lunes, 17 de octubre de 2016

Sutra Las Preguntas de Aksayamati.

El Noble Sutra Mahayana llamado “Las Preguntas de Aksayamati”.
Arya Aksayamati Pariprccha nama Mahayana Sutra.

Esto he oído. Cierta vez el Buda estaba residiendo cerca de Rajagriha, en la Montaña Pico del Buitre, junto con una asamblea de 1.250 monjes. Allí también estaban presentes 10.000 Bodhisattvas[1] Grandes Seres[2], entre los cuales se encontraban el Bodhisattva Estandarte de Sabiduría, el Bodhisattva Estandarte del Dharma, el Bodhisattva Estandarte de Luna, el Bodhisattva Estandarte del Sol, y el Bodhisattva Estandarte Ilimitado; también estaban dieciséis Bodhisattvas laicos, de los cuales el más destacado era Bhadrapāla; sesenta Bodhisattvas, Grandes Seres de mente incomparable, de los cuales el más destacado era Mañjushri; todos los Bodhisattvas Grandes Seres del Eón Afortunado, de los cuales el más destacado era Maitreya; y otros sesenta mil Bodhisattvas Grandes Seres, de los cuales el más destacado era el Bodhisattva Aksayamati[3].
En aquel tiempo, el Bodhisattva Aksayamati, se levantó de su asiento, descubrió su hombro derecho, se arrodilló sobre su rodilla derecha, juntó las palmas de sus manos frente al Buda, y le rindió homenaje postrando su cabeza a los pies del Buda. Entonces, él esparció flores preciosas entorno al Buda, como ofrenda, y dijo: “El Bhagavan habla de la mente de la Iluminación[4]. ¿Por qué principio habla de ella? ¿Cuáles son las vías por las cuales un Bodhisattva logra la mente de la Iluminación? ¿Qué es la mente de la Iluminación? En la Iluminación[5], la mente es inaprehensible; en la mente, la Iluminación también es inaprehensible. Separada de la Iluminación, la mente es inaprehensible; separada de la mente, la Iluminación también es inaprehensible. La Iluminación carece de forma, carece de signos, y no puede ser expresada; la mente también carece de forma, carece de signos, y no puede ser mostrada; y los seres también son así. Ninguno de los tres puede ser aprehendido. Bhagavan, puesto que todos los fenómenos son así, ¿Por qué principio deberíamos de cultivarnos?”
El Buda dijo: “Buen hombre, escúchame con atención. La Iluminación de la que Yo hablo no tiene nombre intrínseco o descripción. ¿Por qué? Porque en la Iluminación, el nombre y la descripción son inaprehensibles. Lo mismo es verdad para la mente y los seres. Esa comprensión es llamada “Mente de la Iluminación”. 
La Iluminación no tiene nada que ver con el pasado, presente, o futuro. La mente y los seres tampoco tienen nada que ver con el presente, pasado, o futuro. Aquel que comprende esto es llamado “Bodhisattva”; no obstante, en el estado de Bodhisattva, tampoco hay nada que pueda ser aprehendido.
De alguien que realiza que todos los fenómenos son inaprehensibles, se dice que “ha alcanzado la mente de la Iluminación”. Un Arhat que ha alcanzado el estado de un Arhat, realmente no ha conseguido nada; y es solamente para acomodarse a la convención por lo que se dice que ha logrado el estado de un Arhat.
Todos los fenómenos son inaprehensibles, y la mente de la Iluminación no es una excepción. Para guiar a los Bodhisattvas principiantes, se habla de mente de la Iluminación, pero en todo esto no hay ni mente, ni el término “mente”; ni Iluminación, ni el término “Iluminación”; ni seres, ni el término “seres”; ni Oyentes[6], ni el término “Oyentes”; ni Realizadores Solitarios[7], ni el término “Realizadores Solitarios”; ni Bodhisattvas, ni el término “Bodhisattvas”; ni Tathagatas[8], ni el término “Tathagatas”; ni lo condicionado, ni el término “condicionado”; ni lo no condicionado, ni el término “no condicionado”; ni el logro en el presente, ni el logro en el futuro.
Sin embargo, buen hombre, Yo utilizaré palabras como medio de expresión, y te explicaré las diez vías para despertar la mente de la Iluminación:
En primer lugar está el voto de ser el más destacado en el cultivo de las extensas raíces de virtud, del mismo modo en que el Monte Sumeru destaca por encima de todo lo demás. Esta es la base de la Perfección de la Generosidad[9].
En segundo lugar está el voto de establecerse firmemente en todos los preceptos aceptados por uno, lo mismo que la gran tierra soporta todo. Esta es la base de la Perfección de la Moralidad[10].
En tercer lugar está el voto de tener un fuerte deseo de soportar todas las penurias con coraje y tranquilidad, lo mismo que un gran león domina a todas las bestias sin miedo. Esta es la base de la Perfección de la Paciencia[11].
En cuarto lugar está el voto de tener el poder arrollador de vencer a las emociones aflictivas, lo mismo que Nārāyana derrota a sus oponentes. Esta es la base de la Perfección del Esfuerzo Entusiasta[12].
En quinto lugar está el voto de cultivar las virtudes y de desarrollar todo tipo de raíz de virtud, las cuales florecerán como los árboles floridos de pārijāta y kovidāra. Esta es la base de la Perfección de la Concentración[13].
En sexto lugar está el voto de erradicar la ignorancia y los engaños, del mismo modo en que la ilimitada luz del Sol disipa la oscuridad. Esta es la base de la Perfección de la Sabiduría[14].
En séptimo lugar está el voto de consumar todas las aspiraciones meritorias y todas las glorias, de forma que uno pueda librar al mundo de los peligros y desastres, lo mismo que un mercader benevolente y rico, haciendo uso de sus recursos con habilidad. Esta es la base de la Perfección de los Medios Hábiles[15].
En octavo lugar está el voto de vencer todos los obstáculos, y adquirir así una mente perfectamente pacificada y pura, como una Luna llena clara. Esta es la base de la Perfección de los Poderes[16].
En noveno lugar está el voto de adornar y de purificar a todos los seres, y a todos los Campos de Buda[17], de realizar todos los hechos virtuosos, y de tener éxito en todo lo que uno haga, lo mismo que un hombre pobre que ha conseguido un tesoro inagotable, puede hacer realidad todos sus deseos. Esta es la base de la Perfección de las Oraciones de Aspiración[18].
En décimo lugar está el voto de adquirir bendiciones y conocimientos tan ilimitados como el espacio, y obtener el dominio sobre todos los fenómenos, lo mismo que un Rey Universal Que Gira la Rueda[19] es el señor de todo el universo. Esta es la base de la Perfección de la Sabiduría Primordial[20].
Buen hombre, aquel que tiene éxito en cultivar estas diez vías para despertar la mente de la Iluminación, es llamado un Ser Iluminado[21], un ser sublime, un ser libre de obstáculos, y no un ser ordinario. Sin embargo, puesto que la realidad de los fenómenos es inaprehensible, en todo esto no hay realmente ni ser, ni mente, ni Iluminación.
Además, buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Generosidad, considera diez cosas como las más destacadas: 1) la fuerza de la fe; 2) el poder de la fe; 3) la aspiración; 4) la aspiración siempre en incremento; 5) el beneficio de los seres; 6) la gran bondad; 7) la gran compasión; 8) la práctica de las cuatro formas de acercar al Dharma; 9) el amor hacia el Dharma del Buda; y 10) la búsqueda de la omnisciencia. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Moralidad, considera diez cosas como las más destacadas: 1) mantener puras y limpias sus acciones corporales; 2) mantener puras y limpias sus acciones verbales; 3) mantener puras y limpias sus acciones mentales; 4) no albergar resentimiento o malos deseos; 5) la purificación y abolición de los estados miserables de la existencia; 6) evitar los ocho contrarios[22]; 7) transcender los Niveles de los Oyentes y Realizadores Solitarios; 8) permanecer seguro de los méritos del Buda; 9) completar todos los deseos; y 10) completar sus grandes votos. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Paciencia, considera diez cosas como las más destacadas: 1) el abandono del enfado; 2) desocuparse de su propio cuerpo; 3) desocuparse de su propia vida; 4) confianza y comprensión del Dharma; 5) llevar a los seres a la madurez; 6) el poder de la bondad; 7) la realización en conformidad con el Dharma; 8) la realización del profundo Dharma; 9) la paciencia vasta y suprema; y 10) la eliminación de la oscuridad de la ignorancia. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección del Esfuerzo Entusiasta, considera diez cosas como las más destacadas: 1) actuar en conformidad con los seres; 2) regocijarse siempre de las acciones meritorias de otros, hechas con cuerpo, habla, o mente; 3) no ser nunca indolente; 4) dedicarse a progresar; 5) cultivar el esfuerzo correcto; 6) cultivar los cuatro fundamentos de la atención mental; 7) destruir a los enemigos, las emociones aflictivas; 8) observar todos los fenómenos; 9) llevar a los seres a la madurez; y 10) perseguir la omnisciencia. Estos son los diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Concentración, considera diez cosas como las más destacadas: 1) permanecer seguro en los fenómenos virtuosos; 2) emplazar la mente en un objeto; 3) alcanzar el equilibrio meditativo emplazando la mente en un objeto; 4) la concentración correcta; 5) la liberación en base a la concentración meditativa; 6) la fuerza de la concentración; 7) el poder de la concentración; 8) la destrucción de los enemigos, las emociones aflictivas; 9) la perfección de todas las concentraciones; y 10) la absorción meditativa que protege el Dharma. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Sabiduría, considera diez cosas como las más destacadas: 1) la observación perfecta de los cinco agregados[23]; 2) la observación perfecta de los dieciocho elementos[24] y de los doce campos de los sentidos[25]; 3) la visión correcta; 4) la atención correcta; 5) la comprensión completa de las Cuatro Nobles Verdades; 6) el abandono de las visiones erróneas; 7) la fuerza de la sabiduría; 8) la Realización de la No Verdadera Producción de los Fenómenos; 9) el poder de la sabiduría; y 10) el conocimiento sin impedimentos. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de los Medios Hábiles, considera diez cosas como las más destacadas: 1) penetrar las mentalidades y los deseos de los seres; 2) fortalecer a los seres con sus poderes; 3) la gran bondad y la gran compasión; 4) llevar incansablemente a los seres a la madurez; 5) rechazar los niveles de los Oyentes y Realizadores Solitarios; 6) el conocimiento superior y las visiones; 7) el cultivo de todas las Perfecciones; 8) ver a todos los fenómenos tal como realmente son; 9) adquirir los poderes inconcebibles; y 10) alcanzar el nivel de no retroceso. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de los Poderes, considera diez cosas como las más destacadas: 1) el conocimiento de la jungla de las mentalidades de todos los seres; 2) el conocimiento de la jungla de todas las actividades impuras de todos los seres; 3) el conocimiento de la jungla de las aspiraciones y entendimiento superior de todos los seres; 4) el conocimiento de la jungla de todas las actividades sensoriales de todos los seres; 5) el conocimiento de la jungla de todas las actividades de los dieciocho elementos de todos los seres; 6) el conocimiento de la jungla de todas las actividades de las impurezas secundarias de todos los seres; 7) el conocimiento de la jungla de todas las actividades de los seres en la existencia cíclica; 8) el conocimiento de la jungla de todos los resultados de las acciones cometidas en el pasado, presente, y futuro por todos los seres; 9) el conocimiento de la jungla de los hábitos de todos los seres; y 10) madurar incansablemente la jungla de las capacidades de los seres. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de las Oraciones de Aspiración, considera diez cosas como las más destacadas: 1) conocer que no surge ningún fenómeno; 2) conocer que todos los fenómenos carecen de forma; 3) conocer que los fenómenos no cesan; 4) conocer que no existen los fenómenos; 5) no estar apegado a nada; 6) conocer que ningún fenómeno llega a existir; 7) conocer que ningún fenómeno va al cese; 8) conocer que todos los fenómenos carecen de existencia inherente; 9) conocer que todos los fenómenos son iguales, sin un principio, medio, o final; y 10) no diferenciar el principio, medio, o final en ningún fenómeno. Estas son las diez.
Buen hombre, un Bodhisattva que practica la Perfección de la Sabiduría Primordial, considera diez cosas como las más destacadas: 1) la comprensión perfecta y el análisis de todos los fenómenos; 2) la perfección completa de los fenómenos blancos[26]; 3) la acumulación de las numerosas provisiones del Bodhisattva; 4) la reunión de amplias provisiones de hechos benditos y de conocimiento; 5) la perfección de la gran compasión; 6) la entrada a todos los diferentes mundos; 7) la comprensión de todas las actividades impuras de todos los seres; 8) el esfuerzo propio para entrar en el estado de un Tathagata; 9) el buscar entrar en los estados excelentes de posesión de los diez poderes, las cuatro ausencias de miedo, y los dieciocho atributos exclusivos de un Buda; y 10) ascender al trono de un Ungido[27], y conseguir las cualidades supremas de un Omnisciente. Estas son las diez.
Buen hombre, cuando los Bodhisattvas Grandes Seres, practican las diez perfecciones, ellos observan diez cosas en cada categoría como las más destacadas.
Además, buen hombre, ¿Cuáles son los significados y funciones de las Perfecciones? Hacen que uno reconozca claramente las prácticas que sobrepasan a las de los Oyentes y Realizadores Solitarios; hacen que uno reconozca claramente la vasta, y perfecta sabiduría de los Tathagatas; hacen que uno se desapegue de los fenómenos condicionados y no condicionados; hacen que uno comprenda lo indeseable de la existencia cíclica, tal como es; hacen que se iluminen aquellos que aún no están Iluminados; permiten que uno adquiera el inagotable tesoro del Dharma de los Tathagatas; hacen que uno obtenga una liberación libre de obstáculos; hacen que uno salve a los seres por medio de la generosidad; hacen que uno complete sus votos por medio de la moralidad; hacen que uno logre todos los signos auspiciosos por medio de la paciencia; hacen que uno llegue a entender todas profundas enseñanzas del Buda por medio del esfuerzo gozoso; hacen que uno genere los Cuatro Inmensurables por medio de la concentración meditativa; hacen que uno erradique todas las aflicciones por medio de la sabiduría; hacen que uno acumule las enseñanzas del Buda por medio de los medios hábiles; hacen que uno complete las enseñanzas del Buda por medio de las oraciones de aspiración; hacen que se despierte la fe pura en los seres por medio de los poderes; hacen que uno obtenga la sabiduría omnisciente de los Tathagatas por medio de la sabiduría primordial; hacen que se adquiera la Realización de la No Verdadera Producción de los Fenómenos; hacen que se obtenga el estado de no regresión; hacen que se purifique el Campo de Buda; hacen que los seres sean llevados a la madurez; hacen que se consume la sabiduría de todos los Tathagatas, en el lugar de la Iluminación[28]; hacen que sean vencidos todos los demonios[29]; hacen que uno consiga el dominio sobre las cuatro bases de los poderes milagrosos; hacen que uno no permanezca ni en la existencia cíclica, ni en el Nirvana; hacen que se transciendan todas las virtudes de los Oyentes, Realizadores Solitarios, y Bodhisattvas; hacen que sean derrotadas todas las doctrinas heréticas; hacen que sean logrados los diez poderes, las cuatro ausencias de miedo, y los dieciocho atributos exclusivos de un Buda; hacen que se alcance la Iluminación Suprema; y que se giren las doce clases de Ruedas del Dharma. Todos estos son los significados y las funciones de las Perfecciones.
Además, buen hombre, cuando un Bodhisattva Gran Ser está a punto de morar en el Nivel de Gran Alegría[30]-el primer Bhumi o Nivel del desarrollo del Bodhisattva-él tendrá primero una visión de todos los cientos de miles de millones de miríadas de tesoros ocultos en un universo de un billón de mundos.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Inmaculado[31]-el segundo Nivel del Bodhisattva-él tendrá primero una visión de un universo de un billón de mundos con sus terrenos planos como la palma de una mano, y con los adornos puros de innumerables cientos de miles de millones de miríadas de flores de loto preciosas.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel Luminoso[32]-el tercer Nivel del Bodhisattva-él tendrá primero una visión de sí mismo vistiendo una armadura y blandiendo una porra, reprimiendo a los enemigos impávidamente y con absoluta resolución.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel Radiante[33]-el cuarto Nivel del Bodhisattva-él primero tendrá una visión de todos los tipos de flores raras siendo esparcidas por el suelo por el viento proveniente de las cuatro direcciones.
Cuando el Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel Difícil de Conquistar[34]-el quinto Nivel del Bodhisattva-él primero tendrá una visión de mujeres adornadas con guirnaldas de flores de atimuktaka, vārsika, y campaka sobre sus cabezas, y con diversos adornos sobre sus cuerpos.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Aproximándose (Claramente Manifiesto)[35]-el sexto Nivel del Bodhisattva-él primero tiene una visión de un hermoso estanque de agua clara y pura con los ocho méritos. El fondo del estanque estará cubierto de polvo de oro, en sus lados habrá unas escaleras hechas con joyas, y estará adornado con lotos azules, rojos, blancos, y de diversos colores. El se verá a sí mismo disfrutando en este estanque.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Yendo Lejos[36]-el séptimo Nivel de un Bodhisattva-él primero tendrá una visión de los infiernos a su izquierda y derecha, y se verá pasando a través de ellos sin sufrir el menor daño.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Inamovible[37]-el octavo Nivel de un Bodhisattva-él primero tiene visiones de sí mismo teniendo los signos de un rey león en sus hombros, aterrorizando a las fieras.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Intelecto Perfecto[38]-el noveno Nivel de un Bodhisattva-él primero tiene una visión de sí mismo como siento un  Rey Universal que Gira la Rueda enseñando el Dharma, rodeado de innumerables cientos de miles de miríadas de reyes; y estando a la sombra de varios toldos blancos, limpios, y enjoyados.
Cuando un Bodhisattva está a punto de morar en el Nivel de Nube del Dharma[39]-el décimo Nivel de un Bodhisattva-él primero tendrá una visión de sí mismo con un cuerpo de color dorado, con las treinta y dos marcas auspiciosas de un Buda, y con un halo de luz de varias decenas de centímetros de radio. El estará sentado sobre un trono de león elevado, amplio y confortable, y rodeado por innumerables cientos de miles de millones de miríadas de dioses del Cielo de Brahma, y quienes respetuosamente le harán ofrendas y le escucharan exponer el Dharma.
Buen hombre, debido al poder de las absorciones meditativas, un Bodhisattva, un Gran Ser, tendrá cada una de estas visiones, antes de su logro de cada uno de los Diez Niveles.     
Además, buen hombre, un Bodhisattva en el Primer  Nivel perfecciona la Perfección de la Generosidad; en el Segundo Nivel, la Perfección de la Moralidad; en el Tercer Nivel, la Perfección de la Paciencia; en el Cuarto Nivel, la Perfección del Esfuerzo Entusiasta; en el Quinto Nivel, la Perfección de la Concentración; en el Sexto Nivel, la Perfección de la    Sabiduría; en el Séptimo Nivel, la Perfección de los Medios Hábiles; en el Octavo Nivel, la Perfección de los Poderes; en el Noveno Nivel, la Perfección de las Oraciones de Aspiración; y en el Décimo Nivel, la Perfección de la Sabiduría Primordial.
Además, buen hombre, un Bodhisattva que cumpla el primer voto para despertar la mente de la Iluminación, alcanzará la Absorción Meditativa de la Revelación del Tesoro; con el segundo voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Buena Permanencia;  con el tercer voto, alcanzará la Absorción Meditativa Inamovible; con el cuarto voto, alcanzará la Absorción Meditativa de No Regresión; con el quinto voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Flor Preciosa; con el sexto voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Luz del Sol; con el séptimo voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Realización de Todos los Significados; con el octavo voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Antorcha de la Sabiduría; con el noveno voto, alcanzará la Absorción Meditativa de la Realización  Directa del Dharma del Buda; y con el décimo voto, alcanzará la Absorción Meditativa Heroica[40].  
Además, buen hombre, un Bodhisattva consigue el Dharani[41] de las Bendiciones Superiores en el primer Nivel; el Dharani Insuperable, en el Segundo Nivel; el Dharani de la Buena Permanencia, en el Tercer Nivel; el Dharani Indestructible, en el Cuarto Nivel; el Dharani Inmaculado, en el Quinto Nivel; el Dharani Rueda de la Luz de Sabiduría, en el Sexto Nivel; el Dharani del Hecho Estupendo, en el Séptimo Nivel; el Dharani del Discernimiento Puro, en el Octavo Nivel; el Dharani de la Manifestación de las Ilimitadas Doctrinas, en el Noveno Nivel; y el Dharani de la Inexhaustible Matriz del Dharma, en el Décimo Nivel.
En aquel tiempo, en la asamblea, un dios llamado León Estandarte de Luz Sin Impedimentos, se levantó de su asiento, descubrió su hombro derecho, se arrodilló sobre su rodilla derecha, juntó las palmas de sus manos frente al Buda, y dijo: “¡Qué maravilloso, Bhagavan! ¡Qué maravilloso, Sugata[42]! Esta doctrina es tan profunda y extensa que abarca todas las enseñanzas de los Budas”.
Entonces, el Buda dijo a León Estandarte de Luz Sin Impedimentos: “Así es, así es, tal como tú has dicho. Buen hombre, si un Bodhisattva puede escuchar y aceptar esta doctrina, incluso temporalmente, él o ella nunca retrocederán del propósito de alcanzar la Iluminación Suprema. ¿Por qué? Ese buen hombre o esa buena mujer, han plantado raíces de virtud y han madurado diversas raíces de virtud; por tanto, él o ella después de haber oído el Sutra, están impresionados.
Buen hombre, si los hombres y mujeres oyen este Sutra, todas las buenas raíces de virtud que ellos han plantado serán purificadas, y consecuentemente ellos no dejarán de ver al Buda, de oír el Dharma, de hacer ofrendas a la Sangha, y de llevar a los seres a la madurez. Ellos no estarán separados del Dharani del Sello del Océano; del Dharani de las Manifestaciones Ilimitadas; del Dharani de la Penetración de los Deseos y Mentalidades de los Seres; del Dharani del Estandarte de la Luz Pura del Sol; del Dharani del Estandarte de la Inmaculada Luz de Luna; del Dharani de la Ruptura de Todas las Cadenas; del Dharani que Destruye las Ilimitadas Aflicciones como un Diamante Igual a una Montaña Adamantina; del Dharani de la Comprensión de las Palabras que Expresan la Igualdad de la Naturaleza del Dharma[43]; del Dharani de la Comprensión del Lenguaje y la Voz de la Realidad; del Dharani Impreso por el Sello de Pureza Ilimitada Revelado por la Vacuidad; y del Dharani de la Consecución y la Manifestación de los Ilimitados Cuerpos de un Buda.
Buen hombre, si un Bodhisattva realiza estos Dharanis, el será capaz de transformarse en los Cuerpos de la Forma de un Buda[44] para enseñar a los seres en todos los mundos de las diez direcciones. Sin embargo, a la Luz de la Naturaleza del Dharma, él ni viene, ni enseña a ningún ser. El no se aferra a las palabras que utiliza para enseñar el Dharma. El es imparcial y firme. Aunque manifiesta un cuerpo que nace y muere, en realidad no hay nada que surja o cese; no hay un solo fenómeno que venga o vaya. El realiza que todos los fenómenos son primordialmente quietud, y así permanece seguro en la Verdad de un Buda. ¿Por qué? Porque no hace distinción entre los fenómenos”.
Durante la exposición de esta doctrina, treinta mil Bodhisattvas alcanzaron la Realización de la No Verdadera Producción de los Fenómenos; innumerables Bodhisattvas alcanzaron el estado de no retroceso del propósito de lograr la Iluminación Suprema; innumerables seres decidieron buscar la Iluminación; e innumerable monjes alcanzaron el Ojo de Dharma.
Cuando el Buda terminó la enseñanza de este Sutra, el Bodhisattva Intelecto Infinito, y los monjes, dioses, humanos, semidioses, gandharvas, y similares, estaban llenos de júbilo. Ellos lo aceptaron con fe, y comenzaron a practicarlo con veneración.

Traducido del sánscrito al chino por el Maestro Tripitaka Bodhiruci. Catálogo Taisho Nº 310, Sutra Nº 45.

Traducido al castellano y anotado por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Editado a 17/10/2016.



[1] Seres Iluminados.
[2] Mahasattvas.
[3] Intelecto Infinito.
[4] Bodhicitta.
[5] Bodhi.
[6] Sravakas.
[7] Pratyekabudas.
[8] Los Así Idos; un nombre para los Budas o “Despiertos”.
[9] Dana Paramita.
[10] Sila Paramita.
[11] Ksanti Paramita.
[12] Vīrya Paramita.
[13] Dhyana Paramita.
[14] Prajña Paramita.
[15] Upaya Paramita.
[16] Bala Paramita.
[17] Buddha-ksetra.
[18] Pranidhana Paramita.
[19] Chakravartin.
[20] Jñana Paramita.
[21] Bodhisattva.
[22] Lo contrario al Noble Sendero Óctuple.
[23] Los agregados (Skandhas) de la forma (rupa), las sensaciones (Vedana), las percepciones o concepciones (samjña), las formaciones o procesos mentales (samskaras), y la consciencia (vijñana).
[24] Los dieciocho elementos (Astadasa-dhatu) son las seis facultades de los sentidos, los seis objetos de los sentidos, y las seis consciencias.
[25] Los doce campos de los sentidos (Ayatanas) son las seis facultades del ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo, y mente; y sus seis objetos (lo visible, sonidos, olores, sabores, lo tangible, y los objetos mentales). Las seis facultades son llamadas los campos internos, y los objetos son llamados los campos externos.
[26] Virtuosos.
[27] Quien está en el Décimo Nivel de un Bodhisattva, y está cercano al estado de un Buda.
[28] Bodhimanda.
[29] Maras: existen cuatro maras o demonios: 1) el demonio de los agregados, 2) el demonio de las aflicciones; 3) el demonio que es Yama, el Señor de la Muerte; y 4) el demonio Hijo de los Dioses, que habita en el sexto cielo del Reino del Deseo.
[30] Pramudita Bhumi.
[31] Vimalā Bhumi.
[32] Prabhākarī Bhumi.
[33] Arcismatī Bhumi.
[34] Sudurjayā Bhumi.
[35] Abhimukhī Bhumi.
[36] Dūramgamā Bhumi.
[37] Acalā Bhumi.
[38] Sādhumatī Bhumi.
[39] Dharmameghā Bhumi.
[40] Sūramgama samadhi.
[41] Formula mística o mantra que encierra y resume un significado completo
[42] El Bien Ido.
[43] Dharmata.
[44] Rupakaya. Son dos: el Nirmanakaya o cuerpo de manifestación como un ser encarnado que muestra el nacimiento y la muerte; y el Sambhogakaya solo accesible a los Bodhisattvas.

domingo, 2 de octubre de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintiocho. La Perfección de la Sabiduría.

La Perfección de la Sabiduría. Cómo Desarrollar la Perfección de la Sabiduría.
Sujāta preguntó al Buda: “Bhagavan, ¿Cómo practica un Bodhisattva la Perfección de la Sabiduría?”
El Buda: “Buen hombre, has de saber que un Bodhisattva puede desarrollar la Perfección de la Sabiduría si se esfuerza en la observación de los preceptos y escucha mucho el Dharma; si lleva una forma correcta de ganarse la vida, y cultiva la paciencia; si se apena de los seres, si tiene sentido de la vergüenza y del deshonor, y si se mantiene apartado de la envidia; si conoce medios hábiles para su entrenamiento; si soporta el sufrimiento para beneficio de los seres, sin arrepentirse; si se deleita en practicar la generosidad y en domar  a los seres; si conoce bien las características de sus faltas graves y leves; si se empeña diligentemente en enseñar a los seres a practicar la generosidad y a realizar acciones meritorias; si conoce el significado de las palabras sin hacerse arrogante; si permanece cerca de buenos amigos instruidos, y se beneficia a sí mismo y a los demás; si estima a las Tres Joyas, a los maestros, a los preceptores, y a los mayores virtuosos; si no se menosprecia a sí mismo, ni a la Iluminación; si puede ver las profundas y maravillosas virtudes de la Iluminación; si conoce las características de lo virtuoso y lo no virtuoso, y conoce todas las doctrinas mundanas y supra mundanas; si conoce la causa y efecto, y sabe que cada acción es hecha con una intención y un acto.
En uno la sabiduría surge de tres fuentes: la escucha, la reflexión, y el entrenamiento en la meditación. La sabiduría surge de la escucha si uno aprehende los significados en base a la escucha de las palabras. La sabiduría surge de la reflexión si uno aprehende los significados a través de la reflexión. La sabiduría surge del entrenamiento en la meditación si uno aprehende los significados en base al entrenamiento en la meditación.
Es llamado sabiduría si uno puede estudiar las doce categorías de las escrituras del Tathagata, si puede eliminarla red de sus dudas, aprender todos los temas y doctrinas mundanos, y si puede discriminar entre los senderos correctos e incorrectos; si uno puede diferenciar bien entre las doce categorías de las escrituras; entre los significados de los términos relacionados con causa y efecto, tales como los cinco agregados, los doce campos de los sentidos, y las dieciocho esferas o elementos; entre las meditaciones de la calma mental y de la visión penetrante; entre lo alto, medio, y bajo; entre lo bueno, lo malo, y lo neutro; entre las cuatro confusiones[1]; y entre los niveles de ver la Iluminación, y entrenarse para la Iluminación.
Un Bodhisattva Con Sabiduría.
Buen hombre, un hombre sabio que busca adquirir los Dieciocho Fenómenos Exclusivos-los Diez Poderes, las Cuatro Ausencias de Miedo, la Gran Compasión, y los Tres Tipos de Mente de la Igualdad-permanece cerca de un Buda y de Sus discípulos. Si no es posible encontrar el Dharma del Buda en el mundo, él se deleita estudiando con maestros no budistas. Incluso si se encuentra discurriendo por un sendero erróneo, el sigue buscando el verdadero Dharma. El siempre cultiva las Cuatro Mentes Inmensurables-amor benevolente, compasión, regocijo, y ecuanimidad-y busca conseguir los cinco poderes transcendentales[2]. Con estos poderes, él puede observar la impureza y la impermanencia de los fenómenos compuestos, y mostrar sus faltas.
El enseña a los seres a aprender los distintos idiomas, oral y escrito,  para que ellos puedan dominar el habla correcta. El hace posible que los seres dejen atrás sus enfermedades corporales y mentales. Se deleita en enseñar a otras materias mundanas, y nadie supera sus esforzados comportamientos, tales como las prácticas del mantra y de la medicina. Es diestro en la obtención de riqueza. Entonces, él protege su riqueza, la utiliza para buenas razones, y la dona como limosna de cuerdo al Dharma. Aunque es instruido, no es arrogante. Aunque ha adquirido grandes méritos, no cae en la complacencia. El enseña a los seres a encender la fe, a dar limosna, a respetar los preceptos, a escuchar mucho Dharma, y a desarrollar la sabiduría. El conoce la diferencia entre los métodos buenos, malos, y neutros, y entre las causas y condiciones del estudio y del entrenamiento en la meditación, y su secuencia debida. El conoce el Sendero de la Iluminación y sus adornos; y las capacidades grandes, medias, y pequeñas de los seres. El también conoce la teoría no budista de los sonidos, pero no está atado a ello. El conoce el momento adecuado para domar a los seres. El conoce el mundo de los seres, y el mundo de sus entornos, y practica completamente las Seis Perfecciones.
Perfección y Desarrollo de la Sabiduría.
Buen hombre, 1) hay desarrollo de la sabiduría que no es cualificado como Perfección; 2) hay Perfecciones distintas del desarrollo de la sabiduría; 3) hay desarrollo de la sabiduría que es cualificado como Perfección; y 4) hay prácticas que no son ni desarrollo de la sabiduría, ni Perfección.
El desarrollo de la sabiduría mundana y el desarrollo de la sabiduría por parte de los Oyentes y Realizadores Solitarios no es cualificado como Perfección. No hay otras Perfecciones distintas del desarrollo de la sabiduría. Por lo tanto, todas las Seis Perfecciones desarrollan la sabiduría. La generosidad, la observación de la moralidad, y el esfuerzo de los Oyentes y Realizadores Solitarios no son ni desarrollo de la sabiduría, ni Perfecciones.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia desarrollar una sabiduría pura, pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil desarrollar una sabiduría pura. ¿Por qué? Porque aquellos que viven en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.
Mientras el Buda estaba exponiendo esta enseñanza del Dharma, Sujāta, el hijo de un Mayor, y mil seguidores laicos despertaron la mente de la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación. Entonces se levantaron de sus asientos, prestaron obediencia al Buda, y volvieron por donde habían venido.


Traducido del sánscrito al chino durante la Dinastía Liang del Norte, por el Maestro de Tripitaka, Dharmaksema, de India.

Traducido al castellano y anotado por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Gracias a Mary Carmen S. P. por su ayuda en las diversas lecturas. Editado a 02/10/2016, en el C.E.T. Nagarjuna, Valencia, España.



[1] Tomar lo impermanente por permanente, el sufrimiento por felicidad, el yo no existente por existente, y lo impuro por puro.
[2] Ojo Divino, Oído Divino, el conocimiento de las vidas pasadas de otros, conocimiento de los pensamientos de otros, y el poder de transformar el cuerpo y viajar al instante a cualquier parte.

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintisiete. La Perfección de la Concentración

La Perfección de la Concentración.
Sujāta preguntó al Buda: “Bhagavan, los Bodhisattvas, los Grandes Seres, practican la Perfección de la Concentración. ¿Qué significa concentración?”
El Buda: “Buen hombre, la observación de los preceptos y el cultivo de los Cuatro Inmensurables-amor benevolente, compasión, regocijo, y ecuanimidad-es llamado “concentración”. Permanecer alejado de las aflicciones de uno, y realizar todo tipo de acciones virtuosas, es llamado “concentración”. Buen hombre, sin concentración uno no puede tener éxito en las cosas mundanas, y mucho menos en las que trascienden lo mundano. Por tanto, uno debiera de entrenarse seriamente en la meditación.
Cómo Entrenarse en la Concentración.
Si un Bodhisattva desea entrenarse en la Perfección de la Concentración, en primer lugar él debería de estar cerca de buenos amigos instruidos, para aprender los medios hábiles para conseguir la absorción meditativa, tales como el observar los preceptos de la liberación y los preceptos de restricción de las facultades, evitar toda forma incorrecta de ganarse la vida, permanecer en el Dharma, y seguir las instrucciones de sus maestros. El no debería de estar complacido con lo virtuoso conseguido, sino que debería de cultivar la virtud sin descanso. Debería de deleitarse en la tranquilidad, y evitar las cinco coberturas[1]. El debería de deleitarse en la contemplación de los males provenientes del continuo ciclo de nacimientos y muertes; y debiera de aplicarse sinceramente en la realización de buenas acciones, no dejándolo nunca.
Con atención correcta, el nunca abandona el autocontrol. El es moderado en el uso de las palabras, y moderado en dormir y comer. Puro en cuerpo y mente, el evita a los malos amigos, los intereses no adecuados, y los asuntos mundanos. El se conoce a sí mismo, conoce el momento propicio, y las acciones correctas. El observa sus estados mentales, tales como alegría, ansiedad, enfado, dulzura, y severidad; y los cambia, como hace un orfebre que es capaz de ajustar el calor y el frio sin error. Se deleita en el sabor de la concentración, dulce como el rocío. Aunque el está en medio de todas las cosas mundanas, su mente permanece impertérrita, como el Monte Sumeru, el cual no puede ser movido por los cuatro vientos.
Si su atención mental es firme, él ve las faltas que hay en el ver, oír, tocar, y conocer. Has de saber, que quien se entrena sin descanso en la absorción meditativa, puede llegar a conseguirla completa, igual que frotando madera de forma incesante llega a producirse el fuego.
La Absorción Meditativa, el Adorno de la Iluminación.
Buen hombre, sin absorción meditativa es imposible conseguir los fenómenos mundanos, o alcanzar la Iluminación que transciende al mundo. Buen hombre, las absorciones son las raíces de todos los fenómenos virtuosos. Por tanto, uno debería de controlar su mente, lo mismo que un espejo en que se refleja todo lo bueno y malo. Por ello, la absorción meditativa es llamada “el Adorno del Sendero Hacia la Iluminación”.
El disfrute del gozo en cuerpo y mente es llamado “absorción meditativa”. El estado mental que ni crece, ni decrece, es llamado “absorción meditativa firme”. Las meditaciones, desde la que visualiza los huesos sin carne de un cadáver, hasta la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación, son todas ellas llamadas “absorciones meditativas”.
Las cuatro condiciones para conseguir la absorción meditativa son: 1) determinación; 2) esfuerzo; 3) mente, y 4) sabiduría. A través de estas cuatro condiciones uno puede adquirir méritos inmensurables, y potenciar la bondad. Otras tres condiciones son: 1) escuchar el Dharma, 2) reflexionar en las enseñanzas de Dharma; y 3) aplicarlo. Partiendo de estas tres condiciones, la absorción meditativa de uno irá desarrollándose en tres niveles de progreso: entrada, permanencia, y profundización.
Buen hombre, las semillas de la absorción meditativa se encuentran en el Reino del Deseo. Debido a esas semillas, uno puede obtener la absorción meditativa. En el Reino del Deseo uno puede alcanzar absorciones meditativas que van desde el Primer Nivel de Concentración del Reino de la Forma, hasta el Nivel de Ni Con Percepción, Ni Sin Percepción del Reino Sin Forma, siendo cada nivel superior al precedente. No obstante, la absorción meditativa puede retroceder, permanecer, o profundizarse. Si uno ha alcanzado el Cuarto Nivel de Concentración del Reino de la Forma, entonces esta será firme.
En cada uno de los Cuatro Niveles de Concentración uno experimenta alegría y alegría sutil, pero no en los niveles intermedios. Esto también es verdad para la adquisición de los seis poderes milagrosos. Uno experimenta alegría y alegría sutil después de haber conseguido esos poderes, pero no antes.
La absorción meditativa es llamada el adorno de la Iluminación. A través de la absorción meditativa uno puede transitar el sendero de aquellos que aún están aprendiendo, y con posterioridad andar por el sendero de aquellos que ya no tienen más que aprender; puede adquirir los Cuatro Inmensurables; las Tres Puertas de la Liberación, y poderes mágicos inmensurables que benefician a uno y a los demás; puede conocer la mente de los demás para domarlos; revelar una inmensa sabiduría; desarrollar las cinco fuerzas[2]; mutar la capacidad pobre en superior; poner fin al ciclo de nacimiento, vejez, enfermedad, y muerte; conseguir la omnisciencia[3]; ver claramente la naturaleza de la realidad como si fuera vista a través de una gasa trasparente.
Las Cuatro Absorciones Inmensurables.
Buen hombre, un hombre sabio hace estas observaciones: “Todas mis aflicciones son mis grandes enemigos. ¿Por qué? Porque mis aflicciones pueden herirme a mí, y también herir a otros. Por tanto, yo debería de cultivar la mente del amor benevolente y de la compasión, con la intención de beneficiar  a los seres, y de obtener inmensurables fenómenos virtuosos puros.”
Los postulados de aquellos que afirman que los fenómenos virtuosos pueden ser conseguidos sin amor benevolente y compasión, son completamente erróneos. El amor benevolente y la compasión pueden poner fin a los males, hacen posible que los seres abandonen el sufrimiento y encuentren la felicidad, y también hacen posible que uno transcienda el Reino del Deseo. Si el amor benevolente es mostrado en el Reino del Deseo, se llama “amor benevolente del Reino del Deseo”. Buen hombre, alguien que pueda cultivar el amor benevolente conseguirá méritos inmensurables. Si uno da paz a los enemigos antes que a otros, ello es llamado “cultivar el amor benevolente”.
Buen hombre, los seres están divididos en tres grupos: enemigos, amigos, e indiferentes. Estos tres son llamados “los objetos del amor benevolente de uno”. Quien cultiva el amor benevolente debería de comenzar con los amigos, dándoles felicidad, y luego gradualmente ir extendiéndolo a los enemigos. Buen hombre, el amor benevolente surge de la observación de los preceptos o de la práctica de la generosidad. Si uno puede ver a cada uno de los enemigos como si fuera su único hijo, esto se llama “adquirir el amor benevolente”.
Buen hombre, con el amor benevolente uno puede tener conexión con la gente, pero no puede salvarlos del sufrimiento. No obstante, con la compasión pueden hacerse ambas cosas. Buen hombre, has de saber que quien ve lo bueno en su enemigo, aunque sea tan ligero como un cabello, y no ve lo que hay de malo en él, está aprendiendo el amor benevolente. Has de saber que aquel que visita y cuida de un enemigo cuando está enfermo, y le da aquello que necesita, está cultivando correctamente el amor benevolente.
Buen hombre, desarrollar la paciencia es la causa del cultivo del amor benevolente, y el amor benevolente es la causa que da paz y felicidad  a todos. Has de saber que aquel que puede cultivar el amor benevolente puede destruir las causas y condiciones de la arrogancia, y puede practicar las Seis Perfecciones de acuerdo al Dharma.
Aquel que se entrena en la meditación está acumulando méritos puros, los cuales serán la base para su renacimiento en el Cielo de Brahma. Si él es capaz de observar los males de soportar repetidamente el nacimiento y la muerte, y de observar la virtud del Nirvana, los otros deberían de respetar la tierra que él ha hoyado. El puede soportar lo que es difícil de soportar, dar lo que es difícil de dar, y hacer lo que es difícil de hacer. El puede entrenarse en las Cuatro Concentraciones y en las Cuatro Absorciones Meditativas; y también en las ocho liberaciones. El piensa: “¡Que pueda recibir yo las dolorosas retribuciones de las malas acciones de cuerpo, habla, y mente de todos los seres, en su lugar! ¡Que puedan todos los seres recibir las buenas retribuciones producidas por mis acciones meritorias!”
El amor benevolente y la compasión pueden crecer o menguar con el número de sus objetos. Existen tres niveles de amor benevolente y compasión: bajo, medio, y alto. Existen tres grupos de objetos: enemigos, amigos, e indiferentes. Existen tres clases de objetos: codicia, seres, y no seres. Meditando en estos objetos con las Cuatro Mentes Inmensurables-amor benevolente, compasión, regocijo, y ecuanimidad-uno alcanzará las cuatro absorciones meditativas inmensurables.
Perfección y Concentración.
Buen hombre, 1) hay concentración que no es cualificada como Perfección; 2) hay Perfecciones distintas de la concentración; 3) hay concentración que es cualificada como Perfección; 4) hay prácticas que no son concentración, ni Perfecciones.
La concentración mundana y la concentración practicada por los Oyentes y por los Realizadores Solitarios no es cualificada como Perfección. La Perfección de la Generosidad, la Perfección de la Moralidad, la Perfección de la Paciencia, y la Perfección del Esfuerzo son Perfecciones distintas de la concentración. La Absorción Meditativa Semejante a un Diamante es una concentración que es cualificada como Perfección. Las acciones virtuosas de los seres ordinarios, los Oyentes, y los Realizadores Solitarios inducidas por la escucha y la reflexión, no son ni concentraciones, ni Perfecciones.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia entrenarse en la concentración pura, pero para los Bodhisattvas que no han renunciado a la vida en familia es difícil entrenarse en la concentración pura. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Codicia, enfado, estupor, agitación, y duda.
[2] Fe, esfuerzo diligente, atención mental, concentración, y sabiduría.
[3] Sarvajña-jñana, el conocimiento de todo lo cognoscible. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintiséis. La Perfección del Esfuerzo.

La Perfección del Esfuerzo.
Sujāta preguntó al Buda: “Bhagavan, ¿Cuál es la forma correcta de practicar las Seis Perfecciones por parte de un Bodhisattva, un Gran Ser?”
El Buda: “Buen hombre, los Cuatro Esfuerzos Correctos[1] son: 1) poner fin para siempre a lo no virtuoso ya existente; 2) no permitir que surja nada nuevo no virtuoso; 3) hacer que surja lo virtuoso aún no existente; y 4) aumentar lo virtuoso ya existente. Si un buen hombre, o una buena mujer, se involucran con diligencia en los Cuatro Esfuerzos Correctos, es llamado “esfuerzo vigoroso”. Ese esfuerzo vigoroso es la forma correcta de practicar las Seis Perfecciones, y hace posible que uno se libre de las aflicciones. Has de saber que uno que puede tolerar el sufrimiento en cualquiera de los tres destinos desafortunados, puede practicar verdaderamente la Perfección del Esfuerzo de forma firme, ni demasiado deprisa, ni demasiado despacio.
Cómo Hacer Esfuerzos Vigorosos.
Hay dos clases de esfuerzo vigoroso: correcto y erróneo. Un Bodhisattva debería de apartarse del esfuerzo vigoroso erróneo, y debería de hacer un esfuerzo vigoroso correcto. Cultivar la fe, el amor benevolente, la compasión, la práctica de la generosidad, la observación de los preceptos, escuchar el Dharma, y desarrollar la sabiduría, es llamado estar haciendo “el esfuerzo correcto”. Hacer eso durante los tres periodos del día sin arrepentirse, no estar contento con lo virtuoso que uno ha conseguido, y aprender respecto los fenómenos mundanos y supra mundanos, también es llamado el esfuerzo correcto.
Aunque un Bodhisattva no escatima dar ni su cuerpo, ni su vida, no obstante, para proteger el Dharma debería de estimar a ambos. Mientras realiza los cuatro tipos de actividad-andando, de pie, sentado, o acostado-él se entrena de acuerdo al Dharma. Cuando no realiza buenas acciones, no es indolente. Incluso cuando pierde su cuerpo y su vida, el no abandona su conformidad al Dharma. Si el llega a la orilla opuesta a la existencia cíclica, a través de las Seis Perfecciones, es debido a su esfuerzo vigoroso.
Cuando uno lee, recita, copia, y reflexiona en las doce categorías de las escrituras, se llama “hacer un esfuerzo vigoroso para uno mismo”. Cuando uno transforma y doma a los seres, se llama “hacer un esfuerzo vigoroso para otros”. Cuando uno se está entrenando en el Sendero hacia la Iluminación, si da limosnas, observa los preceptos, oye mucho el Dharma, desarrolla la sabiduría, aprende los fenómenos mundanos; hace ofrendas a los padres, maestros, y a aquellos virtuosos; practica la meditación de la calma mental y la meditación analítica; y también lee, recita, y copia los Sutras, es llamado “hacer un esfuerzo vigoroso en el logro de la Iluminación”.
Estas prácticas son todas llamadas “esfuerzo vigoroso”, y es la forma correcta de practicar las Seis Perfecciones. Buen hombre, una persona indolente no puede persistir en la generosidad, en la observancia de los preceptos morales, en el esfuerzo vigoroso, en la práctica de la meditación para controlar su mente, en la paciencia para soportar los males, y en la discriminación entre lo bueno y lo malo. Por tanto, yo digo que la práctica de las Seis Perfecciones está impulsada por el esfuerzo vigoroso.
Perfección y Esfuerzo Vigoroso.
Buen hombre, 1) hay un esfuerzo vigoroso que no es cualificado como Perfección; 2) hay Perfecciones distintas del esfuerzo vigoroso; 3) hay un esfuerzo vigoroso que es cualificado como Perfección; 4) hay prácticas que no son ni esfuerzo vigoroso, ni Perfecciones.
El esfuerzo vigoroso en lo no virtuoso, o en los fenómenos mundanos aún siendo buenos, y el esfuerzo vigoroso realizado por los Oyentes y Realizadores Solitarios no son cualificados como Perfección. La Perfección de la Sabiduría, por ejemplo, es una Perfección distinta del esfuerzo vigoroso. El esfuerzo vigoroso en estas Cinco Perfecciones-las Perfecciones de la Generosidad, Moralidad, Paciencia, Concentración, y Sabiduría-es cualificado como Perfección.
La generosidad, la observación de los preceptos morales, la tolerancia de la adversidad, la concentración, el desarrollo de la sabiduría, y los demás fenómenos virtuosos practicados por las personas ordinarias, los Oyentes, y los Realizadores Solitarios no son ni esfuerzo vigoroso, ni Perfecciones.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia hacer un esfuerzo vigoroso, pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia, es difícil hacer un esfuerzo vigoroso. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Dentro de los Treinta y Siete Factores de la Iluminación.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veinticinco. La Perfección de la Paciencia.

La Perfección de la Paciencia. Los Dos Tipos de Paciencia.
Sujāta preguntó al Buda: “Bhagavan, el Buda ha explicado las Perfecciones de la Generosidad y de la Moralidad. ¿Cómo practica el Bodhisattva la Perfección de la Paciencia.”
El Buda dijo: “Buen hombre, existen dos clases de paciencia: la paciencia mundana, y la paciencia supra mundana. La paciencia mundana es ser capaz tolerar el hambre, la sed, el frío, el calor, el dolor, y el placer. La paciencia supra mundana es ser paciente en la fe, en la generosidad, en la observación de los preceptos, en la escucha del Dharma, en el desarrollo de la sabiduría, y en sostener las visiones correctas; tener paciencia manteniendo el refugio en el Buda, el Dharma, y la Sangha; tolerar las calumnias, los golpes, los insultos, y las cosas malas, y también ser paciente con la codicia, el enfado, y el engaño de uno; y paciencia en soportar lo que es difícil de soportar, en dar lo que es difícil de dar, y en hacer lo que es difícil de hacer.
Buen hombre, si un Bodhisattva es golpeado, despreciado, calumniado, o regañado con palabras insultantes, el no alberga un pensamiento de venganza. Un Bodhisattva soporta esas cosas, no para obtener beneficios en esta vida, sino en las vidas futuras. Puesto que él retribuye el mal con el bien, el mal no lo volverá a alcanzar.
Perfección y Paciencia.
Buen hombre, 1) existe paciencia que no es cualificada como una Perfección, 2) existen Perfecciones distintas de la paciencia; 3) existe paciencia que tiene la cualificación de Perfección; y 4) existen prácticas que no son ni paciencia, ni Perfecciones.
La paciencia mundana y la paciencia desarrollada por los Oyentes y los Realizadores Solitarios no tienen la condición de Perfección. La Perfección de la Generosidad, la Perfección de la Moralidad, y la Perfección de la Concentración son Perfecciones distintas de la Paciencia. Si en uno no surge ni tan siquiera un solo pensamiento de enfado cuando son cortadas su cabeza, sus ojos, manos, y pies, entonces esta paciencia está cualificada como Perfección. La generosidad y la observación de los preceptos por parte de los Oyentes y Realizadores Solitarios, no son ni paciencia, ni Perfecciones.
Cómo Cultivar la Paciencia.
Buen hombre, para cultivar la paciencia, uno debiera primero destruir su orgullo, enfado, y engaño. Uno debería de percibir que un fenómeno no tiene ni un “yo”, ni lo perteneciente a un “yo”, ni una naturaleza permanente. Has de saber, que aquel que es capaz de contemplar de este modo a todos los fenómenos, puede realmente cultivar la paciencia con deleite.
Cuando un hombre sabio está siendo reñido, el piensa: “Las palabras ofensivas no surgen de forma simultánea. Cuando la primera palabra ha sido pronunciada, la segunda aún no ha surgido. Cuando la segunda es pronunciada, la primera ya ha desaparecido. Puesto que no surgen simultáneamente, ¿Qué es regañar? Son meros sonidos de viento. ¿Por qué debería de estar enfadado? Yo soy una reunión de los cinco agregados. Si los cuatro agregados mentales están ausentes, no puede ser percibida la riña. Mi cuerpo[1], también es una reunión de partes. Todo lo que es una reunión está cambiando incesantemente, pensamiento tras pensamiento. Entonces, ¿Quién es objeto de la riña?
Reñir no es más que el moverse del viento. Existen dos clases de viento: el viento externo, y el interno. Si no me enfado por el viento externo[2]; mucho menos me voy a enfadar por el viento interno[3]. La razón para regañarme puede ser verdadera o falsa. Si yo merezco la reprimenda, ¿Por qué debería de estar enfadado? Si no soy merecedor de ella, la reprensión volverá a quien regaña. Puesto que nada tiene que ver conmigo, ¿Por qué debería de enojarme? Ser presa del enfado es una acción no virtuosa. ¿Por qué? Porque mi enfado me conducirá a alguno de los tres destinos desafortunados. El sufrimiento que experimentaré allí será una retribución por lo que yo hice. Por lo tanto, yo soy la causas de todas mis retribuciones, buenas y malas.”
Buen hombre, para cultivar la paciencia, se han de hacer cinco cosas: 1) no devolver el mal recibido; 2) contemplar la impermanencia de todo; 3) cultivar el amor benevolente y la compasión; 4) no abandonar el auto control; y 5) erradicar el enfado.
Buen hombre, has de saber que uno cultiva realmente la paciencia, si puede conseguir plenamente las cinco cosas citadas; si uno puede emplear palabras siempre agradables, si purifica los potenciales kármicos de su cuerpo y habla, si saluda a los otros de forma amistosa, y si contempla las razones de sufrimiento y felicidad de uno; si uno puede entrenarse en la Absorción Meditativa de la Vacuidad, y observar que todos los seres son impermanentes y que están inmersos en el sufrimiento; y si uno puede ver a quien lo riñe como siendo un loco, un insensato, o un ignorante.
Un hombre sabio piensa: “Si quien riñe conmigo es más fuerte que yo, no debiera de enfadarme. ¿Por qué? Porque si yo me enfado, él puede quitarme la vida. Si es más débil que yo, no debiera de enfadarme. ¿Por qué? Porque él no es rival para mí. Si yo respondo a la reprimenda regañando, resulta un insulto para mi cuerpo y habla. Utilizando una analogía, si alguien da veneno a otro como venganza, los otros no estarán sorprendidos. Sin embargo, si él toma el veneno (para vengarse de otro), los otros se reirán de él. Lo mismo es verdad para mí. Si yo me enfado con otro, yo seré censurado por los seres santos, y en el futuro tendré que padecer un terrible sufrimiento. Por lo tanto, aunque mi cuerpo sea cortado en pedazos, yo no me enfadaré. En vez de ello, yo debiera de observar las causas y condiciones resultantes de los potenciales kármicos de las acciones hechas en el pasado, y cultivar el amor benevolente y la compasión hacia todos. Si no puedo tolerar tan poca cosa, ¿Cómo puedo yo domar a los seres? Tolerar la adversidad es la causa verdadera de la Iluminación. El logro de la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación es el verdadero fruto de la paciencia. Si yo no planto esa semilla, ¿Cómo puedo madurar ese fruto?”
Un Bodhisattva Con Paciencia.
Buen hombre, un hombre sabio que se deleita en el cultivo de la paciencia parece amistoso y agradable. El disfruta de un carácter alegre, y la gente lo aprecia, no cansándose nunca de verlo. Sin embargo, el no tiene apego hacia aquellos que él transforma.
Cuando un hombre sabio sufre la enemistad y le hacen daño, el hace una aspiración, deseando que los enemigos en una vida futura lleguen a ser sus padres, hijos, o familiares, quienes no lo odiarán. El observa que toda privación, deformidad, característica facial horrenda, o facultades incompletas, son  retribuciones para el enfado. Por ello, un hombre sabio cultiva diligentemente la virtud de la paciencia.
Buen hombre, puesto que un Bodhisattva, un Gran Ser, cultiva la paciencia ante la adversidad, el se deleita en observar los males de padecer repetidamente el nacimiento y muerte, y se deleita en entrenarse de acuerdo al Dharma y en hacer esfuerzos enérgicos. El lee, recita, y copia los Sutras del Tathagata, y hace ofrendas a los maestros y a aquellos virtuosos. El cuida del enfermo y del angustiado, y cultiva el amor benevolente y la compasión universal. Cuando él ve a quienes están sufriendo, hace posible que dejen atrás su sufrimiento.
El se deleita siempre en abandonar la vida en familia. Durante toda su vida, el observa los preceptos, se esfuerza enérgicamente, y restringe sus seis facultades, no permitiéndoles que activen sus aflicciones. El preferiría más perder su cuerpo y su vida antes que violar los preceptos. Si otros tienen proyectos, el se deleita en ayudarlos a realizarlos. El tiene siempre un sentido de la vergüenza y del deshonor, y alaba la virtud de la paciencia. Para domar a los seres, él puede tolerar miríadas de dolores. El puede tolerar incluso los males ocasionados por los enemigos, mucho más los hechos por los parientes.
El puede tolerar dos clases de enfado: el enfado de los seres, y el enfado de los “no seres”. El olvida su propia felicidad para hacer posible la felicidad de otros. El no tiene en cuenta las malas acciones de los demás, y nunca olvida las más ligeras bondades de los otros. El evita hablar causando división, y guarda silencio con respecto a las faltas de otros. En vez de ello, él habla de los inconvenientes de las aflicciones, haciendo posible que los seres abandonen sus aflicciones. No obstante, no habla de las cosas que desagradan a otros. El purifica sus acciones de cuerpo, habla, y mente. Si comete una falta debido al surgir de las aflicciones, se siente avergonzado y lleno de remordimiento.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos que han renunciado a la vida en familia el cultivar la paciencia, pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil cultivar la paciencia. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] El agregado de la forma.
[2] Mucho más fuerte, y producido por la naturaleza.
[3] Muchísimo más débil, y producido por los seres.