudiante enfermo todo lo que necesite.
El también debería de enseñar a los estudiantes las cuestiones mundanas, tales como un matrimonio bien dispuesto, o mal dispuesto. El debería de enseñarles las Cinco Agamas[4] del Tathagata. El debería de enseñarles a unir a aquellos que están en discordia, y a posibilitarles el poseer una mente benevolente. El debería de enseñarlos a practicar la generosidad tanto con los budistas como con los no budistas, sin que haya ninguna diferencia. ¿Por qué? Porque ellos debieran de atraer a los no budistas por medio de las limosnas, y después domarlos enseñándoles los seis elementos de la armonía y el respeto. Si los estudiantes buscan la riqueza por medio de la ganadería y agricultura, el comercio, o el servicio al rey, ellos deberían de enseñarlos a hacer un trabajo honrado y responsable. Después de que ellos hayan alcanzado la riqueza, deberían de mantenerla y protegerla de acuerdo al Dharma, y debieran de usarla para adquirir mérito. Cuando ellos vean a otros adquiriendo mérito, deberían de sentir una gran alegría simpática. Esto es llamado autocontrol.
Si un Bodhisattva que lleva una vida en familia puede enseñar estas cosas a los estudiantes que llevan una vida en familia, ambos, maestro y estudiantes adquirirán inmensurables beneficios.
Las Acciones de un Bodhisattva que Disfruta de Una Posición Elevada.
Buen hombre, si un Bodhisattva ha alcanzado el poder, llegando a ser el gobernante de una gran nación, el debería de tratar a todos sus súbditos como si fueran su único hijo. Debería de enseñarles a dejar de hacer el mal, y a hacer el bien. El puede reprender y golpear a un malhechor, pero nunca quitarle la vida. El impondrá al pueblo impuestos que serán un sexto de sus riquezas. Cuando ve a gente enfadada, con palabras agradables él les enseña a cultivar la paciencia y a ejercitar el autocontrol. El discrimina entre los buenos y los malos. Tolerando la visión del transgresor, el lo deniega preguntando. Además de dar bienes materiales, el con frecuencia da como limosna su sabiduría, y se esfuerza en el estudio de las Cinco Agamas. Siendo capaz de proteger su vida y su riqueza, el puede transformar a los seres, haciendo posible que ellos no obren el mal. Cuando ve a los pobres, en él se genera una gran compasión hacia ellos. El está contento con su reino, y protege su reino. El es impermeable a las difamaciones de los maliciosos. El siempre permanece apartado de siete males:1) del juego; 2) de la caza; 3) del beber alcohol; 4) de los deseos carnales; 5) de las palabras ofensivas; 6) del hablar causando división; 7) del adquirir riqueza de forma ilícita.
El se deleita en hacer ofrendas a aquellos que han renunciado a la vida en familia. El hace posible que su pueblo llegue a verlo como a un padre, y que llegue a creer en la ley de causa y efecto. Cuando él ve a alguien superior, el no se siente celoso; cuando él ve a alguien inferior, el no se siente arrogante. El reconoce la amabilidad recibida, y la paga con más amabilidad; y el da como retribución una gran cantidad en pago de la escasa amabilidad recibida. El puede restringir sus facultades[5], y purificar sus acciones de cuerpo, habla, y mente. El alaba a la gente buena, y denuncia a los malos. Siendo considerado con las mentes de los otros, solo habla de cosas gratas. Cuando él ejerce el dominio sobre otra nación, no lo hace golpeándolos con los cuatro tipos de ejército[6]. Si él no ejerce el dominio, deja que las otras naciones se gobiernen a su gusto. El es capaz de aliviar los miedos de los seres, y los atrae a través de las Cuatro Formas de Atraer Seguidores al Dharma. Al ser capaz de diferenciar las numerosas apariencias de los fenómenos, el utiliza palabras atractivas para domar a aquellos que rechazan aceptar el Dharma.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos que han renunciado a la vida en familia reunir las dos clases de estudiantes; pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil reunir una clase de estudiantes. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Candala.
[2] El gran Infierno de Avici, en el que no hay un momento de interrupción en el sufrimiento. 1) No hay interrupción en el tiempo; 2) no hay un espacio sin sufrimiento; 3) no hay interrupción en la tortura; 4) no hay excepción; 5) no hay intervalo entre vida y vida hasta que se cumpla la retribución.
[3] Las tres ropas monásticas, el bol de mendigar las limosnas, la cama, y la bolsa.
[4] Es la colección de las escrituras Budistas del Hinayana, presentes en el Canon Chino. Son: los Discursos Largos (Dīrgha Agama), Discursos Medios (Madhyama Agama), Discursos Conectados (Samyukta Agama), Discursos Numerados (Ekottarika Agama), y los Discursos Menores (Ksudraka Agama). Se corresponden con los Cinco Nikayas del Canon Pali, aunque no son idénticos.
[5] Las facultades del ojo, oído, etc.
[6] Infantería, arqueros, caballería, y carros de guerra. 

viernes, 24 de junio de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico.Capítulo Doce. Los Dos Ornamentos.

Los Dos Ornamentos.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo hace un Bodhisattva para adornarse a sí mismo y a los demás?”
El Buda respondió: “Buen hombre, un Bodhisattva se adorna a sí mismo y a otros con dos acumulaciones: la de mérito y la de sabiduría.”
Sujāta: “Bhagavan, ¿A través de qué causas y condiciones puede adquirir él esos dos ornamentos?”
Adquiriendo los Dos Ornamentos.
El Buda dijo: “Buen hombre, un Bodhisattva adquiere estos dos ornamentos practicando las Seis Perfecciones. De estas Seis Perfecciones, la Generosidad, Moralidad, y el Esfuerzo traerán al mérito como ornamento; la Paciencia, la Concentración, y la Sabiduría traerán a la sabiduría como ornamento.
Las causas de estos dos ornamentos incluyen otros seis fenómenos-los seis recuerdos. De estos seis, el recuerdo del Buda, el Dharma, y la Sangha traerán a la sabiduría como ornamento; el recuerdo de la observación de la moralidad, la práctica de la generosidad, y de los dioses, traerán al mérito como ornamento.
Buen hombre, si un Bodhisattva luce estos dos adornos, el puede beneficiarse a sí mismo y a los demás. Incluso cuando para el bien de los seres, él está experimentando el sufrimiento de alguno de los tres destinos desafortunados, en su mente no surge ni el pesar, ni el arrepentimiento. Si él está equipado con estos dos ornamentos, el tendrá maravillosos medios hábiles, y el conocimiento de los fenómenos mundanos y de los que transcienden lo mundano.
Buen hombre, en cuanto a ornamentos, el mérito es sabiduría, y la sabiduría es mérito. ¿Por qué? Porque un hombre sabio acumula buenas acciones realizando las diez acciones virtuosas, y es así como obtiene el dominio sobre la riqueza. Con el dominio de la riqueza, el se beneficia a sí mismo y a los otros. Además, un hombre sabio sobresale en los temas mundanos, y así el puede alcanzar el dominio sobre la riqueza. Con el dominio de la riqueza él se beneficia a sí mismo y a los demás, en sus vidas presentes, y en sus vidas futuras. Además, un hombre sabio distingue entre los fenómenos mundanos, y los que transcienden lo mundano. Los “fenómenos mundanos”, quiere decir todas las doctrinas mundanas y todas las meditaciones mundanas. Los que “transcienden lo mundano” tienen que ver con el conocimiento de los cinco agregados[1], los doce campos de los sentidos[2], y los dieciocho elementos constituyentes o esferas[3].
Un Bodhisattva que conozca las causas y condiciones para los dos ornamentos puede beneficiarse tanto a él mismo como a los demás, en sus vidas presentes y en las futuras. Buen hombre, un Bodhisattva sabe que todos los fenómenos mundanos son falsos, pero él aún puede generar las causas y las condiciones para la felicidad mundana. ¿Por qué? Porque él desea beneficiar a los seres.
Buen hombre, los dos ornamentos tienen dos causas principales: el amor benevolente y la compasión. Si uno produce estas dos causas, incluso como alguien que está transmigrando a través del amargo océano del nacimiento y la muerte, no tiene arrepentimiento.
Además, un Bodhisattva puede adornar la Insuperable mente de la iluminación si él adquiere dos fenómenos: 1) el desagrado al tener que soportar repetidamente el nacimiento y la muerte; 2) un profundo deseo de alcanzar la liberación. Entonces él puede beneficiarse a sí mismo y a los demás en la vida presente, y en las vidas futuras. El penetrará la apariencia de los fenómenos, desarrollará gran sabiduría, y será posible para él mismo y para los demás el incrementar sus riquezas, y las duraciones de sus vidas.
Buen hombre, un Bodhisattva equipado con estas dos cosas no tendrá ansiedad o arrepentimiento cuando da limosna, y él será capaz de soportar la mirada de los malvados.
Cuando un Bodhisattva da limosnas, el actúa en dos campos de fortuna: el campo que otorga toda prosperidad[4], y el campo de la pobreza[5]. Para revelar la insuperable sabiduría, el da al campo de prosperidad; para adquirir mérito, el da al campo de pobreza. Para pagar la amabilidad, él da al campo de prosperidad; para cultivar la compasión, el da al campo de pobreza. Para erradicar sus aflicciones, él da al campo de prosperidad; para adquirir mérito da al campo de pobreza. Para producir causas y condiciones para la felicidad, el da al campo de prosperidad; para eliminar las causas y condiciones para el sufrimiento, da al campo de pobreza. Para pagar la amabilidad, da a los seres queridos; para eliminar la malicia, da a sus enemigos. Un Bodhisattva ve a cualquiera que se acerque a él en busca de limosna como si fuera su único hijo. Por tanto, el pone lo mejor de sí para obsequiar. Esto es llamado Perfección de la Generosidad.
Si un Bodhisattva da limosna sin tacañería, es llamado Perfección de la Moralidad. Si tolera las palabras de aquellos que le demandan limosnas, es llamado Perfección de la Paciencia. Si les da limosna con sus propias manos, es llamado Perfección del Esfuerzo. Si mientras está dando limosna no olvida la liberación, es llamado Perfección de la Concentración. Si mientras está dando, no discrimina entre amigos y enemigos, es llamado Perfección de la Sabiduría.
Buen hombre, cuando un ser mata ofuscado por la codicia o el enojo, en un solo pensamiento están incluidos los Doce Vínculos de la Generación Dependiente. Similarmente, cuando un Bodhisattva practica la generosidad, en un solo pensamiento están incluidas las Seis Perfecciones, las cuales traen los dos ornamentos del mérito y la sabiduría.
Además, buen hombre, cuando un Bodhisattva, un Gran Ser, produce las causas y condiciones para adquirir los Dieciocho Fenómenos Exclusivos de un Buda, trae el mérito como ornamento. Cuando él enseña a los seres a alcanzar los tres tipos de Iluminación, trae a la sabiduría como ornamento. Además, buen hombre, cuando un Bodhisattva experimenta el sufrimiento junto con los seres, trae al mérito como ornamento. Cuando él doma a los seres, trae a la sabiduría como ornamento.
Además, buen hombre, si un Bodhisattva, un Gran Ser, está equipado con cinco fenómenos, el puede adornar la insuperable Iluminación. ¿Cuáles son estos cinco? Son: 1) la fe; 2) la compasión; 3) una resolución entusiasta; 4) el estudio incansable de las doctrinas mundanas; 5) el aprender incansablemente sobre los temas mundanos.
Las Habilidades de un Bodhisattva Equipado con los Dos Ornamentos.
Buen hombre, un Bodhisattva equipado con los dos ornamentos tiene siete habilidades. ¿Cuáles son estas siete? 1) El conoce sus propias faltas; 2) el no habla de las faltas de otros; 3) él se deleita cuidando del enfermo; 4) él se deleita en dar limosna al pobre; 5) él ha activado la mente de la iluminación; 6) su mente no deja ningún abandono; 7) el practica en todo momento las Seis Perfecciones.
El tiene también otras siete habilidades. ¿Cuáles son estas siete? 1) Él se deleita en transformar la enemistad; 2) él hace eso incansablemente; 3) el posibilita a otros el obtener la madurez y alcanzar la liberación; 4) el utiliza todo lo que conoce sobre las palabras y las cosas mundanas para eliminar la codicia de las mentes de los seres; 5) él puede soportar todas las tribulaciones; 6) él nunca habla de las cosas que otros odian oír; 7) hacia aquellos que son malvados y hacia quienes rompen los preceptos, el siente compasión, y nunca enojo. Si un Bodhisattva, un Gran Ser, tiene estas siete habilidades, puede beneficiarse a sí mismo y a los otros.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. Para los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia es fácil adquirir los dos ornamentos; pero es difícil adquirir los dos ornamentos para aquellos Bodhisattvas que llevan una vida en familia. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están obstaculizados por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Skandhas. Son: forma (rupa), sensaciones (Vedana); concepciones o percepciones (samjña) , formaciones o procesos mentales (samskaras) , y consciencia (vijñana).
[2] Ayatanas. Son las seis facultades del ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo, y mente; y sus seis objetos (visiones, sonidos, olores, sabores, lo tangible, y los objetos mentales). Las seis facultades son llamados los campos internos, y los objetos son llamados los campos externos.
[3] Astadasa-dhatu. Son las seis facultades de los sentidos, los seis objetos de los sentidos, y las seis consciencias.
[4] El Campo Afortunado del Mérito (Buda, Dharma, y Sangha) y el Campo de la Amabilidad (padres y maestros).
[5] El Campo de Compasión, estos es, todos los seres en situación de privación y sufrimiento.