jueves, 8 de septiembre de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintitres. La Perfección de la Moralidad.

La Perfección de la Moralidad.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Cómo fortalece su mente un Bodhisattva que se dirige hacia la Iluminación?”
El Buda dijo: “Buen hombre, un Bodhisattva practica cuatro cosas para fortalecer su mente: 1) él nunca abandona su entrenamiento acorde al Dharma, aún experimentando un enorme sufrimiento; 2) el siempre cultiva la paciencia ante la adversidad, aunque él haya conseguido un gran dominio; 3) él siempre se deleita en dar limosna, aunque esté en la pobreza; 4) él siempre se deleita en la renuncia a la vida en familia, aún siendo muy joven. Si un Bodhisattva practica estas cuatro cosas, el puede encaminarse hacia la Iluminación, con una mente resuelta.
Un Bodhisattva que practica estas cuatro cosas reconoce que la moralidad es la base fundamento del Sendero hacia la Iluminación. Los preceptos morales son llamados también la base de comienzo, la base guía, la base nivelada, la base ecuánime, los pasos de los Budas, las raíces de todos los méritos, el campo afortunado.
Por consiguiente, un hombre sabio acepta y observa los preceptos sin violarlos. Además, él es consciente de que los preceptos traen dos frutos: la alegría celestial, y la alegría de la Iluminación. Un hombre sabio busca la alegría de la Iluminación, no la alegría celestial.
Mancillando los Preceptos.
Tras aceptar los preceptos, si uno hace a propósito aquello que no debiera de ser hecho, si piensa a propósito en aquello que no debiera pensarse, si es negligente e indolente, si disfruta durmiendo demasiado, si se entretiene en percibir lo que es malo, o se gana la vida de forma incorrecta, o alberga malos deseos, ello es llamado “mancillar los preceptos”.
Supón que alguien acepta los preceptos porque tiene miedo a la pobreza, a la persecución, a pérdida de su riqueza, o de forma forzada, o para salvar su cuerpo o su vida, o para conseguir beneficios y veneración, o por conseguir amor. Después de haber aceptado los preceptos, si uno alberga dudas, ello es llamado “mancillar los preceptos”.
Manteniendo Puros los Preceptos.
Buen hombre, uno puede mantener puros los preceptos si no se deleita en experimentar continuamente el ciclo repetido de nacimientos y muertes, si observa detenidamente los males de este ciclo; y si ve a la felicidad en el mundo humano o celestial, y al sufrimiento en el Infierno de Avici, como iguales; si uno tiene compasión hacia los seres, y con una atención mental correcta beneficia a innumerables seres, posibilitándoles alcanzar la Iluminación; si, para alcanzar la Insuperable Iluminación, uno observa los preceptos con autocontrol, con la intención de entrenarse de acuerdo al Dharma; si uno observa sus acciones de cuerpo, habla, y mente realizados en el pasado, presente, y futuro, conociendo sus distintos grados; si uno doma su mente y mantiene el autocontrol durante y después de su trabajo; si uno contempla las faltas propias causadas por la falta de conocimiento, la negligencia, el repentino surgir de las aflicciones, o el menor momento de falta de autocontrol; si uno ve a una falta leve como siendo una transgresión grave, y se siente avergonzado, con remordimiento, aterrorizado, y angustiado; si uno se arrepiente sinceramente de las transgresiones cometidas, y después se siente alegre, observa los preceptos estando vigilante, y se propone no volver a transgredirlos de nuevo.
Buen hombre, tras recibir los preceptos, uno no hace el mal por tres razones: 1) por el bien de uno mismo; 2) por el bien de los demás; y 3) por el bien del Dharma.
¿Qué se quiere decir por no hacer el mal por el bien de uno mismo? Uno debería de conocer qué tipo de acciones resultan dañinas; y también debería de saber que las acciones virtuosas y las no virtuosas, traen sus correspondientes retribuciones. Uno debería de saber que las acciones virtuosas o no virtuosas no son ficticias, y que traerán sus correspondientes retribuciones. ¿Cómo puede uno engañarse a sí mismo pensando que sus acciones no darán resultados? Por consiguiente, tras haber aceptado los preceptos, uno debería de guardarlos sin transgredirlos. Esto es llamado “no hacer el mal por el bien de uno mismo”.
¿Qué quiere decir no hacer el mal por el bien de otros? Un hombre sabio observa que en el mundo existen aquellos que poseen el Ojo Divino puro, que pueden ver cualquier cosa en cualquier parte; y aquellos que tienen la habilidad de conocer los pensamientos de otros. Si uno hace el mal, ellos lo verán y lo conocerán. ¿Cómo puede uno no estar avergonzado de sus malas acciones? Además, los dioses poseedores de méritos inmensurables, poseen el Ojo Divino, el Oído Divino, la habilidad de transformar sus cuerpos y viajar instantáneamente a cualquier lugar, y la habilidad de conocer los pensamientos de otros. Uno no puede verlos cuando están cerca. Si uno hace el mal, los dioses lo verán, lo oirán, y lo conocerán. Puesto que los dioses ven claramente lo que uno hace, ¿Cómo puede uno no estar avergonzado de sus malas acciones? Esto es llamado “no hacer el mal por el bien de otros”.
¿Qué significa no hacer el mal por el bien del Dharma? Un hombre sabio observa que el Dharma de los Tathagatas es puro e inmaculado. Que posibilita que uno reciba beneficios en la presente vida, que alcance la tranquilidad, que pueda cruzar a la Otra Orilla, y que pueda alcanzar la Iluminación sin seleccionar el momento fijado. Por el bien del Dharma, uno acepta y observa los preceptos. Si uno no acepta primero los preceptos menores, ¿Cómo puede recibir más tarde los preceptos mayores? Si uno viola los preceptos menores, uno incrementará sus sufrimientos en los cinco destinos de la existencia[1]. Si uno guarda celosamente los preceptos, uno logrará la alegría insuperable. El renacimiento como humano de uno, significa que no ha alcanzado la liberación porque uno no ha recibido los preceptos de los innumerables Budas, los Tathagatas, del pasado. Sin embargo, puesto que uno ha aceptado ahora los preceptos, entonces encontrará definitivamente en las vidas futuras a Budas  tan numerosos como las arenas del Ganges. Con esas profundas reflexiones, uno recurre a la gran compasión, y acepta sinceramente los preceptos. Tras haber recibido los preceptos, uno los observa con absoluta determinación, para alcanzar la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación, y beneficiar a innumerables seres. Esto es llamado “no hacer el mal por el bien del Dharma”.
Buen hombre, tanto que uno haya renunciado a la vida en familia, como que lleve una vida en familia, si uno toma los Tres Refugios, o acepta los ocho preceptos o los cinco preceptos, completa o parcialmente, y honestamente los observa durante un día y una noche, por una vez, por lo que dura un pensamiento, o durante una vida, uno conseguirá grandes méritos.
Buen hombre, tras haber recibido los preceptos, si uno practica los tres tipos de buenas acciones, oye mucho el Dharma, da limosnas, practica meditación, cultiva la bondad, y hace ofrendas a las Tres Joyas, ello es llamado “el adorno de la Iluminación”. Tras haber recibido los preceptos, si uno estudia las doce categorías de las escrituras del Tathagata, ello es llamado “adquirir el almacén insuperable del Gran Dharma”. Tras haber recibido los preceptos, si uno hace grandes esfuerzos en el desarrollo de la Perfección de la Moralidad, aunque uno no los vuelva a recibir en las vidas futuras, continuarán como preceptos no actuantes dentro de la mente.
Perfección y Observancia de los Preceptos.
Buen hombre, 1) hay una observancia de los preceptos, que no es Perfección; 2) hay otras Perfecciones distintas de la observación de los preceptos; 3) hay una observación de los preceptos que es Perfección; y 4) hay prácticas que no son observación de los preceptos, ni Perfecciones.
La observación de los preceptos por parte de los Oyentes y Realizadores Solitarios no puede ser considerada como Perfección; existen otras Perfecciones, tales como la Perfección de la Generosidad, que no son la observación de los preceptos morales. La observancia de los preceptos que no es Perfección puede ser ilustrada con dos ejemplos: cuando Yo era un Bodhisattva en el cuerpo de una vaca, Yo fui comido por animales e insectos, incluyendo hormigas, pero yo nunca fui movido por la malicia, o permití que naciera. Cuando Yo fui Rsi,[2] para beneficio de los seres, yo no me levanté de mi postura de meditación durante doce años, mientras un pájaro azul construyó su nido en mi cabeza. La generosidad mundana es un ejemplo de prácticas que no son ni observación de los preceptos, ni Perfecciones.
Logrando la Perfección de la Moralidad.
Buen hombre, puesto que un Bodhisattva permanece en la Perfección de la Moralidad, ¿Quién puede describir la miríada de sufrimientos que él soporta? Si alguien que ha aceptado un precepto menor está satisfecho, no desea tomar nuevos preceptos, y no puede apenarse del sufrimiento de los seres, él no puede conseguir la Perfección de la Moralidad. Si alguien cultiva la paciencia, la concentración,  la sabiduría, ejercita el esfuerzo para progresar, y se deleita en escuchar mucho el Dharma, él puede intensificar su práctica de la Perfección de la Moralidad, adornar la Iluminación, y adquirir el fruto de la Iluminación. Los preceptos ornamentan la Iluminación porque abarcan preceptos inmensurables, benefician a incontables seres, y traen buenas retribuciones inmensurables.
Buen hombre, después de que un Bodhisattva, un Gran Ser, ha recibido los preceptos, él ni habla de lo malo, ni presta oído a aquello que es malo, ni se deleita en hablar o en escuchar sobre temas mundanos. Ni tampoco se entretiene en percepciones no virtuosas, o en la compañía de malos amigos. Por tanto, los preceptos que él observa son llamados “preceptos puros y calmos”.
Cuando un Bodhisattva ve a la gente no virtuosa que ha violado los preceptos, él no los detesta. Al contrario, él aplica diversos medios hábiles para domarlos. Si no pueden ser domados, el se apena de ellos.
Un Bodhisattva nunca abandona o viola los preceptos para salvaguarda de su propio cuerpo o vida. En la vida diaria, él ejercita el autocontrol, y cultiva un sentido de la vergüenza y del deshonor. El cuida de su cuerpo y de su vida como si estuviera tratando una úlcera maligna. Cuando entra en una aldea, él la ve como un machete, y él refrena sus facultades y mantiene una atención mental correcta. Con autocontrol, él observa lo que puede, o no puede ser hecho.
El piensa: “Los otros hacen acciones virtuosas o no virtuosas, debido a mí. Por tanto, cuando yo recibo una gran ofrenda, no debería de alegrarme. Cuando estoy en la miseria, no debería de preocuparme. Cuando yo recibo una ofrenda pequeña, yo debería de reconocerlo como un indicador de que mi fe, mi observación de los preceptos, mi práctica de la generosidad, mi escucha del Dharma, y mi sabiduría no llegan al estándar del Dharma. Por lo tanto, yo no debería de sentirme decepcionado. Yo acepto la fe y las limosnas de otros por dos razones: 1) para incrementar el mérito de los demás; y 2) para incrementar mi propia bondad. Por tanto, cuando yo recibo pocas cosas, o cosas de muy escasa calidad, yo no debería de sentirme molesto. Si yo recibo algo después de haberlo esperado después de mucho tiempo, o tras haber sido regañado, yo debería de hacerme reproches a mí mismo, reconociendo que es debido a las faltas que yo he cometido anteriormente, y no a las de otros. Por tanto, yo no debería de sentirme molesto. Tras haber recibido los preceptos, si yo cometo una falta debido a otros, debería de reconocer que lo que yo he hecho no es el Sendero. ¿Por qué? Porque en las doce categorías de las escrituras no se afirma que las acciones no virtuosas sean el Sendero hacia la Iluminación. Por tanto, yo he recibido diversas retribuciones”. Si uno hace esas profundas reflexiones, uno puede lograr la Perfección de la Moralidad.
Buen hombre, has de saber que mientras uno realiza los cuatro tipos de actividad[3], uno puede lograr la Perfección de la Moralidad si uno aparta sus facultades de lo no virtuoso, si soporta pacientemente el sufrimiento, y no recurre a una forma incorrecta de ganarse la vida; si uno está atemorizado de quebrar los preceptos mayores y menores, sin permitirse violar ni tan siquiera un precepto menor, o consentir que las aflicciones manchen la mente de uno, y si se entrena en soportar pacientemente la adversidad; si uno evita los malos amigos, si posibilita que los seres abandonen las visiones erróneas, si reconoce la amabilidad recibida, y la retribuye con más amabilidad; si uno se empeña en la práctica de las acciones virtuosas sin escatimar su cuerpo o su vida, si abandona sus propios proyectos para hacer posible que se realicen los de otros, y si no alberga malicia hacia aquellos que han reñido con uno; si uno observa los preceptos tal como han sido pronunciados por el Tathagata, si protege la vida de los seres sin preocuparse de su propia vida o riqueza; y si no viola ni siquiera un precepto menor hasta el momento de su muerte; o si uno no tiene codicia tras haber adquirido los siete tesoros maravillosos; si da amabilidad a los otros movido por la compasión, y no como una retribución por la amabilidad recibida; si observa los preceptos y desea que también todos los seres reciban los preceptos.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia lograr la Perfección de la Moralidad; pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil lograr la Perfección de la Moralidad. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Seres infernales, fantasmas hambrientos, animales, humanos, y dioses.
[2] Un ermitaño dedicado a la vida espiritual, dotado de poderes milagrosos, y de una larga vida.
[3] Mientras uno está de pie, andando, sentado, o acostado.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintidos. Los Cinco Preceptos.

Los Cinco Preceptos.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, ¿Qué tipo de gente puede tomar los Tres Refugios? ¿Qué tipo de persona no puede?”
El Buda dijo: “Buen hombre, aquellos que creen en la causalidad, las Cuatro Nobles Verdades, y el logro de la Iluminación, pueden tomar los Tres Refugios. Buen hombre, aquellos que tienen una fe sincera indestructible, permanecen cerca de las Tres Joyas, y aceptan las enseñanzas de los buenos amigos instruidos, pueden tomar los Tres Refugios. Además, pueden aceptar preceptos del practicante laico.
Uno debería de reflexionar en que los preceptos del laico pueden traerle a uno méritos y buenas retribuciones inmensurables, y que pueden destruir una inmensurable cantidad de fenómenos no virtuosos. Además, uno debería de reflexionar en que son incontables los seres que experimentan sufrimiento, que es difícil renacer como humano, que es difícil tener las facultades completas; que incluso aunque uno tenga las facultades completas, es difícil tener fe; que incluso teniendo fe, es difícil encontrar buenos amigos instruidos; que si uno ha encontrado buenos amigos instruidos, es difícil lograr el dominio de los fenómenos; y que incluso si uno ha obtenido el dominio de los fenómenos, los fenómenos son impermanentes.
Uno debería de entender esto: “Si yo realizo malas acciones, yo recibiré retribuciones acordes en mi cuerpo y mente, en la vida presente y en la vida futura. Por tanto, las malas acciones hechas con mi cuerpo, habla, y mente son mis enemigas. Incluso si las tres clases de acciones no trajeran retribución, yo no las cometería porque tendría unas características faciales abominables, y porque, tras la muerte, yo me arrepentiré de ellas. Por consiguiente, yo tomo los Tres Refugios, y acepto los ocho preceptos purificadores; y permaneceré alejado de aquellos que son malignos, y de las malas acciones”.
Los Preceptos Mundanos y los Preceptos Superiores.
Un hombre sabio distingue entre dos clases de preceptos: los preceptos mundanos, y los preceptos superiores. Si uno acepta los preceptos mundanos sin confiar en las Tres Joyas, son llamados “preceptos mundanos”. No son de fiar, son como la pintura que no contiene fijador. Por tanto, uno debería de tomar primero refugio en las Tres Joyas, y entonces aceptar los preceptos, sean durante toda una vida, como en el caso de los preceptos del seguidor laico; o durante un día y una noche, como sucede con los ocho preceptos.
Buen hombre, la aceptación de los preceptos no puede borrar las malas acciones cometidas por uno en el pasado, pero tomando los Tres Refugios y aceptando los preceptos superiores se puede. Incluso si uno ha cometido una falta grave, no perderá la esencia del correspondiente precepto. ¿Por qué no? Debido al poder del precepto. Supongamos que dos personas han cometido una falta. Uno de ellos ha tomado los preceptos supremos, y otro no. El último es culpable de una falta grave, mientras que el primero es culpable de una falta leve. ¿Por qué? Porque el último ha violado los preceptos del Buda.
Existen dos clases de transgresiones, aquellas que son graves por naturaleza, y aquellas que son graves por ser precepto. Dentro de cada clase, una falta puede ser grave o leve. Una falta grave puede ser disminuida para que se convierta en una leve, y viceversa.
Por ejemplo, Angulimala aceptó algunos preceptos mundanos[1], mientras que Elāpattra, el Rey de los Nagas, aceptó los preceptos superiores. Aunque Angulimala cometió una falta grave por naturaleza, él no era culpable de una transgresión grave. Al contrario, Elāpattra violo un precepto de abstinencia[2], y fue culpable de una transgresión grave. Por tanto, una falta grave puede convertirse en una transgresión leve, y viceversa. Así pues, aquellos que han cometido una misma acción, pueden recibir retribuciones diferentes.
“No matar” y “no robar” están incluidos en ambos grupos: en los preceptos mundanos y en los preceptos superiores. Lo mismo es verdad para “no beber alcohol”. No obstante, los preceptos mundanos son básicamente impuros. Tras haber recibido preceptos mundanos, uno permanece impuro, y sus ornamentos, percepciones, pensamientos, y retribuciones, también son impuras. Por tanto, esos preceptos solo pueden ser llamados “preceptos mundanos”, no preceptos superiores. Por ello, uno debería de aceptar los preceptos superiores.
Buen hombre, en el futuro, en tiempos del Buda Maitreya, los seres humanos tendrán una altura de cinco metros y medio, y la duración de su vida será de 84.000 años. Las retribuciones que serán obtenidas por aceptar los preceptos superiores por aquellos que vivan en aquel tiempo, y las retribuciones obtenidas por aquellos que aceptan esos preceptos hoy, en este mundo lleno de males, serán iguales. ¿Por qué? Porque sus tres raíces de virtud[3] son iguales.
Algunos postulan que los preceptos han sido establecidos para proteger a aquellos que están destinados a ser matados. Su afirmación no es cierta. ¿Por qué? Porque los preceptos protegen a todos los seres, estén destinados a ser matados o no. Puesto que todos los seres, tanto los que son destinados a ser matados, como los que no son destinados a ser matados, son incontables e ilimitados, similarmente, las buenas retribuciones (por observar los preceptos) son incontables e ilimitadas.
La Observación de los Cinco Preceptos es Estar Dando las Cinco Limosnas.
Buen hombre, de entre todas las limosnas, liberar del miedo es la más destacada. Yo digo que las cinco grandes limosnas son los cinco preceptos, porque ellos liberan a los seres de los cinco miedos. Estas cinco limosnas son fáciles de dar porque uno puede darlas libremente sin necesidad de gastar su riqueza. No obstante, uno adquirirá un mérito inmensurable e ilimitado. Sin dar esas cinco limosnas, uno no puede logran ni siquiera el primer fruto del Oyente, convirtiéndose en uno que Entra en la Corriente, y mucho menos alcanzar la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación.
Buen hombre, uno que ha recibido los cinco preceptos es estimado y protegido por los dioses, y alcanza un gran renombre. Mientras se encuentra cara a cara con los males, uno no tendrá ansiedad o angustia. Los seres se sentirán deleitados estando cerca de uno, y siguiéndolo.
El hijo de Anathapindika, el Mayor, aceptó los preceptos porque le fueron dadas a cambio 8.000 piezas de oro. No obstante, él recibirá méritos inmensurables y buenas retribuciones. Buen hombre, si uno adquiere algunos méritos del aceptar los preceptos incluso por dinero, uno adquiere muchos más méritos si acepta los preceptos para conseguir la liberación.
Buen hombre, los cinco preceptos están rodeados por cinco fenómenos virtuosos, los cuales continúan creciendo, como la corriente del Ganges. ¿Cuáles son esos cinco? Son: 1) la bondad; 2) la compasión; 3) la alegría; 4) la paciencia; y 5) la fe. Si uno puede romper en pedazos las visiones erróneas y quitar la red de dudas, uno tendrá una atención correcta[4]. Uno tendrá una gran pureza, estará adornado con labores puras, y estará libre de percepciones contaminadas.
Buen hombre, si uno es capaz de permanecer alejado de los cinco males[5] y de las cinco acciones no virtuosas cometidas con cuerpo, habla, y mente, esto es llamado “aceptación de los preceptos”. Si alguien postula que uno puede ir más allá del ciclo de nacimiento y muerte sin aceptar los cinco preceptos, su afirmación no es cierta. ¿Por qué? Porque, buen hombre, si uno aspira a cruzar el océano inmenso del nacimiento y muerte,  uno debería de aceptar y observar sinceramente los cinco preceptos. Cuatro de los cinco preceptos permanecerán como preceptos no actuantes en las vidas futuras de uno, pero el tercer precepto no. Puesto que es difícil dejar de ser cariñoso, uno permanece enmarañado en el deseo sexual, por tanto uno debiera de tener cuidado de no abandonar el autocontrol.
Supón que alguien postula que hay faltas más graves que el consumo de alcohol, y se pregunta por qué los Budas del pasado instituyeron el precepto contra la ingesta de alcohol, pero no contra esas otras faltas más graves. Buen hombre, un alcohólico destruye su sentido de la vergüenza y del deshonor, y no tiene miedo de caer en los tres destinos desafortunados. Por tanto, él es incapaz de aceptar los otros cuatro preceptos. Por consiguiente, los Budas del pasado instituyeron este precepto que prohíbe beber alcohol.
Si alguien postula que este precepto debiera de ser el primero en la lista de los cinco preceptos, su afirmación es incorrecta. ¿Por qué? Porque beber alcohol es una falta grave por decreto, no una falta grave por naturaleza. Los Tathagatas instituyeron primero las faltas graves por naturaleza, y entonces instituyeron los preceptos contra las faltas por decreto.
Buen hombre, tal como el Tathagata ha dicho, hay tres días de purificación durante el creciente y menguante. Esto es para acomodar las costumbres de los no budistas que hacen ofrendas a los dioses en esos días. Buen hombre, lo mismo que los cordeles impiden que la persiana de una ventana caiga, similarmente, la observación sincera de los (ocho) preceptos durante esos (seis) días puede evitar que uno caiga en cualquiera de los tres destinos desafortunados.
Buen hombre, para dar limosnas, hacer ofrendas a las Tres Joyas, practicar meditación sentado, hacer buenas acciones, recitar Sutras, y para abastecer a sus padres, uno debería de tomar la resolución: “Si yo dejo de hacer esto, me castigaré a mí mismo”. Entonces los méritos adquiridos por uno crecerán día y noche, como la corriente del Ganges.
Los cinco preceptos darán como cosecha cinco frutos: 1) la retribución por una acción; 2) la retribución por no actuar; 3) la retribución principal; 4) la retribución secundaria; y 5) la liberación. Has de saber que aquel que observa los cinco preceptos después de haberlos recibidos, adquirirá esos cinco frutos.
Permaneciendo, o No Permaneciendo en el Dharma.
Supón que un laico va frecuentemente a los recintos de un templo para estar cerca de los monjes, les pregunta acerca del Dharma, y escucha sus enseñanzas atentamente. Tras haber escuchado el Dharma, él lo acepta y sostiene, lo recuerda, y entendiendo las diferencias entre sus significados, entonces lo enseña y transforma a otros. El es llamado “un laico que se beneficia a sí mismo y a los demás”.
Supón que un laico no estudia o aprende de la forma descrita, y que él desdeña a los monjes. Buscando sus faltas, el va a escuchar el Dharma sin fe ni reverencia. El sirve a los no budistas, percibe sus méritos, y cree realmente en (el poder de) los astros tales como el Sol, la Luna, y los cinco planetas. Esa clase de laico no está permaneciendo en el Dharma.
Un laico no está permaneciendo en el Dharma si, aunque él no cometa las cinco malas acciones, incita a otros a cometerlas; si coge las cosas de otros sin permiso; si vende bienes prohibidos por el gobierno; si trata a los pacientes a cambio de un precio, y entonces les vende cosas; o si él establece su propio sistema contra la ley.
Un laico permanece en el Dharma si no hace el mal, si no incita a otros a hacerlo, y si no piensa en hacerlo. Un laico no está permaneciendo en el Dharma si comete una transgresión debido al surgir de sus emociones aflictivas, y después no se siente ni avergonzado, ni con remordimientos; o si él comete malas acciones para salvaguardar su cuerpo y vida. Si un laico hace cosas que van contra el Dharma, él no es llamado un ser humano, aunque tenga un cuerpo humano.
Al contrario, supón que un laico tiene fe, que realiza acciones meritorias, y que se entrena en la atención correcta. El observa que todos los fenómenos son impermanentes, no poseyendo ninguno de ellos ningún “yo”, ni nada perteneciente a un “yo”. Él ni aprehende, ni está apegado a ningún fenómeno, porque él observa que todos los fenómenos, en medio del nacimiento, la decadencia, y la muerte, sin un momento de calma, no tienen control sobre sus procesos. El observa que es difícil para uno renacer como un ser humano; que incluso si se renace como humano, es difícil tener las facultades completas; que incluso si uno tiene las facultades completas, es difícil adquirir las visiones correctas; que incluso aunque uno haya adquirido las visiones correctas, es difícil engendrar fe; que incluso aunque uno haya engendrado la fe, es difícil encontrar buenos amigos instruidos; que incluso aunque uno haya encontrado buenos amigos instruidos, es difícil oír el verdadero Dharma; y que aunque uno haya encontrado el verdadero Dharma, es difícil aceptarlo y sostenerlo. Aquel que hace estas observaciones es llamado “un ser humano”.
Cambiando Tres Cosas Frágiles en Tres Cosas Duraderas.
Si uno observa la impermanencia de los Tres Reinos de la Existencia, desde el Reino del Deseo hasta el Cielo de Ni Percepción, Ni Sin Percepción, en el Reino Sin Forma; uno percibirá tres cosas frágiles[6]. Por consiguiente, uno no busca renacer allí, desde los tres destinos desafortunados del Reino del Deseo, hasta el Cielo de Ni Percepción, Ni Sin Percepción.
Para cambiar el cuerpo frágil de uno en un cuerpo duradero, uno debería de prestar obediencia y de hacer ofrendas a los virtuosos, y seguirlos yendo y viniendo; debería de dar limosna con sus propias manos; y realizar acciones meritorias. Esto es llamado “cambiar el cuerpo frágil de uno en un cuerpo duradero”.
Para cambiar la riqueza frágil de uno en una riqueza duradera, uno debería de dar limosna a los viajeros, al enfermo, al demacrado, al pobre, y al de baja condición social, y hacer ofrendas a los ascetas y brahmines. Esto es llamado “cambiar la riqueza frágil de uno en riqueza duradera”.
Para cambiar la vida frágil de uno en una vida duradera, uno debería de mantener los seis recuerdos[7]; cultivar la bondad, la compasión, el regocijo, y la ecuanimidad[8]; y realizar las Cuatro Verdades Nobles. Uno debería de observar correctamente el proceso del nacimiento, vejez, enfermedad, y muerte. Uno debería de entender que las buenas y las malas acciones traen su correspondiente retribución; que el amor es seguido por la separación; que, antes de alcanzar la Iluminación, los seres no tienen ningún control sobre su nacimiento, sino que están bajo el poder del nacimiento y la muerte. Que puesto que todos los placeres mundanos conllevan dolor, uno puede aceptar los placeres, pero en modo alguno ha de apegarse a ellos, de forma similar al uso, pero no el sobreuso, del fuego en los días de invierno.
Uno debería de cultivar la paciencia, y dar limosna para beneficiar a los seres benéficos. Uno debería de observar en profundidad que el sufrimiento y la felicidad tienen la misma naturaleza. Uno debería de pronunciar palabras agradables para transformar a los seres, posibilitándoles que puedan permanecer en el Dharma. Uno debería de evitar a los malos amigos, y nunca debería de abandonar el autocontrol. Uno nunca debería de permitirse el consumo de alcohol, el juego, o la caza. Esto es llamado “cambiar una vida frágil en una vida duradera”.
Practicando Completamente la Perfección de la Generosidad.
Buen hombre, tras haber renacido como humano, si uno tiene dominio sobre la riqueza, uno debería de hacer ofrendas a sus padres, maestros, preceptores, mayores, y a aquellos que sostienen el Dharma; y proveer de las medicinas necesarias a los viajeros que vienen de lejos. Uno debería de pronunciar palabras agradables, y tener un sentido de la vergüenza y del deshonor. Uno no debería de creer, o de rendir respeto a una sola persona en particular. Cuando uno ve a sabios que cumplen con los preceptos, y que han escuchado mucho el Dharma, uno debería de ofrecerles alojamiento, comida y bebida, cama, ropas, y medicinas. Uno debería de creer que dentro de la Sangha están aquellos que son virtuosos, tales como aquellos que están Cercanos a Entrar en la Corriente y quienes Han Entrado en la Corriente, hasta llegar a aquellos Cercanos al Estado de un Arhat, los Arhats, y aquellos que se están entrenando en la Absorción Meditativa Semejante a un Diamante[9], y en la Absorción Meditativa de la Iluminación. Con esta convicción uno da limosna con ecuanimidad, y adquiere méritos inmensurables.
Por tanto, en el Sutra del Hijo del Ciervo, Yo dije a Mrgāra-mātr: “El mérito adquirido haciendo ofrendas al Buda y a los quinientos Arhats no difieren del obtenido haciendo ofrendas a la Sangha”. Si uno hace ofrendas a un monje perteneciente a una Sangha, quien parece ser extremadamente depravado, aún así uno obtendrá méritos inmensurables y buenas retribuciones. ¿Por qué? Porque aunque ese monje sea una mala persona que no cumple con los preceptos, que no oye mucho el Dharma, o no realiza buenas acciones, él aún puede exponer la causalidad y los tres tipos de Iluminación, sostener las visiones correctas, y sostener el estandarte supremo del Tathagata; y no difama a las Tres Joyas.
Por tanto, si uno hace ofrendas a la Sangha, hace ofrendas a ambos: al Buda y a la Sangha. Si uno observa la maravillosa virtud del Dharma del Buda, uno realmente está haciendo ofrendas a todas las Tres Joyas. Si uno da limosna sin buscar retribución, en efecto uno está haciendo ofrendas para la Iluminación Insuperable, practicando de forma completa la Perfección de la Sabiduría.
Si uno se entrena para lograr la Iluminación, uno adquirirá méritos insuperables en vidas futuras. Uno puede beneficiar a ambos, a uno mismo y a los demás, cultivando la bondad y la compasión, y abandonando la felicidad personal para poner fin al sufrimiento de los otros. Aunque uno no haya alcanzado la Iluminación, uno no tiene preocupaciones o arrepentimientos. Aunque uno ha oído que la Iluminación es difícil de alcanzar incluso tras haberse entrenado durante mucho tiempo, la mente de uno nunca retrocede. Para beneficio de los seres, uno soporta inmensos sufrimientos en innumerables vidas futuras, sin cansarse. Uno se deleita en entrenarse de acuerdo al Dharma, sin buscar la felicidad mundana. Uno se deleita en lugares silenciosos, y en renunciar a la vida en familia para alcanzar la Iluminación.
Aún viviendo una vida en familia, uno nunca debería de hacer el mal, como un hombre que ha conseguido la liberación, y ha adquirido tres clases de preceptos: 1) los preceptos de la liberación[10]; 2) los preceptos de la meditación[11]; y 3) los preceptos libres de las aflicciones[12].
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia entrenarse de acuerdo al Dharma; pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil entrenarse de acuerdo al Dharma. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Siguiendo las órdenes de un maestro no budista, quien le había ordenado matar a mil personas, y traerle un dedo de cada una de ellas, Angulimala, cuyo nombre significa “Collar de dedos”, mató a 999 personas, y cuando se disponía a matar a su propia madre para completar la orden de su maestro, fue domado por el Buda, quien se apareció ante él.
[2] En una vida anterior, Elāpattra fue un moje que vivía en una cueva, A la entrada había un arbusto espinoso que le rompía la ropa. Enfadado, lo cortó, violando el precepto que impide a los monjes cortar árboles y arbustos. Como consecuencia de esto, renació como un naga con un árbol en la cabeza, lo que le ocasionaba un gran sufrimiento.
[3] La ausencia de codicia, enfado, y de engaño.
[4] Samyak smrti.
[5] Matar, robar, conducta sexual errónea, mentir y hacer daño con la palabra, y beber alcohol.
[6] El cuerpo, la riqueza, y la vida.
[7] 1) el Buda, 2) el Dharma, 3) la Sangha; 4) los preceptos morales, 5) la generosidad; y 6) los dioses o los cielos.
[8] Los Cuatro Inmensurables.
[9] Vajra samadhi.
[10] Pratimoksa-sila.
[11] Dhyana-sila.
[12] Anāsravā-sila

miércoles, 31 de agosto de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veintiuno. Los Ocho Preceptos.

Los Ocho Preceptos.
Los Requisitos para Tomar los Tres Refugios.
Sujāta pregunto: “Bhagavan, si uno toma los Tres Refugios, ¿Qué retribuciones recibirá?”
El Buda respondió: “Buen hombre, si uno toma los Tres Refugios, sus buenas retribuciones será ilimitadas. Buen hombre, en el Reino de Kalinga está el Almacén de Tesoros de Pingala, en el que están depositados los siete tesoros[1]. La gente de ese reino, tanto jóvenes como viejos, hombres y mujeres, llevan sus tesoros por medio de vehículos, elefantes, caballos, y burros. Después de siete años, siete meses, y siete días, aún son incapaces de vaciarlo. Si uno toma sinceramente los Tres Refugios con pureza, los méritos y retribuciones que obtendrá sobrepasarán a todos los tesoros depositados en ese almacén de tesoros.
Buen hombre, en el Reino de Videha está el Almacén de Tesoros de Pānduka, el cual contiene los siete tesoros. La gente de ese reino, tanto jóvenes como viejos, hombres y mujeres, llevan sus tesoros por medio de vehículos, elefantes, caballos, y burros. Después de siete años, siete meses, y siete días, aún son incapaces de vaciarlo. Si un uno toma sinceramente los Tres Refugios con pureza, los méritos y retribuciones que obtendrá sobrepasarán a todos los tesoros depositados en ese almacén de tesoros.
Buen hombre, en el Reino de Vārānasī está el Almacén de Tesoros de Sankha, el cual contiene los siete tesoros. La gente de ese reino, tanto jóvenes como viejos, hombres y mujeres, llevan sus tesoros por medio de vehículos, elefantes, caballos, y burros. Después de siete años, siete meses, y siete días, aún son incapaces de vaciarlo. Si un uno toma sinceramente los Tres Refugios con pureza, los méritos y retribuciones que obtendrá sobrepasarán a todos los tesoros depositados en ese almacén de tesoros.
Buen hombre, en el reino de Gandhāra, está el Almacén de Tesoros de Elāpattra; el cual contiene los siete tesoros. La gente de ese reino, tanto jóvenes como viejos, hombres y mujeres, llevan sus tesoros por medio de vehículos, elefantes, caballos, y burros. Después de siete años, siete meses, y siete días, aún son incapaces de vaciarlo. Si un uno toma sinceramente los Tres Refugios con pureza, los méritos y retribuciones que obtendrá sobrepasarán a todos los tesoros depositados en ese almacén de tesoros.
Aceptando los Ochos Preceptos.
Buen hombre, si uno recibe de alguien los Tres Refugios y los ocho preceptos, repitiendo por tres veces su aceptación, esto es llamado “una purificación durante un día y una noche para el seguidor laico”; y (ese día) termina al amanecer. Por tanto, uno no puede recibir los ocho preceptos de una imagen de un Buda. Uno tiene que recibirlos de una persona cualificada. Habiendo recibido los ocho preceptos, uno es puro en sus ornamentos, percepciones, pensamientos, y en su deseo de buenas retribuciones. Buen hombre, si uno toma los Tres Refugios y acepta los ocho preceptos para conseguir la purificación, las malas acciones que uno ha cometido serán purificadas, excepto as cinco faltas extremadamente graves que tienen una retribución inmediata.
Dos personas no deberían de tomar estos preceptos simultáneamente. Si lo hacen, ¿Por qué una persona viola los preceptos, mientras otra los guarda celosamente?
Debido al poder de estos preceptos, uno no hará el mal en vidas futuras. Incluso si uno ha cometido una falta después de haber recibido los preceptos, no perderá nunca los preceptos.
Supón que alguien envía un mensaje a un asesino para que mate a alguien. Antes de que le llegue el mensaje, uno genera la mente de la iluminación y acepta los ocho preceptos para la purificación. Mientras uno está recibiendo los preceptos, el asesino recibe el mensaje y mata inmediatamente a la persona señalada. No obstante, y debido al poder de los preceptos, uno no recibirá la retribución por matar a otro.
Supón que un alto dignatario ordena a otros con frecuencia que hagan el mal. Si él desea aceptar los ocho preceptos para purificarse, él primero debe de ordenar que se deje de hacer el mal. Si él acepta los preceptos antes de haber hecho ese decreto, no habrá recibido realmente los preceptos. El, deseoso de recibir los preceptos de purificación, debería de decretar: “Yo deseo aceptar los preceptos para la purificación. Tenemos que cesar de hacer el mal y de hacer ejecuciones durante los seis días de purificación”. Si uno puede aceptar y observar los ocho preceptos de esa forma pura, uno conseguirá unas retribuciones inmensas, y una felicidad insuperable.
Aceptando los Ocho Preceptos Ahora, y No Más Tarde.
Si uno observa los ocho preceptos de la purificación durante cien años después de que el Buda Maitreya haya aparecido en el mundo, el mérito que uno recibirá será inferior al que se obtendrá por observarlos durante un día y una noche, en Mí tiempo. ¿Por qué? Porque en Mí tiempo, los seres viven inmersos en las cinco degeneraciones[2]. Por consiguiente, Yo dije a Mrgāra-mātr: “Buena mujer, si el árbol de sāla pudiera recibir los ocho preceptos, experimentaría la felicidad humana o celestial, e incluso la felicidad insuperable.”
Buen hombre, los ocho preceptos son una guirnalda que adorna la Iluminación Insuperable. Esta purificación es fácil de hacer, y le trae a uno méritos inmensurables. El no hacer esta cosa fácil se llama “abandonar el auto control”.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para aquellos que han renunciado a la vida en familia el enseñar a otros a observar los ocho preceptos con pureza, pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil enseñar a otros a observar los preceptos con pureza. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.



[1] Oro, plata, aguamarina, cristal, conchas blancas, coral, rubí, y esmeralda.
[2] Pañca-kasaya. Son: 1) la degeneración de un eón en decadencia; 2) la degeneración de las visiones; 3) la degeneración de las aflicciones; 4) la degeneración de las malas acciones de los seres; y 5) la degeneración de la duración de la vida humana en decrecimiento.

viernes, 26 de agosto de 2016

Sutra de la Moralidad del Laico. Capítulo Veinte-Los Tres Refugios.

Los Tres Refugios.
Sujāta preguntó: “Bhagavan, tal como dijo antes el Buda, uno primero debería de enseñar a los solicitantes de limosna a tomar los Tres Refugios, y entonces darles la limosna. ¿Por qué necesita uno tomar los Tres Refugios? ¿Qué son los Tres Refugios?”
El Buda respondió: “Buen hombre, es para erradicar las emociones aflictivas de uno, y con ello poner fin al sufrimiento que uno padece y poder experimentar el gozo insuperable del Nirvana, para lo que uno toma los Tres Refugios. Tú preguntas qué son los Tres Refugios. Buen hombre, son el Buda, el Dharma, y la Sangha. El Buda es aquel que puede explicar la forma de destruir la causa de las aflicciones de uno, y la forma de lograr la verdadera liberación. El Dharma es la forma de destruir las causas de las aflicciones de uno, y la forma de lograr la verdadera liberación. La Sangha son aquellos que aceptan la forma de destruir las aflicciones de uno, y la forma de lograr la verdadera liberación.
Las Diferencias Entre los Tres Refugios.
Algunos postulan que existe un único refugio[1]. Su postulado no es cierto. ¿Por qué? Aparezca o no aparezca un Tathagata en el mundo, el Dharma verdadero sigue existiendo siempre, pero nadie puede tener acceso a ello. Después de que ha aparecido un Tathagata en el mundo, Él revela el Dharma. Por tanto, uno debería de tomar un refugio por separado en el Buda. Aparezca o no aparezca un Tathagata en el mundo, el Dharma verdadero sigue existiendo siempre, pero nadie puede tener acceso a ello. No obstante, los discípulos del Buda pueden recibir el Dharma. Por tanto, uno debería de tomar un refugio por separado en la Sangha.
El Sendero Correcto a la Liberación es llamado “Dharma”. Aquel que ha obtenido la verdadera realización de su propia naturaleza, sin maestros, es llamado “un Buda”. Aquellos que aceptan el Dharma son llamados “la Sangha”. Sin los Tres Refugios, ¿Cómo podrían existir las cuatro fes indestructibles[2]?
La toma de refugio puede ser completa o parcial. “Completa” se refiere a aquellos que toman refugio en el Buda, el Dharma, y la Sangha. “Parcial” se refiere a los Tathagatas tomando refugio solo en el Dharma. Buen hombre, aquellos que toman los Tres Refugios de forma completa son los monjes, monjas, laicos, y laicas.
Puesto que los Budas, los Realizadores Solitarios, y los Oyentes son distintos, también las Tres Joyas son diferentes. ¿Cuáles son sus diferencias?  Son diferentes en cuanto que uno genera la mente de la Iluminación, adorna el Sendero de la Iluminación, y logra la Iluminación. Puesto que son diferentes por naturaleza, ¿Cómo puede decir alguien que él Buda es el Dharma?
Aquel que expone el Dharma es el Buda; aquellos que reciben sus explicaciones son la Sangha. Si algunos postulan que el Buda está incluido en la Sangha, su postulado no es cierto. ¿Por qué? Porque si el Buda estuviera incluido en la Sangha, entonces no existirían las Tres Joyas, los Tres Refugios, o las cuatro fes indestructibles.
Buen hombre, los Bodhisattva son distintos de los Budas. Hay dos clases de Bodhisattvas: aquellos que están en la posición sagrada, en espera de mostrar el logro de la Iluminación, tales como el Bodhisattva Maitreya; y aquellos que se están entrenando para alcanzar la Iluminación. Tomar refugio en los primeros significa tomar refugio en el Dharma; tomar refugio en los últimos significa tomar refugio en la Sangha.
Aquel que, tras haber observado todos los males que hay en los fenómenos compuestos, se entrena solo y adquiere el sabor del dulce rocío, es llamado “el Buda”. El Reino de la Realidad de todo lo que está libre de mancha y más allá de la causalidad, es llamado “el Dharma”. Aquellos que aceptan y observan los preceptos, leen, recitan, y explican las doce categorías de las escrituras, son llamados “la Sangha”.
Tomando Refugio en los Budas del Pasado.
Supón que alguien pregunta: “¿Cómo toma uno refugio en el Buda después de Su Parinirvana?”
Buen hombre, después del Parinirvana de un Buda, uno toma refugio en los Budas del pasado. Como Yo dije al Mayor Trapusa[3]: “Para llegar a ser un Arhat, quien no tiene más que aprender, tú deberías de tomar refugio en la futura Sangha”. Similarmente, uno toma refugio en los Budas del pasado.
Las retribuciones por plantar en los Tres Campos Afortunados tienen las correspondientes diferencias. Sin embargo, no hay diferencias entre las retribuciones obtenidas por hacer ofrendas a un Buda antes y después de Su Parinirvana.  Similarmente, no hay diferencias entre tomar refugio en un Buda antes y después de Su Parinirvana. Por ejemplo, durante Su vida, un Buda ha instituido los preceptos para Sus discípulos. Después de que se haya ido, aquellos que violan los preceptos seguirán recibiendo las retribuciones por su transgresión. Similarmente, uno puede tomar refugio en los Budas del pasado. Por ejemplo, cuando un Tathagata está cerca de Su Parinirvana, todos los dioses y humanos hacen ofrendas en honor de Su Parinirvana. Sin embargo, el Tathagata aún está en el mundo, y puede recibir sus ofrendas para un evento que ni siquiera ha tenido lugar aún. Similarmente, uno puede tomar refugio en los Budas del pasado.
Utilizando una analogía, los padres de alguien viven lejos. Él comete una falta por regañarlos, y adquiere méritos por respetarlos y alabarlos. Similarmente uno puede tomar refugio en los Budas del pasado. Por consiguiente, Yo digo que no hay diferencia entre los méritos adquiridos por alguien que Me hace ofrendas cuando aún estoy en el mundo, y después de haber entrado en el Parinirvana.
El Orden de los Tres Refugios.
Buen hombre, los hombres y mujeres que dicen tres veces que ellos toman los Tres Refugios, son llamados respectivamente “laicos” y “laicas”. Todos los Budas toman refugio en el Dharma, y ellos revelan el Dharma exponiéndolo. Por lo tanto, uno debería de tomar primero refugio en el Buda. Uno debería de pensar en el Buda fervientemente para purificar su cuerpo, habla, y mente. Quien piensa en el Buda deja atrás los temores y la ansiedad. Por tanto, uno debería de tomar refugio primero en el Buda.
Un hombre sabio observa cuidadosamente que el Buda es supremo en sabiduría y liberación. Él puede explicar la liberación y la causa de la liberación; Él puede explicar el insuperable lugar de silencio[4]; Él puede secar el inmenso océano de sufrimiento de los repetidos renacimientos y muertes de uno. El es majestuoso en Su conducta, y es puro en Sus tres acciones[5]. Por tanto, uno debería de tomar refugio primero en el Buda.
Un hombre sabio observa cuidadosamente que el ciclo continuo de nacimientos y muertes es una gran masa de sufrimiento, pero que el insuperable Sendero Correcto puede ponerle fin para siempre; que el ciclo continuo de nacimientos y muertes hace que uno esté hambriento de las cosas que ama[6], pero el insuperable rocío dulce hace que uno se llene; que el ciclo continuo de nacimientos y muertes está repleto de miedos y tribulaciones, pero que el verdadero Dharma insuperable puede ponerles fin; y que el ciclo continuo de nacimientos y muertes está impulsado por los engaños-pues se percibe erróneamente que uno tiene un “yo”, aunque es no existente[7]; se percibe el sufrimiento como felicidad; y se percibe lo impuro como puro-pero que el verdadero Dharma insuperable puede poner fin a todos ellos. Por tanto, a continuación uno debería de tomar refugio en el Dharma.
Un hombre sabio observa cuidadosamente la vía de los no budistas. Sin ningún sentido de vergüenza o de deshonor, ellos no permanecen en el Dharma. Aunque ellos aspiran a la Iluminación, ellos no conocen el Sendero Correcto. Aunque ellos buscan la liberación, ellos no poseen las provisiones correctas. Aunque ellos han adquirido fenómenos mundanos con algo de bondad, ellos avaramente los guardan, incapaces de enseñarlos a los demás. Ellos perciben acciones que por naturaleza no son virtuosas, como acciones virtuosas.
Por el contrario, los miembros de la Sangha son calmos, y tienen compasión en sus corazones. Tienen pocos deseos y mucho contentamiento, y permanecen en el Dharma. Se entrenan en el Sendero Correcto, alcanzan la verdadera liberación, y sucesivamente lo enseñan a otros. Por tanto, a continuación uno debería de tomar refugio en el Dharma.
Tomando los Tres Refugios y Aceptando los Preceptos.
Si uno presta obediencia a las Tres Joyas, las respeta y alaba, permanece en el Dharma, y su fe está libre de dudas, ello es llamado “estar haciendo una ofrenda a las Tres Joyas”. Después de tomar refugio en las Tres Joyas, incluso en el caso de que uno no acepte los preceptos para poner fin a todas las acciones no virtuosas, y para involucrarse en todas las acciones virtuosas, uno aún puede vivir una vida en familia de acuerdo al Dharma, y ser llamado un “seguidor laico”.
Algunos postulan que sin haber tomado primero refugio en las Tres Joyas, uno no puede tomar los preceptos. Su afirmación no es cierta. ¿Por qué? Por que cuando Yo digo: “svāgata, Bhikshu[8], él recibe inmediatamente todos los preceptos monásticos al completo, incluso aunque él no haya tomado refugio en las Tres Joyas.
Algunos dicen que uno no puede recibir ningún precepto, a no ser que uno acepte un grupo completo de preceptos, tales como los ocho preceptos. Su afirmación no es cierta. ¿Por qué? Porque si esto fuera verdad, ¿Cómo podría un laico recibir algún precepto? El puede aceptar algunos preceptos, sin necesariamente aceptar todos los ocho preceptos. El recibir alguno de los ocho preceptos, aunque no pueda ser llamado “purificación”, puede ser llamado “bondad”.
Buen hombre, si uno acepta los ocho preceptos del laico para purificar sus acciones de cuerpo, habla, y mente, uno entrará dentro de las cinco protecciones. ¿Cuáles son esas cinco? No aceptar o no enunciar las visiones erróneas, sino aceptar y enunciar las visiones correctas; y entrenarse de acuerdo al verdadero Dharma. Estas son llamadas “las cinco protecciones”.
La Pérdida de los Tres Refugios.
Después de haber tomado los Tres Refugios, si uno comete acciones impulsadas por los engaños, y acepta las vías de los no budistas, y las palabras del Rey de los Dioses, Mahesvara[9], uno perderá los Tres Refugios. Por el contrario, si uno tiene una mente recta sin codicia ni tacañería, si cultiva un sentido de la vergüenza y del deshonor, y si tiene pocos deseos y mucho contentamiento, uno realizará pronto el cuerpo de silencio[10].
Supón que alguien hace varias acciones, realizando buenas acciones para adquirir placeres, tales como el hacer negocios; y que tiene una mente que no se apena de los seres. Esa persona no puede tomar los Tres Refugios. Sin embargo, si uno hace ofrendas a los dioses para proteger el cuerpo, vida, y hogar, uno no perderá los Tres Refugios.
Si uno presta obediencia a los no budistas porque uno cree honestamente que ellos pueden salvar a aquellos que tienen miedo, uno perderá los Tres Refugios. Sin embargo, si uno presta obediencia y hace ofrendas a los dioses porque uno ha oído que ellos han visto a los Budas, y que sus méritos sobrepasan a los de uno, entonces no perderá los Tres Refugios.
Si uno presta obediencia a Mahesvara, el Rey de los Dioses, del mismo modo en que la presta al rey, los altos funcionarios, los ancianos, y a quienes son virtuosos en el mundo, uno no perderá los Tres Refugios. Cuando uno presta obediencia a Mahesvara, uno debería de tener cuidado de no aceptar las visiones erróneas de sus adoradores. Cuando uno hace ofrendas a los dioses para proteger su cuerpo, vida, riqueza, y país, y para aliviar los miedos de las gentes, uno debería de invocar la mente del amor benevolente.
Las Visiones Erróneas.
¿Por qué uno no debería de aceptar sus visiones erróneas? Un hombre sabio analiza las afirmaciones de los no budistas. Algunos postulan: “Todo es creado por Mahesvara, el Rey de los Dioses”. Si Mahesvara fuera el creador de todo, ¿Por qué tendría uno que preocuparse de hacer buenas acciones? Algunos postulan: “Uno puede dejar atrás su sufrimiento saltando a un abismo, saltando dentro del fuego, o quedando sin comer hasta la muerte”. Estas son las causas del sufrimiento, no la forma de dejar atrás el sufrimiento. Todos los seres hacen acciones buenas y malas, y reciben las correspondientes retribuciones.
Algunos postulan: “Todas las cosas son creadas por los tiempos, los astros, y Mahesvara”. Uno debería de desafiar esa afirmación preguntando por qué recibe retribuciones por las acciones del presente y por las pasadas. Un hombre sabio conoce claramente que esas son retribuciones de acciones pasadas, y no eventos creados por los tiempos, los astros, o Mahesvara. Existe gente que ha nacido al mismo tiempo, y bajo los mismos astros. Si ellos experimentan el dolor y el placer de acuerdo a los tiempos y a los astros, ¿Por qué una persona experimenta dolor, mientras otra experimenta placer, y por qué una es un varón, mientras que otra es una mujer?
Además, existen dioses y semidioses[11], que han nacido al mismo tiempo, y bajo los mismos astros. A veces los dioses derrotan a los semidioses, y a veces los semidioses derrotan a los dioses. Además, hay reyes nacidos al mismo tiempo, y bajo los mismos astros. Como cada uno de ellos gobierna su reino, un rey pierde su reino, mientras que otro conserva el suyo.
Algunos no budistas postulan: “Durante un año malo y ante la conjunción nefasta de los astros, nosotros enseñamos a los seres a eliminar su poder maléfico realizando buenas acciones”. Si los tiempos y los astros fueran la causa del infortunio, ¿Cómo podrían ser eliminados haciendo el bien? Por tanto, un hombre sabio no acepta esas visiones erróneas.
Buen hombre, todos los seres experimentan los efectos de sus acciones. Si ellos sostienen visiones correctas, experimentarán paz y alegría. Si ellos sostienen las visiones erróneas, experimentarán sufrimiento. Por la acumulación de acciones virtuosas, uno consigue un gran dominio sobre sí mismo, y atrae a los seres. Uno entonces les explica las causas y condiciones de las buenas acciones, las cuales harán posible que ellos alcancen un gran dominio sobre sí mismos. Todos los seres experimentan paz y alegría debido a sus acciones virtuosas, y no debido a los tiempos, o los astros.
Buen hombre, el Rey Ajātasatru[12]  y mi discípulo Devadatta[13] han caído en el infierno, y es una retribución por sus malas acciones, no un evento causado por los tiempos o los astros. Además, Udraka-Ramaputra[14] caerá en el infierno debido a sus visiones erróneas.
Buen hombre, el propósito de uno es la raíz de todas las cosas buenas. Debido al propósito de uno, él podrá alcanzar la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación, y adquirir el fruto de la liberación. Gracias al propósito de uno, es posible renunciar a la vida en familia, y poner fin a las malas acciones, y a las acciones que llevan a la existencia cíclica; uno puede aceptar y observar los preceptos, y permanecer cerca de los Budas; uno puede dar todo a quienes soliciten limosnas; uno puede eliminar definitivamente las retribuciones indeseadas originadas por las malas acciones, y suprimir las faltas tremendamente graves; uno puede unirse al grupo que definitivamente se dirige hacia la Iluminación[15]; uno puede destruir las tres clases de obstáculos[16]; y uno puede entrenarse para erradicar sus aflicciones. Debido al propósito de uno, pueden ser tomados los Tres Refugios. Habiendo tomado los Tres Refugios, uno puede aceptar los preceptos. Habiendo recibido los preceptos, las visiones, acciones, y entrenamiento de uno superarán al de los Oyentes.
Incluso aquellos que toman refugio en el Buda debido al miedo a los animales feroces, tales como leones, tigres, y lobos, pueden alcanzar la liberación. Entonces, aquellos que se refugian en el Buda porque han generado la mente de la Iluminación, y buscan transcender el mundo, pueden alcanzar la liberación con mayor certeza.
El Mayor Anathapindika le contó a su esposa, la cual había tomado los Tres Refugios, que su hijo, que aún no había nacido, también había tomado refugio.  Realmente, un feto en el vientre no puede tomar refugio. ¿Por qué? Porque uno tiene que hablar para tomar refugio. No obstante, un niño no nacido recibirá protección, si su madre ha tomado refugio.
Buen hombre, los no budistas postulan que todo el mundo es creado por Mahesvara, el Rey de los Dioses. Ellos dicen además, que después de que pasen cien eones, aparecerá una manifestación de un Buda en el futuro. Si Mahesvara, el Rey de los Dioses pudiera crear un Buda, ¿Por qué este Buda destruiría la tradición de tomar refugio en Mahesvara? Si Mahesvara no puede crear un Buda, ¿Cómo pueden ellos postular que Mahesvara lo crea todo?
Los no budistas también postulan: “El Gran Brahma[17], Mahesvara, y Visnú son una misma entidad, pero nacieron en lugares diferentes. Mahesvara tiene un gran mando porque él es eterno, soberano, y existente. El también es llamado Rudra o Shiva, haciendo cosas diferentes bajo nombres diferentes. El busca la liberación, y es la liberación”. Sus postulados no son ciertos. ¿Por qué? Porque si Mahesvara creó a los seres y todas las existencias, él también habría creado todas las buenas y malas acciones, junto con sus retribuciones; e igualmente la codicia, el enfado, y el engaño, las cuales atan a los seres. Ellos también postulan: “Cuando los seres alcanzan la liberación, ellos se fusionan dentro  del cuerpo de Mahesvara”. Su afirmación no es cierta. ¿Por qué? Entonces su liberación es un fenómeno Impermanente. ¿Cómo puede un fenómeno impermanente ser llamado liberación? Por ejemplo, el hijo de un brahmín todavía tiene un tiempo de vida. Por tanto Mahesvara no debiera de ser llamado un dios soberano.
Además, esos tres dioses no son una misma entidad. ¿Por qué? Porque la gente de Arjuna adora a Visnú como su liberación. Por tanto, los tres dioses no son una misma entidad. Si la liberación es impermanente, entonces es una ilusión. Pero un Buda no es una ilusión. El ver claramente la verdadera naturaleza de uno, es llamado “liberación”.
Ellos también postulan: “Ver las partículas de polvo como los elementos de todas las cosas, es llamado liberación”. Ellos también postulan: “Percibir las diferencias en la naturaleza de la realidad, y las diferencias de entidad de los fenómenos, es llamado liberación”. Sus postulados no son ciertos. ¿Por qué? Porque si uno se entrena para lograr la Iluminación, y realiza las Cuatro Verdades Nobles, entonces uno verá la naturaleza de la realidad, y verá su verdadera entidad. Si uno toma los Tres Refugios verá verdaderamente las Cuatro Verdades Nobles. Los Tres Refugios abarcan inmensurables fenómenos virtuosos, y son las raíces del logro de la Insuperable, Perfecta, y Completa Iluminación.
Buen hombre, existen dos clases de Bodhisattvas: aquellos que han renunciado a la vida en familia, y aquellos que llevan una vida en familia. No es difícil para los Bodhisattvas que han renunciado a la vida en familia tomar los Tres Refugios con pureza, pero para los Bodhisattvas que llevan una vida en familia es difícil tomar los Tres Refugios con pureza. ¿Por qué? Porque aquellos que llevan una vida en familia están impedidos por muchas causas y condiciones adversas.






[1] El Dharma.
[2] Fe en el Buda, fe en el Dharma, fe en la Sangha, y fe en los preceptos.
[3] Junto con Bahalika, fueron los dos primeros discípulos laicos del Buda.
[4] El nirvana.
[5] De cuerpo, habla, y mente.
[6] Literalmente: “de las que tiene sed (Trsnā.) “
[7] Cuando se lo busca empleando los métodos correctos, no se puede encontrar.
[8] “Bien venido, monje” o “Que bueno que hayas venido, monje”.
[9] Un Gran Dios creador.
[10] Un nombre para el Dharmakaya o Cuerpo de la Verdad.
[11] Asuras.
[12] Rey de Magadha, contemporáneo del Buda que incitado por Devadatta, mató a su padre Bimbisara, que era seguidor del Buda, para reinar. También intentó matar al Buda mandando contra El a un elefante enloquecido.
[13] Primo del Buda, que creó disensión en la Sangha, e intentó asesinar al Buda haciendo rodar una gran piedra.
[14] El segundo maestro del Príncipe Siddhartha Gotama, antes de convertirse en un Buda.
[15] Los seres se dividen en tres grupos: 1) el grupo de los que se han encaminado hacia la Iluminación siguiendo el Sendero Correcto; 2) el grupo que discurre por un sendero erróneo; y 3) el grupo de aquellos que están indecisos con respecto a qué sendero tomar.
[16] 1) las emociones aflictivas; 2) las acciones fruto de esas aflicciones; y 3) las retribuciones desafortunadas fruto de las acciones negativas.
[17] Mahabrahma